Murió Eduardo López, el controvertido expresidente de Newell's

Eduardo López
28 de junio de 2018  • 14:53

ROSARIO.- Personaje controvertido si los hubo, Eduardo López , fallecido este jueves a los 64 años, transformó a Newell's Old Boys , un club de clase media rosarina, un espacio social histórico, reflejo de una Rosario pujante, en un club solo de fútbol donde la impunidad, los negocios, la violencia de la barra brava, y tantos otros males que acechan al fútbol argentino, fueron dueños. La vida social de los rojinegros desapareció por completo.

López ejerció un mando de característica dictatorial en Newell's desde 1994 hasta 2008. Persiguió a dirigentes, socios y a la prensa que marcaba sus errores en la gestión. La barra brava, por entonces a cargo de Roberto Pimpi Caminos -que fuera asesinado tiempo después-, fue su brazo armado: cualquier voz disidente se acallaba con violentas apretadas o a los tiros.

Fue dueño de un bingo, el más importante de Rosario, que se mantuvo siempre en el filo de la legalidad con complicidad judicial. Desde ese lugar, su búnker, comandaba a la institución. Pocas veces pisaba el estadio del Parque Independencia.

Eduardo López murió abrazado a la impunidad. No estuvo un solo día preso, pese a que las causas se le amontonaban y la justicia le daba siempre un respiro más para que no de cuenta de sus actos. El vaciamiento institucional y deportivo de Newell's fue una de las consecuencias de su gestión.

Nunca hubo elecciones limpias bajo su mandato y solo cuando la situación era insostenible, abrió el proceso democrático. Ese mismo día, sus secuaces rompieron el club, se llevaron las computadoras, elementos importantes, y hasta vandalizaron la estatua del fundador, Isaac Newell's. Ni siquiera se quedaron al escrutinio. A las 3 de la tarde ya se habían ido del club. Imposible que convivieran con opiniones opuestas. Dejó un club arrasado. "Esto es Kosovo", dijo apenas asumió Guillermo Lorente, el primer presidente de la era post López.

El esfuerzo y la valentía de los "Autoconvocados", un grupo de chicos que se juntaron en la esquina céntrica de Córdoba y Moreno, para cruzar ideas, establecer acciones y vislumbrar un futuro en el club, fue la semilla que germinó para devolver el club a los socios. Luego se sumaron hinchas, socios, viejos dirigentes, que rompieron ese techo de cristal. Finalmente, luego de mucho esfuerzo y no pocos momentos trágicos, la democracia se instaló en el Parque Independencia.

La historia también dirá que, bajo su gestión, el equipo logró un título en el 2004, cuando tras sus íntimas relaciones con Julio Grondona , pudo llevar al club a Ariel Ortega , que tenía un conflicto con el Fenerbahce turco. Así de potentes eran los lazos con el alto mando del fútbol. También contrató a otros grandes futbolistas como Jorge Bermúdez, Rolando Schiavi , Justo Villar, y el campeón del mundo con Brasil, Ricardo Rocha. Esa era una de sus pretensiones: contratar grandes futbolistas como quien colecciona figuritas. Las glorias del club, caso Gerardo Martino , el propio Jorge Bernardo Griffa, y tantas otras, tenían vedado el acceso al club.

Falleció Eduardo López, sinónimo de una era oscura en Newell's y en el fútbol argentino. Una etapa que tampoco puede afirmarse se haya ido del todo.