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Crónicas

El tiempo circular de Ciudad de México

Celina Chatruc
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1 de julio de 2018  

"¿Conoces a alguien aquí?", me preguntó. Quiso saber de dónde venía, qué pensaba hacer el resto del día. Le dije que me quedaría en el hotel, porque había pronóstico de tormenta. "¿No quieres venir a conocer las pirámides?", insistió. La oferta era tentadora. Recién llegada de Buenos Aires al Aeropuerto Internacional Benito Juárez de Ciudad de México, después de varias horas de vuelo con escala en Panamá, hice lo que nadie debería hacer en tierra extraña: irme con una desconocida.

Se presentó como Tamara León, dijo que había venido a buscar a un periodista amigo que volaba desde Perú. Los dos habíamos viajado por el mismo motivo, una invitación de Google para cubrir el lanzamiento del nuevo sitio web dedicado a Frida Kahlo. Y aunque nos esperaba un chofer enviado por nuestros anfitriones, decidí confiar en esa sonrisa generosa y en el fuerte abrazo que le dio a Jesús Veliz al recibirlo en el aeropuerto.

En el centro histórico de Ciudad de México, la Catedral Metropolitana se alza junto a las ruinas de Tenochtitlán
En el centro histórico de Ciudad de México, la Catedral Metropolitana se alza junto a las ruinas de Tenochtitlán Crédito: Vera Rosemberg

"Nos conocimos en un viaje de trabajo y solo nos vimos esa vez, hace dieciocho años", me contó Tamara mientras los tres caminábamos hacia el estacionamiento. Yo no hacía más que pensar en otra experiencia, cuando había llegado a las dos de la mañana a Bogotá y no había nadie para recibirme. Esa vez, también, me había subido al auto de un extraño que dijo ser chofer de un hotel y me paseó en mitad de la noche por los barrios más siniestros de la capital colombiana.

"¿Me vas a secuestrar?", le pregunté a Tamara antes de subir a su Gol. Ella rió con ganas, y en el camino hacia la autopista me informó que íbamos a dejar las valijas en la casa de su madre para evitar que las robaran. Ir al hotel ya no era una opción.

"¡Bienvenidos!", exclamó con alegría María del Carmen al recibirnos en su hogar, invadido por el aroma de la comida que preparaba para la familia. Pequeña, morocha y pícara como Chavela Vargas, esta chamana urbana nos confirmó con los brazos abiertos que apenas comenzaba nuestra aventura. Una experiencia misteriosa que revelaría hasta qué punto la cultura de México puede simbolizarse con sus pirámides, desde las cuales se distingue el horizonte gracias a las múltiples capas de tradiciones milenarias.

Con el mismo humor imperturbable de su madre, Tamara manejó durante una hora entre el estresante tránsito de la capital mexicana para que pudiéramos subir decenas de escalones hasta la punta de la pirámide del sol, en Teotihuacán, y ver desde allí los restos de una de las principales ciudades prehispánicas de Mesoamérica. Su nombre, en náhuatl, significa ''lugar donde los hombres se convierten en dioses".

Según una leyenda del año 100 A.C., los gobernantes mesoamericanos solían descender a esta gruta para cumplir con un ritual de renovación
Según una leyenda del año 100 A.C., los gobernantes mesoamericanos solían descender a esta gruta para cumplir con un ritual de renovación Crédito: Celina Chatruc

Después fuimos a almorzar a La Gruta, un restaurante ubicado bajo la tierra cerca de las ruinas, que habría sido visitado por Jorge Luis Borges y la reina Isabel de Inglaterra. Tras comer grillos y tomar michelada, cerveza con limón y sal, dejamos una vela encendida entre la roca volcánica. "En La Gruta el visitante desciende a las entrañas de la tierra -prometen los dueños del lugar-, llenándose de energía para sentir la vida fluir de nuevo".

Según una leyenda del año 100 A.C., los gobernantes mesoamericanos también solían ir allí para hablar con el dios del fuego y cumplir con un ritual de renovación. Un objetivo similar tenían las ceremonias que se realizaban hace casi dos milenios en el Templo de Quetzalcóatl, cubierto por representaciones de la mitológica serpiente emplumada que evoca el renacimiento de la naturaleza.

La nueva Basílica de Guadalupe, que aloja la tela donde quedó impresa la imagen de la Virgen en 1531
La nueva Basílica de Guadalupe, que aloja la tela donde quedó impresa la imagen de la Virgen en 1531 Crédito: Celina Chatruc

El efecto no se hizo esperar. Bastó llegar al pie del cerro del Tepeyac, tras otra hora de paciente manejo, para que una lluvia torrencial nos empujara a participar de una misa en la nueva Basílica de Guadalupe, construida en la década de 1970 mientras la antigua se hundía ante la peregrinación creciente. Aloja la tela donde quedó impresa la imagen de María cuando se le apareció a Juan Diego Cuauhtlatoatzin, en 1531. Desde entonces la Virgen es el corazón espiritual de la Iglesia en México, como lo demuestra su rostro multiplicado en el merchandising que lo invade todo.

En la Casa Azul donde vivieron Frida Kahlo y Diego Rivera, en Coyoacán, descansan las cenizas de la artista elegida por Google como modelo inspiracional
En la Casa Azul donde vivieron Frida Kahlo y Diego Rivera, en Coyoacán, descansan las cenizas de la artista elegida por Google como modelo inspiracional Crédito: Celina Chatruc

Un portal al futuro

"Como modelo de mujer, Frida Kahlo está ocupando un lugar paralelo a la Virgen de Guadalupe", dirá horas después una guía en el barrio de Coyoacán, al sur de la ciudad. Las cenizas de la artista mexicana descansan en una urna de barro junto a la cama donde pintaba sus autorretratos debajo de un espejo, en la Casa Azul donde vivió con Diego Rivera.

