Refinamiento, sin perder de vista lo sustentable

Javier Arroyuelo
Javier Arroyuelo LA NACION
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1 de julio de 2018  

Hay ciertas prendas únicas, originales y deseables que halagan y acarician el cuerpo, lo protegen como suaves corazas y lo envuelven con una liviandad de nube, hechas a mano en fibras naturales, impregnadas de colores genuinos, un perfecto ejemplo de lo que entendemos por refinamiento. Llevan la etiqueta de Maydi.

No casualmente la más reciente colección de Maydi se llama Viaje, ya que refleja las impresiones vividas durante una deslumbrada estadía en Japón. Pero bien podría también llamarse Viajes, en plural, ya que su autora y fundadora de la marca, Maydi Zolezzi, es una de esxs, cada vez más frecuentes, argentinxs del mundo, que andan por allí sin dejar de estar aquí.

Estudió diseño de moda en Londres, trabajó durante doce años para diversas empresas de Milán y París, y ahora sus prendas, decididamente originales, pueden verse en los percheros de ciertas tiendas, innovadoras y atentas al diseño contemporáneo del mejor nivel, de los barrios informados de Tokio, Lyon o Auckland, y a la vez en Isetan, una de las tiendas más influyentes de Japón.

Lo que Maydi Zolezzi está construyendo es una marca de raíces y perfil decididamente regionales, inscripta a la vez en la actualidad de la moda global por sus opciones estéticas y éticas y con una ya real proyección internacional. Un sitio web (www.maydi.co9), una página en Facebook y una en Instagram son sus plataformas globales.

Primera evidencia de refinamiento son los materiales suntuosos y seductores que Maydi escoge. Enumerarlos es tocarlos, sentirlos: mohair, algodón, paja de seda, alpaca, lana de merino orgánico de Patagonia, que por su nobleza y calidad Maydi equipara al cashmere -producido según el protocolo internacional de estándares de lana responsable (RWS)-, y baby llama de la Puna (el baby refiere no a la edad del animal, sino a la calidad delicada de su fibra).

Otra prueba del refinamiento de Maydi la da su uso de métodos de tejido, impregnados de autenticidad y de antigua sabiduría, para realizar un vestuario múltiple y moderno, es decir, atemporal. Tales técnicas son tres, todas de tradición ancestral entre los pueblos originarios: los telares manuales, la de dos agujas y el crochet. Maydi subraya que son "una afirmación clara de la importancia de la mujer como transmisora de vida y cultura en la sociedad".

Refinamiento también en la concepción de las prendas, únicas y singularizada cada una por algún detalle particular. Sin género determinado, importantes y elaboradas, sin la menor ostentación. Ruanas y ponchos, bombers, sweaters en diferentes puntos, vistosos y funcionales cuellos de tipo snood, grandes écharpes y chales aún más amplios, y unas variaciones de gorros altos y elaborados.

El encanto poco habitual de los colores -gold, argent, marrón africano o verde militar- surge de su origen natural, ya que se han obtenido, con la participación de un ingeniero, de plantas sudamericanas como el guayacán en varios países del Cono Sur, la tara de Perú, o el palo amarillo de nuestra Mesopotamia.

Refinamiento supremo: las prendas a medida que realiza en su espacio privado de Buenos Aires.

Y por cierto no menos válida que sus refinamientos -un plus, en verdad- es la opción de sustentabilidad que ha hecho Maydi y que la lleva a trabajar en acuerdo con los principios éticos que gradualmente siguen los sectores de la moda decididos a asumir sus responsabilidades. Su proyecto asegura cadenas de trabajo razonables y equidad de salarios a las tejedoras y a lxs otrxs diversxs artesanxs que realizan las prendas. Además, respeto por el medio ambiente, atendiendo el bienestar de los animales -con procedimientos exentos de crueldad- y la preservación en su estado del medio ambiente.

El autor ha colaborado en Vogue Paris, Vogue Italia, L'Uomo Vogue, Vanity Fair y Andy Warhol's Interview Magazine, entre otras revistas

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