Cómo el #MeToo cambió la vida de Gwyneth Paltrow y Ashley Judd

Las actrices que denunciaron al exproductor más poderoso de Hollywood hablan a ocho meses del escándalo
Las actrices que denunciaron al exproductor más poderoso de Hollywood hablan a ocho meses del escándalo
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29 de junio de 2018  • 18:12

Fueron dos los medios que destaparon el escándalo de los abusos sexuales perpetrados por el ex magnate de Hollywood Harvey Weinstein durante décadas, The New Yorker y The New York Times. Las historias que revelaron los ataques de los que habían sido víctimas decenas de actrices se publicaron en octubre del año pasado y desde entonces fueron cientos de mujeres las que se sumaron con testimonios similares no solo para denunciar a Weinstein sino a otros abusadores escondidos detrás de sus rostros mundialmente famosos. El movimiento se llamó #MeToo ("yo también"), y se convirtió en hashtag en las redes sociales para motivar a mujeres de todo el mundo a no quedarse calladas ante la violencia de género.

A ocho meses de aquel grito por los derechos de las mujeres que hoy tiene repercusiones globales, The New York Times publicó nuevos testimonios, esta vez las mujeres que iniciaron esta serie de denuncias cuentan cómo les cambió la vida desde que pudieron contar su verdad. Una de ellas es Gwyneth Paltrow . La actriz y emprendedora fue conocida como "la primera dama de [la productora de Weinstein] Miramax" porque hizo su carrera y ganó un Oscar gracias a su trabajo en películas producidas por Weinstein en los 90. Cuando se destapó el escándalo fue una de las primeras en sumar su testimonio y reveló cómo fue el intento de abuso del que fue víctima. Ahora, siente que todo un sistema de poder empieza a cambiar.

"Sigo sintiendo como que todavía no lo he procesado. Sigo completamente en shock. Crecí en un mundo en el que este tipo de sistemas se mantenían intactos. Ver a alguien como Harvey Weinstein, que en mi mundo profesional era omnipotente y que fue la persona que sostuvo gran parte de mi carrera en sus manos, es impresionante para mí", dijo en su testimonio para The New York Times. "Es un sistema que existió por miles de años, y ahora ya no te podés comportar así. Las implicaciones psicológicas para aquellos de nosotros que hemos sido explotados por los hombres de poder son muchas para procesar, porque hemos construido nuestras identidades y mecanismos de defensa y fortalezas a partir de protegernos de este tipo de comportamientos. Como madre de una niña de 14 años me entusiasma saber que estamos viviendo en una cultura en la que existen las ramificaciones para este tipo de cosas. Hay un velo de vergüenza que ha sido corrido para mostrar todo esto. Hay un sentimiento increíble de unión en la comunidad femenina. Muchas mujeres no tienen herramientas para protegerse a sí mismas", explicó.

Por su parte, Ashley Judd fue la primera actriz en dar su testimonio sobre los abusos de Weinstein y en ese momento no tenía idea de lo que iba a provocar su denuncia. Ocho meses después, recibe oleadas de agradecimientos de mujeres de todo el mundo. Aunque continúa trabajando como actriz, su rol activista está más extendido que nunca. Y se siente empoderada. En abril levantó una demanda contra Weinstein por la pérdida de dinero que le ocasionó el productor cuando, tras ser rechazado por ella, le dijo al director de El Señor de los Anillos, Peter Jackson, que era una persona imposible para trabajar y, evidentemente, quedó afuera de esa megaproducción.

Ashley Judd fue la primera actriz en denunciar a Weinstein
Ashley Judd fue la primera actriz en denunciar a Weinstein

En su relato para el diario estadounidense, Judd contó cuáles fueron las repercusiones de su testimonio no bien se dio a conocer la historia en los medios. "Los primeros dos emails que recibí el 5 de octubre [fecha en que se destapó el escándalo] fueron de asistentes ejecutivas de las cabezas de grandes estudios. Pensé que era pertinente porque eran mujeres que trabajaban para hombres. Fueron las primeras y las que más rápido enviaron notas de agradecimiento, apoyo y admiración. Pensé que serían las últimas. Pero fue solo el principio. Me pasaron notas en aviones diciéndome gracias. Hombres y mujeres. Suelo releer notas que guardo en mi mesita de luz, que hablan de lo mismo: me dicen muchas gracias, tuve una experiencia de violación y acoso sexual, has sido muy valiente, me hiciste el camino más fácil. Una mujer que estaba camino a la graduación de su hermana me contó que la hermana se graduaba con su violador. En un vuelo, tenía puesta mi remera de Time's Up, y cuando bajé del avión la gente hizo fila para decirme gracias", relató.

"El abuso sexual en el lugar de trabajo daña oportunidades económicas. Las dinámicas de poder en juego se ven en la trayectoria del trabajador tanto como en su recibo de sueldo. Tener la posibilidad de acceder a la base legal para solucionarlo es crucial. El ascenso que no llega, el cambio que es reasignado, las oportunidades para crecer... son maneras de castigar a la mujer. Llevar eso a la luz y tener un respaldo económico y legal es una parte integral de la estrategia para forzar el avance en materia de trabajo en los Estados Unidos", indicó, e instó a que todos continúen sumando testimonios: "Hace unos meses escuché un informe sobre el #MeToo en el parlamento ruso. Me maravilló saber que de alguna manera eso empezó con nuestra conversación. Hice lo que hice porque era lo correcto y confié en que las cosas cayeran en su lugar. Ahora quiero gritar de alegría, gritar por los techos 'todos den su testimonio'. Creo que podemos asegurar que habrá millones de otros para ofrecer apoyo y esperanza. Nadie puede hacerlo por mí, pero no tengo que hacerlo sola", concluyó.

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