Mundial Rusia 2018. Grito uruguayo en Montevideo: el festejo del gol del helado

El festejo uruguayo en las calles del centro de Montevideo
El festejo uruguayo en las calles del centro de Montevideo Fuente: AP
Nelson Fernández
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30 de junio de 2018  • 18:17

MONTEVIDEO. "A dieciocho, vamos a dieciocho!", fue el convite que se repitió en cada rincón de la capital uruguaya, pese al frío y la niebla, pero con el empuje de un corazón que se había teñido de celeste. El fútbol tiene esas cosas. La Celeste conducida por el maestro Oscar Tabárez convoca a generaciones que vieron brillar la casaca charrúa, las que sufrieron por tiempos opacos y se acostumbraron a las derrotas, y las que han vivido el resurgir del fútbol uruguayo. Había confianza y temor a la vez. Confianza en los celestes, en una dupla goleadora de Suárez y Cavani, en una defensa sólida que se prueba en liga europea, y en un medio campo renovado que superó las pruebas. Pero temor porque enfrente estaba el campeón de Europa y uno de los dos mejores futbolistas del mundo.

Fue un sábado diferente. Comenzó temprano con el partido de Argentina, luego la previa al partido ante Portugal, y siguió con la tensión frente a televisores en casas, comercios, y también en la pantalla gigante del centro de Montevideo.

El pitazo final dio lugar a festejos y a la invitación para salir a la Avenida 18 de Julio. Camisetas celestes, banderas uruguayas, carteles con leyendas emotivas o irónicas, y una alegría inmensa, contagiosa, que no es la misma de los fanáticos de clubes y que permite envolver a todos en un abrazo gigante.

Los mensajes en las redes se reprodujeron con alegría desenfrenada primero, con bromas a otras selecciones que quedaron en el camino, pero fundamentalmente con agradecimiento al DT celeste, a las principales figuras, Edinson Cavani , Luis Suárez , el guardameta Muslera y a todo el equipo.

En la previa al partido se había conocido una carta escrita por Cavani, dirigida a él mismo, pero cuando era niño. Recordaba su infancia con carencias y la alegría del fútbol en su vida.

Y en esa carta hizo referencia a "el Gol del Helado" que calificó como "algo mágico".

¿Qué era ese gol? Contó que se trataba de "motivación pura", de "la idea de los organizadores del campeonato juvenil de Salto", su ciudad natal, la que está frente a la entrerriana Colon. Y dijo que era una idea "para tener motivados a un montón de gurises de seis años sin importar" el resultado de un partido. El premio de "un helado" era para "el chico que hiciera el último gol del partido".

Y recordó: "el resultado podía estar 8-1, pero no importaba. Era una carrera contra el tiempo. Marcar el último gol del partido. Y la sensación al escuchar al técnico que hacía sonar el silbato para marcar el final, cuando habías metido el Gol del Helado. ¡increíble! Una alegría inmensa. ¿Será de chocolate?".

Para Cavani, aquella carrera era para alcanzar un premio que implicaba sentirse "el rey".

Pasaron muchos años y aquel botija, crecido y convertido en estrella internacional, hizo el último gol del partido, dio la clasificación, y se ganó el helado.

Decenas de miles uruguayos, casi helados, seguían sintiendo el calor dentro del cuerpo y festejaban revoleando banderas uruguayas y camisetas celestes. El festejo parecía interminable y la alegría inconmensurable. Uruguay sigue en el Mundial y sueña.

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