Argentina-Francia: la maldición de Mbappé, alegoría del desastre

Cristian Grosso
Cristian Grosso LA NACION
Messi, derrotado
Messi, derrotado
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30 de junio de 2018  • 13:22

Minuto 95. La selección se despide del Mundial . Otra vez una metralla de goles había dejado a la Argentina desnuda, atormentada por sus demonios emocionales. Tres gritos franceses en once minutos recordaron el frágil espíritu de una generación que cierra su historia con ese tono mustio que casi siempre la acompañó durante una década. Son responsables, claro, pero no los únicos culpables. El endiablado Kylian Mbappé , con 19 años, le recuerda al fútbol argentino el valor de la renovación. Varios de sus compañeros, como Umtiti y Pogba, campeones del mundo Sub 20 en 2013, también. Planes, constancia, proyección. Argentina patea sus ruinas.

El pasado reciente se atropella con sus demandas. La última acción de gobierno de Julio Grondona fue elegir a Gerardo Martino . Él iba a ser el técnico de la selección en Rusia 2018. Vaya si cambiaron los planes en los cuatros años más disparatados y mezquinos de la historia del fútbol argentino. Martino tomó distancia cuando la anarquía amenazaba su dignidad. Después de la renuncia del entrenador, Claudio Tapia , que algunos meses más tarde sería el patrón de la AFA, escribía en su cuenta en Twitter [@tapiachiqui]: "Se va un gran hombre, un gran profesional. Una persona q con estos simples gestos demuestra mucho más q su grandeza (sic)". ¡Inverosímil! ¿Simples gestos? La renuncia era la consecuencia estrepitosa de la crisis más profunda en décadas. Seguramente nació como un gesto afectuoso, pero otra vez se trataba de la clase dirigente y su incapacidad para comprender la dimensión de la realidad. Un retrato implacable.

Resumen del partido Argentina - Francia en el Mundial de Rusia 2018

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Este cuerpo dirigencial no sirve. Después de tantos años bajo la vara grondoniana de la sumisión, no aparecieron signos ni hombres para esperanzarse. El fútbol argentino se debe un debate profundo que dispare una nueva era. Con una AFA colegiada, moderna y transparente. Se reclaman controles, gestión y profesionalidad, pero los mismos de siempre se propusieron como la renovación. Hipócritas camaleónicos que sólo quieren resistir. Ellos son el problema: por cómplices o ineptos, nadie se puede desprender del derrumbe en el Mundial de Rusia. Un cachetazo durísimo, que se filtra entre las páginas de Suecia 58 y Corea-Japón 2002. Con Messi en el plantel, la resonancia es impactante en el concierto internacional.

¿Y ahora, qué? A Sampaoli se lo devorarán sus demonios internos, y otros pícaros que se frotaban las manos. Comenzará el carrusel de apellidos, con Simeone y Gallardo como candidatos aventajados. Sin más debate ni análisis que la urgencia. El "proyecto" de la selección argentina es el entrenador de turno. La selección mayor no es el punto más alto de un plan que abarca desde las bases. No se elige a un técnico en función de un estilo pretendido; es al revés, el técnico es el estilo. De César Luis Menotti a Carlos Bilardo, de él a Alfio Basile, luego a Daniel Passarella, Marcelo Bielsa, José Pekerman, otra vez Basile, Diego Maradona, Sergio Batista, Alejandro Sabella, Gerardo Martino, Edgardo Bauza, Jorge Sampaoli... Ninguna línea perdura, no hay cortes ideológicos cada 30 años, sino a cada rato.

Entre 1974 y 2004 hubo cinco entrenadores: Menotti (74/82), Bilardo (83/90), Basile (90/94), Passarella (94/98) y Bielsa (98/2004). Desde septiembre de 2004 hasta hoy, en menos de 14 años, con el sucesor de Sampaoli llegarán a diez los técnicos de la selección. Ciclos breves, generalmente agitados, algunos confusos, casi siempre con interferencias. Bielsa se quedó sin energía entre tantas invasiones y el desapego de Julio Grondona por las reglas. José Pekerman prefirió irse después del quinto puesto en Alemania 2006 abatido y defraudado por el marco dirigencial. Alfio Basile renunció, convencido de un complot desestabilizador. A Diego Maradona no le renovaron el contrato porque su incapacidad estallaba a la vista del planeta. Sergio Batista era apenas un resorte y lo echaron detrás de otro cachetazo deportivo. Agotado por el entorno, Alejandro Sabella ya había decidido marcharse antes del subcampeonato en Brasil. Gerardo Martino renunció cuando descubrió que lo habían dejado solo. A Edgardo Bauza lo manosearon cruelmente hasta despedirlo. Sampaoli perdió credibilidad, condicionado por una generación de jugadores intervencionista. Un cóctel de imprudencia, hastío e ineptitud para desatar constantes tembladerales alrededor de la selección.

Nada es casual en el fútbol argentino que habitualmente se deja llevar por la crispación. Un ambiente de euforia y desasosiego que día a día convive con la desproporción. Tan al límite llegan los extremos que la mención de la muerte es común en frases y declaraciones. "Ya me van a extrañar cuando falte", respondía desafiante Julio Grondona cuando lo incomodaba algún cuestionamiento. Y lo consiguió, muchos creen que todo sería mejor con él. Eso retrata la decrepitud de los cuadros políticos de la AFA. "Soy un soldado que ahora va directo a morir. Esta es mi última batalla", había advertido Javier Mascherano . Nada ha quedado en pie. Réquiem.

Los goles de Mbappé

El segundo gol de Mbappé que marcó el 4-2 para Francia - Fuente: Televisión Pública

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El gol de Mbappé que marcó el 3 a 2 de Francia - Fuente: Televisión Pública

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