Con promesas cruzadas y zumba, Insaurralde inicia su campaña a gobernador

El intendente se ofrece como puente entre Massa, Cristina y el PJ; construye una compañera de fórmula
El intendente se ofrece como puente entre Massa, Cristina y el PJ; construye una compañera de fórmula Crédito: Twitter
Marcelo Veneranda
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1 de julio de 2018  

La campaña del peronismo bonaerense comenzó con una clase de zumba. Antenoche, Jésica Cirio y su troupe bailaron en un pequeño teatro social de Alejandro Korn. Después de la clase, Cirio se mostró y fotografió con Marisa Fassi, exintendenta de Cañuelas. La misión de la mujer de Martín Insaurralde es contagiarle popularidad a Fassi. ¿Para qué? Para convertirla en la compañera de fórmula con la que su marido, el intendente de Lomas de Zamora , pretende disputar la gobernación en 2019.

Transformado en una suma de fracturas desde la derrota de 2015, el peronismo bonaerense intenta reconstruirse con una suma de gestos. Fintas, sonrisas, cambios de ritmo y transpiración. Una clase de zumba. Insaurralde se postula como el mejor gestor de esa intrincada orfebrería. El lunes ofreció asado para quince intendentes del peronismo, que se difundió como un operativo clamor para su candidatura. Al día siguiente habló con Sergio Massa . El viernes se reunió con Máximo Kirchner .

Lo que quieren los intendentes es que todo el peronismo bonaerense llegue unido a la elección de 2019. En otras palabras, que el cristinismo de Unidad Ciudadana , el PJ no kirchnerista que en 2017 siguió a Florencio Randazzo y el Frente Renovador de Sergio Massa enfrenten juntos a Cambiemos . Hacen matemática contrafáctica: suman 37%, más 5%, más 11 por ciento.

Pero, sobre todo, creen que Cambiemos continuará su derrotero y en el mejor de los casos llegará al 40%, aún con Mauricio Macri y María Eugenia Vidal en la boleta. En otras palabras, ya no quieren al peronismo unido solo para conservar sus intendencias, como pasaba apenas unos meses atrás: creen que pueden recuperar la gobernación y la Presidencia. Un detalle: Insaurralde cree que la gobernadora terminará reemplazando a Macri en la boleta presidencial.

Ese entusiasmo se palpó el lunes, en el asado que Insaurralde compartió con Fernando Gray (Esteban Echeverría), Mariano Cascallares (Almirante Brown), Andrés Watson (Florencio Varela), Gabriel Katopodis (San Martín), Juan Zabaleta (Hurlingham), Ariel Sujarchuk (Escobar), Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas), Alberto Descalzo (Ituzaingó), Hugo Corvatta (Saavedra), Alejandro Acerbo (Daireaux) y Néstor Álvarez (Guaminí) y Osvaldo Cáffaro (Zárate). También Gustavo Arrieta (Cañuelas), esposo de Marissa Fassi, la partenaire de Cirio.

No estaba Verónica Magario, intendenta de La Matanza, que también quiere ser candidata a gobernadora. Puestas frente al espejo, el impulso que Insaurralde quiere darle a Fassi también puede leerse como un mensaje a la matancera. Otro paso de zumba.

Cristina, Massa y el PJ nacional

Aunque ya cuenta con socios, los intendentes, el dilema de Insaurralde pasa por juntar a los padrinos "nacionales" que sostengan su candidatura. Para eso, deberá encadenar varias contorsiones.

Los caciques que se congregaron en el quincho de Lomas saben cuál es su postulante favorita a la Presidencia: Cristina Kirchner. "Ni multiplicando por dos los votos de Massa y Randazzo llegamos a los que tiene Cristina", resumen.

También juran que no quieren saber nada con los gobernadores del PJ ni con trabajar para el mandatario de Salta, Juan Manuel Urtubey: "Es el Randazzo que Macri construirá para dividir al peronismo en 2019", grafica un alcalde.

El problema es que Massa tampoco quiere saber nada con construir un frente que termine usufructuando la expresidenta. Y está convencido de que Cristina será candidata, por más que Insaurralde y otros le prometan que la "gran interna peronista" tendrá tres caras: la suya, la del diputado Agustín Rossi, por Unidad Ciudadana, y la de Urtubey.

Eventualmente, los intendentes del quincho de Lomas le pedirán a Massa que dé un paso al costado. Mientras, le endulzan el oído hablando de un interbloque del PJ y el FR en la Legislatura bonaerense.

La Legislatura será el teatro donde Insaurralde y los legisladores del "PJ dialoguista" deberán ensayar una última contorsión. Un último gesto, dedicado esta vez a Cristina y Máximo Kirchner: dejar de votar junto a Vidal las leyes que el kirchnerismo rechaza.

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