En otras habitaciones que conservan la decoración original, cuelgan representaciones de Judas, realizadas en papel maché por una artesana local para la tradicional quema de Semana Santa. "Diego y Frida -aclara la guía- aprovecharon su fama para catapultar el arte del pueblo y de los indígenas de México".

La silla donde pintaba Frida Kahlo, en la Casa Azul
La silla donde pintaba Frida Kahlo, en la Casa Azul Crédito: Celina Chatruc

Un arte similar al que hoy se ofrece en el Mercado de Artesanías de La Ciudadela, creado por el gobierno para abastecer la demanda de souvenirs durante las Olimpíadas de 1968. Las calaveras de colores, cerámicas pintadas y bordados típicos ofrecidos allí a precios módicos marcan un fuerte contraste con lo que se puede encontrar en las oficinas de Google México en Lomas de Chapultepec, una de las zonas más cosmopolitas de la ciudad. Tras atravesar rigurosos controles de seguridad, que incluyen la prohibición de sacar fotos, ingresamos al futuro.

En las oficinas de Google México, el logo de la compañía se adapta a la milenaria cultura local
En las oficinas de Google México, el logo de la compañía se adapta a la milenaria cultura local Crédito: Celina Chatruc

Recorrer esas oficinas es ponerse en la piel de Emma Watson como protagonista de la película El círculo (2017), cuando acepta un empleo que parece ideal. Con horarios flexibles y el foco puesto en los objetivos, los trabajadores disfrutan de un ambiente orientado a reducir el estrés. Hay salas de cine, meditación, lectura, juegos y hasta para dormir la siesta. Un gimnasio con palestra, bicicletas que se comparten, un sector para mascotas y otro para cultivar verduras orgánicas que proveen a los comedores, habilitados en cada piso para alimentarse (gratis) a cualquier hora. En uno similar habría nacido la revolucionaria idea del Gmail, según la leyenda que circula en Google, cuando un programador dejó volar su imaginación mientras compartía un café con un compañero.

"Frida es un icono del feminismo. Queremos acercarle a la gente no solo su obra, sino también su vida", dice María Teresa Arnal, directora de Google México, al explicar por qué acaban de dedicarle a la artista una retrospectiva online que incluye recorridos en 360º y realidad virtual. "Ella estaba inmovilizada pero no tenía límites. Fue siempre fiel a sí misma y eso es súper inspiracional; todas necesitamos un modelo a seguir".

Una de las barcazas de Xochimilco, donde familias enteras comen y beben mientras los mariachis cantan a viva voz
Una de las barcazas de Xochimilco, donde familias enteras comen y beben mientras los mariachis cantan a viva voz Crédito: Celina Chatruc

Esos modelos de autoafirmación parecen ser cada vez más necesarios en un mundo que está cambiando a velocidad desmedida. Los escalofriantes avances de la inteligencia artificial son mencionados con naturalidad por Jesús Veliz, el amigo peruano de Tamara, mientras compartimos el tranquilo café del desayuno en el selecto piso 40 del hotel Hyatt de Polanco.

Dejo a un lado las tostadas cuando este periodista especializado en tecnología me cuenta sobre un software que Facebook tuvo que eliminar porque descubrió que había creado un lenguaje propio, incomprensible para los programadores, con el objetivo de comunicarse de forma "más eficiente" que los humanos.

En Xochimilco, una zona de canales parecida al Delta de Tigre, las barcazas de madera son conducidas por gondoleros
En Xochimilco, una zona de canales parecida al Delta de Tigre, las barcazas de madera son conducidas por gondoleros Crédito: Celina Chatruc

El sombrío panorama de una realidad paralela que podría salirse de control en cualquier momento no perturba la alegría de Xochimilco, una zona de canales parecida al Delta de Tigre, donde los mariachis cantan a viva voz mientras familias enteras comen y beben sobre barcazas de madera.

Aquí se conserva la tradición de las chinampas, un sistema de cultivo flotante que permitió la supervivencia de lo que fue la ciudad más importante de América. "Tenochtitlán se construyó sobre el agua", recuerda nuestro "gondolero" en referencia a la antigua capital del imperio Azteca.

En el centro histórico de Ciudad de México, las ruinas del Tempo Mayor de Tenochtitlán asoman junto al Palacio Nacional, sede del Poder Ejecutivo
En el centro histórico de Ciudad de México, las ruinas del Tempo Mayor de Tenochtitlán asoman junto al Palacio Nacional, sede del Poder Ejecutivo Crédito: Celina Chatruc

Eso explica por qué están hundidas las ruinas del Templo Mayor que resisten junto a la Catedral Metropolitana, en el centro histórico de la ciudad. Mientras tomamos otra michelada con Jesús y Tamara en una terraza sobre la Plaza de la Constitución, conocida como El Zócalo, y accedemos al WiFi para pedir un Uber, observamos esas contrucciones milenarias que asoman junto al Palacio Nacional, sede del Poder Ejecutivo, que hoy, elecciones mediante, se renueva. Allí abajo, una serpiente tallada sobre la piedra hace más de seis siglos completa este encuentro mágico entre pasado, presente y futuro.

Una serpiente tallada sobre la piedra, en pleno centro histórico de Ciudad de México, completa un encuentro mágico entre pasado, presente y futuro
Una serpiente tallada sobre la piedra, en pleno centro histórico de Ciudad de México, completa un encuentro mágico entre pasado, presente y futuro Crédito: Celina Chatruc

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