Soltera de nuevo, Belen Chavanne se instaló en París, sin pasaje de vuelta

Vive al lado del Louvre, ya fichó para una de las agencias más importantes del mundo y fue tocada por la varita mágica de Chanel. La actriz extiende, con éxito, sus fronteras.
Vive al lado del Louvre, ya fichó para una de las agencias más importantes del mundo y fue tocada por la varita mágica de Chanel. La actriz extiende, con éxito, sus fronteras.
Paula Galloni
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29 de junio de 2018  • 13:26

Del otro lado del teléfono, Belén Chavanne (28) interrumpe la charla con ¡Hola! Argentina. "Quiero armarme un cigarrillo y tengo que comprar sedas", explica. "¿Me esperás?". Entonces, se escucha cómo se defiende en francés, aunque agrega alguna que otra palabra en inglés. Después, retoma la conversación mientras camina por las calles de París, donde aterrizó a mediados de mayo. "Sé que este es un viaje mágico", dice la actriz, que está instalada en el pied-à-terre de su amigo Thomas Kelly, un reconocido fotógrafo argentino.

"Si bien vine varias veces a París, siempre fue por poco tiempo y me atormentaba tanta belleza. Es la primera vez que me fascina", confiesa.
"Si bien vine varias veces a París, siempre fue por poco tiempo y me atormentaba tanta belleza. Es la primera vez que me fascina", confiesa.

-¿Qué te llevó a instalarte en Francia por unos meses?

-Podría decir que se alinearon los planetas. A nivel emocional, tuve un principio de año bastante movilizador. No quiero ahondar en el tema, pero sufrí la pérdida de una persona muy importante en mi vida y me afectó muchísimo. Meses después, cuando me cayó la ficha, se sumaron cosas que hicieron que necesitara cambiar de aire. Justo había terminado de grabar El lobista [el unitario de El Trece] y quería viajar. Me gusta ser "la nueva" en otro lugar. Entonces, decidí venirme a París. En paralelo, me llamaron de Chanel para invitarme a un viaje fabuloso. No sé bien cómo llegué adonde estoy, pero sé que tiene que ver un poco con el dolor que pasé. Este tiempo acá es mi manera de sanar.

-Un viaje de encuentro con vos misma, pero también de trabajo.

-¿La verdad? No sé tomarme vacaciones. Me divierte mucho mi trabajo. Soy muy afortunada de saber qué es lo que amo.

-¿Cómo fue el viaje al que te invitó la Maison Chanel?

-Hace tiempo vengo trabajando para la marca, me siento parte de la familia. El año pasado vine a filmar el comercial mundial del perfume Chance. Después logré meterme en el mercado europeo y fiché como talento para una agencia francesa, IMG. Ahora Chanel está presentando una nueva línea de perfumes que llevan el nombre de tres ciudades queridas por Gabrielle Chanel, Deauville, Biarritz y Venice. Yo fui a Deauville, al noroeste de Francia, donde Coco Chanel abrió su primera boutique en 1912.

-¿Qué te pasó por la cabeza cuando te llegó semejante invitación?

-Me sentí como en un cuento de hadas. Esta experiencia empezó en el Expreso de Oriente, un tren de 1800 que estaba reservado para este evento. Fue como viajar al pasado. Dentro del tren, estaba rodeada por doscientas cincuenta personas vestidas por Chanel, mientras un pianista tocaba en vivo. Eran todos actores, directores, artistas. Cuando llegamos a la ciudad, nos llevaron a un bar para que nos conociéramos y me hice amigos que sé que serán para toda la vida. Pegué muy buena onda con un director iraní que se llama Rafi Pitts [director de El cazador] y su mujer Kate Moran, que es actriz.

Belén fue de las doscientas cincuenta personas que viajaron a Deauville a bordo del Expreso de Oriente, que data de 1883. Allí se presentó una de las tres nuevas fragancias de Chanel, "París-Deauville". Tras su papel en El Ciudadano Ilustre, disfruta de su ascendente carrera actoral.
Belén fue de las doscientas cincuenta personas que viajaron a Deauville a bordo del Expreso de Oriente, que data de 1883. Allí se presentó una de las tres nuevas fragancias de Chanel, "París-Deauville". Tras su papel en El Ciudadano Ilustre, disfruta de su ascendente carrera actoral.

-¿Qué fuiste a buscar a París?

-Vine a París en busca de acción. No vine a hacer turismo. Estuve haciendo audiciones, fotos y escribiendo un corto. Vivo pegada al Louvre, me queda muy cómodo porque todo está muy cerca. Había estado acá varias veces, pero siempre fue por poco tiempo y nunca me gustó. Me parecía demasiado bella y me atormentaba tanta belleza. Es la primera vez que me siento fascinada. A veces me voy a la orilla del Sena a leer un libro o a escuchar música. Ahí descubro que estoy bien sin tener que compartir ese momento con alguien. Encontrar satisfacción en el silencio me costaba mucho, pero lo estoy logrando.

-Hasta hace muy poco estabas en pareja con Julián Kartún [cantante de El Kuelgue, actor, comediante y productor].

-Ahora estoy soltera. Mi corazón está bien, creciendo, descubriendo una Belén que desconocía. Siento que estoy destruyendo mandatos para crear mi propio camino.

-¿Qué dice tu familia al verte crecer profesionalmente en el exterior?

-Ellos me acompañan muchísimo, nunca me cuestionaron y siempre confiaron en mí. Estamos dispersos por el mundo. Mi mamá vive en Chile, mi papá en Mar del Plata y mi hermano en Estados Unidos. Hablamos todos los días y tenemos una relación relajada. Somos una familia muy abierta de mente y siempre empujaron mi deseo.

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