Colegio Nacional de Corrientes, el logro de unos empecinados

El Colegio Nacional correntino en 1930, luego de que se hicieran trabajo de ampliación y mejoras edilicias.
El Colegio Nacional correntino en 1930, luego de que se hicieran trabajo de ampliación y mejoras edilicias. Fuente: Archivo - Crédito: Colección del CEDIAP.
Daniel Balmaceda
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2 de julio de 2018  • 12:05

La revolución educativa llegó a la Argentina en el tiempo de las presidencias de Mitre (1862-1868) y Sarmiento (1868-1874). Sobre todo, durante el mandato del sanjuanino, el número de escuelas en el país creció como nunca lo había hecho hasta entonces. Fue una época fructífera y muchas ciudades fundaron su colegio nacional. Para tener el suyo, Corrientes tuvo que enfrentar más desafíos de los previstos por su pulseada política con el gobierno nacional. De todos modos, los correntinos le encontraron la vuelta al asunto.

En 1868, un grupo de vecinos acordó realizar una colecta. La buena recaudación más el apoyo brindado por el gobernador, José Miguel Guastavino, y su ministro de Hacienda e Instrucción Pública, Juan José Camelino, permitieron alcanzar el objetivo.

En un terreno que había pertenecido a los jesuitas tuvo lugar el acto inaugural (más el inicio de clases), el 2 de agosto de 1869. Ese día nació el Colegio Nacional de Corrientes, luego conocido como Colegio Secundario General San Martín, aunque todos lo llaman "el Nacional".

La puerta de entrada del colegio, en 1927, sobre la calle Tucumán.
La puerta de entrada del colegio, en 1927, sobre la calle Tucumán. Fuente: Archivo - Crédito: Colección del CEDIAP

Su primer rector fue Patrick Fitz-Simon, irlandés de vasta experiencia, ya que había dirigido un colegio en Londres durante casi veinte años. El educador murió atacado por la fiebre amarilla que asoló a Corrientes en 1871 y no llegó a celebrar la primera promoción de graduados: egresaron tres alumnos en 1875. Lo sucedió en el cargo su hijo James (o Santiago), quien tomó las riendas del Colegio duranteveinte años.

Santiago Fitz-Simon es considerado el padre de las aulas correntinas. Guillermo, su hermano menor, continuó la tradición familiar, haciéndose cargo de la rectoría.

Las imágenes que acompañan este texto corresponden a los años 1927 y 1930, cuando los cimientos ya estaban firmes gracias a la dinastía educadora de los Fitz-Simon.

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