José Vargas Valdez: "Es imposible un fraude con este sistema electoral"

El juez del Tribunal Electoral explicó los recaudos para proteger los comicios
Laura Serra
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30 de junio de 2018  

CIUDAD DE MÉXICO.- En un país cuyo sistema de partidos políticos estuvo por décadas hegemonizado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y, en segundo término, por el Partido de Acción Nacional (PAN), el fantasma del fraude está al acecho en el imaginario colectivo mexicano.

José Luis Vargas Valdez, magistrado del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, en diálogo con LA NACION defendió con firmeza el sistema electoral del país, rechazó la posibilidad de un fraude y procuró minimizar el impacto que la ola de violencia -que dejó 133 asesinatos de dirigentes políticos durante la campaña- podría tener durante la jornada electoral de mañana.

-¿Por qué dice que estas elecciones serán las más grandes de la historia de México?

-Por la complejidad de esta elección. Son casi 18.000 los cargos que están en juego. Nunca se había dado una elección de este tamaño. Se dirimirán la presidencia, cargos en 30 de las 32 jurisdicciones y se renovará el Congreso. Además, estas elecciones se dan en un contexto de competitividad política nunca visto. Donde antes había dos o tres partidos, ahora hay muchos más. Se formaron coaliciones muy interesantes e ideológicamente muy diversas, en algunos casos con partidos de derecha asociados con partidos de izquierda.

-¿Puede haber irregularidades durante el día de las elecciones?

-La enorme virtud del sistema electoral mexicano es que, durante la jornada, quien organiza la elección y se constituye en autoridad electoral es un ciudadano anónimo, seleccionado aleatoriamente por el Instituto Nacional Electoral a través de un sorteo. Entonces, quien ese día cuenta los votos y emite los resultados son los ciudadanos y no es ninguna autoridad administrativa. Las autoridades públicas lo que hacen es darle el acompañamiento y darle todos los insumos materiales para facilitar la mecánica del voto. Creo que ese concepto de fraude, que existió en el pasado, en el modelo mexicano actual es básicamente imposible.

-¿Qué problemas podrían surgir?

-Los riesgos siguen siendo las denuncias relacionadas con la compra y la coacción del voto, esto es el aprovechamiento de las necesidades de la gente para intentar presionar o comprar su voluntad. Pero, claro, esto no solo ocurre aquí en México, es un problema que persiste en otros países de América Latina y del resto del mundo. Igualmente, estos riesgos no son de carácter definitorio como para alterar el resultado de los comicios.

-¿Cree que la ola de violencia que azotó la campaña podría empañar la jornada?

-La violencia no es exclusiva de este momento, sino que tiene alrededor de 18 años. Lo que no creo es que ese contexto de violencia esté amenazando todo el sistema electoral. Si bien no podemos soslayar el número de muertes, esos hechos se circunscriben a cinco de los 32 estados mexicanos.

-Durante dos décadas, el sistema político estuvo compartido solo por dos partidos, PRI y PAN. ¿Qué sucedió en México que ahora este sistema está fragmentado?

-Evidentemente, la ciudadanía no ha encontrado cauces de respuesta de los partidos tradicionales y favoreció la entrada de nuevos partidos. La ciudadanía sigue insatisfecha con el actual sistema de partidos y creo que esta situación merecerá una gran reflexión una vez que finalicen estas elecciones.

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