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Túnez festejó en un Mundial después de 40 años, sin arquero suplente y con un DT que lloró en el himno

Wahbi Khazri celebra el segundo gol tunecino con sus compañeros
Wahbi Khazri celebra el segundo gol tunecino con sus compañeros Fuente: Reuters
Fernando Vergara
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28 de junio de 2018  • 19:00

Cada uno juega su propio Mundial en Rusia 2018. En Brasil, Argentina y España lo más natural -algunos a los tumbos, es cierto- es la clasificación a los octavos de final. Alemania, por caso, vive un momento de tensión después de quedar al margen en la primera ronda después de 80 años. Pero la mayor competencia futbolística del mundo tiene otros matices, otros integrantes que llegan al evento con distintos objetivos. Panamá, por ejemplo, que celebró con euforia cuando le marcó su gol a Inglaterra en la goleada por 6-1. No es para menos: disfrutó su primera Copa del Mundo. O su rival de hoy, Túnez, que festejó ante los centroamericanos su primer triunfo mundialista desde Argentina 1978, jugó sin arquero suplente y utilizó a su director técnico para que ocupe uno de los arcos en los últimos entrenamientos. Historias que regalan los mundiales.

Túnez de un lado, Panamá del otro. Para muchos espectadores podía resultar uno de los encuentros menos atractivos en la fase de grupos, dado que ambos ya estaban eliminados. De todas maneras, el Mordovia Arena de Saransk vivió una historia diferente, tal vez paralela. Cada uno a lo suyo. Y lo primero que llamó la atención fue la formación tunecina, sin arquero suplente. ¿Por qué? Quienes en la consideración inicial eran el titular y el suplente -Farouk Ben Mustapha y Mouez Hassen- quedaron afuera tras sufrir lesiones durante el torneo y Moez Ben Cherifia tuvo que volar a Moscú el miércoles pasado con la esperanza de que se le permitiera ser incluido en el equipo. Sin embargo, la Federación de Fútbol de Túnez dijo que la solicitud fue rechazada por la FIFA y que el equipo tendría que usar a los jugadores disponibles. Con este panorama, alinearon ante Panamá a su tercer arquero Aymen Mathlouthi, de 34 años y futbolista de Al Batin de Arabia Saudita. El asiento reservado para el guardavalla suplente quedó vacío. Una curiosidad: en las formaciones oficiales, FIFA hizo figurar a los dos arqueros como reservas disponibles para ingresar.

Vale el repaso para entender: el elenco africano perdió al arquero titular Mouez Hassen, del Châteauroux francés, a los 16 minutos del debut contra Inglaterra, cuando se lesionó un hombro en una acción con Jesse Lingard. Así, Farouk Ben Mustapha, de Al-Shabab de Arabia Saudita, tomó su lugar en la derrota 2-1 en Volgogrado y también jugó en la caída 5-2 ante Bélgica en Moscú antes de sufrir una lesión de ligamentos de rodilla en un entrenamiento el martes. Hassen, de hecho, fue operado hoy con éxito y ya se encuentra en etapa de recuperación. Para quitarle un poco de dramatismo al asunto, en los últimos entrenamientos pudo verse al entrenador Nabil Maaloul en la función de arquero.

Atrás quedó Argentina 1978 para los tunecinos y aquel recordado 3-1 sobre México. Desde ahí en adelante, todas fueron derrotas o empates. Y Túnez vivió una verdadera odisea antes de conseguir su primer triunfo en el torneo, lo que le permitirá finalizar en la 24º posición una vez que finalice la Copa del Mundo el 15 de julio.

Resumen del partido Panamá - Túnez en el Mundial de Rusia 2018

03:18
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Para Túnez, no obstante, ganar era casi una cuestión de estado. En la previa, un diario local afirmaba que el triunfo debía ser moral, como una obligación. Llevaba 13 partidos consecutivos sin festejar, aunque hoy fueron varias las alegrías para coronar su estadía en Rusia. Se marchó con dos datos históricos: fue la primera vez que un futbolista de ese país convirtió dos goles en un Mundial, obra de Wahbi Khazri, delantero del Rennes francés. Y a nivel equipo, Túnez jamás había hecho más de tres tantos en un certamen. Pues bien, en Rusia marcó cinco.

Para el recuerdo, además, quedará Nabil Maaloul, uno de los personajes simpáticos de la primera ronda. Un hombre que tiene una vida dedicada al fútbol de su país. El director técnico de 56 años cumplió en el lapso de 15 temporadas las funciones de entrenador del seleccionado de Túnez en dos ocasiones, un par más como auxiliar y además dirigió al equipo olímpico de su país en Atenas 2004. Si Túnez se hizo de un nombre en África es gracias a Maaloul, quien comenzó su carrera en los bancos de la mano de su maestro, Roger Lemerre.

La imagen de Maaloul se viralizó y dio la vuelta al mundo cuando el DT se emocionó y se largó a llorar al entonar el himno de Túnez en la previa del cruce contra Bélgica.

"Tenemos cuatro equipos árabes que no están al nivel requerido. Debemos trabajar más y mejorar el rendimiento, necesitamos a más jugadores profesionales que jueguen en ligas de buena categoría. Seguramente Marruecos sea una excepción en esto. Tenemos que ser más competitivos y aprender de los grandes jugadores", consideró el entrenador.

Se fue con una sonrisa Túnez. Por los diversos inconvenientes, también, utilizó a sus 23 jugadores, algo infrecuente en los mundiales. Podrían haber sido 24, pero el arquero Moez Ben Cherifia viajó de urgencia y apenas resultó un espectador. Su alegría retornará cuando vuelva a atajar en el Esperance de su país.

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