Para Beyoncé y Jay Z, las infidelidades se olvidan cantando

Beyoncé y Jay Z zanjaron diferencias con un proyecto, The Carters y un disco, Everything is Love
Beyoncé y Jay Z zanjaron diferencias con un proyecto, The Carters y un disco, Everything is Love
Sebastián Ramos
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2 de julio de 2018  

"Rompimos y volvimos a estar juntos. Ahora estamos felizmente enamorados", se cantan mutuamente Beyoncé y Jay Z en el último tema del álbum que acaban de editar como The Carters, Everything is Love. Una suerte de cierre de la trilogía que inició ella con Lemonade (2016) y continuó él con su 4:44 (2017). Primero, Beyoncé cantó sobre la infidelidad de su marido; luego, Jay-Z rapeó sus disculpas. Ahora, juntos, cierran su historia de enredos con el primer álbum firmado por ambos, convencidos de que la tormenta fortaleció su amor.

Pero lo cierto es que Everything is Love no trata solo del triunfo del amor entre dos personas extremadamente públicas, sino que retrata también el triunfo personal de estas dos megaestrellas de la industria musical. Ricos, famosos, exitosos y talentosos.

Así se mostraron en el primer adelanto del disco, el video de "Apeshit", filmado en alta definición en el Museo del Louvre, en París, completamente vacío y a disposición de la pareja. La virgen del cojín verde, de Andrea Solario; La consagración de Napoleón y Las Sabinas, de Jacques Louis-David; la Pietà, de Rosso Fiorentino; Las bodas de Caná, de Veronese, y la Venus de Milo se convierten aquí en objetos de decoración para su visión del trap (Beyoncé rapea como hasta ahora no lo había hecho) y los cantantes y sus bailarinas ocupan el lugar de obras de arte vivientes, ofreciendo sus cuerpos para reivindicar la expresión artística negra, sin demasiado lugar en los museos.

Apest - The Carters - Fuente: Youtube

6:05
Video

Beyoncé y Jay-Z se ubican junto a la Gioconda, de Leonardo da Vinci, como si fuera el living de su mansión, mientras rapean orgullosos: "No puedo creer que lo hayamos conseguido (esto es lo que hemos logrado)... Tengo telas caras, tengo gustos caros". Sobre el final, el Retrato de una mujer negra, de Marie-Guillemine Benoist, completa el plan conceptual. Somos ricos, famosos, exitosos y talentosos. Somos negros y nos amamos.

La banda sonora de la reconciliación y el final feliz suenan a fusión de hip hop, rhythm & blues y espíritu soulero. Beyoncé rapea, pero también canta como solo ella puede hacerlo y en una canción como "Friends", la cantante se prueba el efecto autotune. Todo parece salirle bien a esta pareja que asegura que los hijos de sus hijos de sus hijos serán ricos. "That's a lot of brown children on your Forbes list" ("son muchos niños marrones en su lista de Forbes"), se mofan, como también se ríen de los Grammy (en la última edición Jay Z estuvo nominado en ocho rubros, pero no se llevó ningún premio a casa) y del Super Bowl ("Le dije no al Super Bowl. Ustedes me necesitan, yo no").

Sin superar sus obras más inspiradas (Lemonade, de Beyoncé; The Blueprint, The Black Album o Reasonable Doubt, de Jay Z), Everything is Love incluye grandes canciones, como la soulera "Black Effect", con proclama en contra del racismo de la policía norteamericana y el sistema legal de su país incluida. O la jugada "Nice", un mantra con alma jazzera con la participación del amigo Pharrell Williams (que también colaboró en "Apeshit"): "Puedo hacer lo que quiera", insisten.

"Summer" y "Boss" se llevan las piezas más souleras, mientras que "713" (en referencia al código de área de Houston) parece una secuela del hit "Empire State of Mind", aquella sensacional oda a Nueva York que Jay Z grabó junto a Alicia Keys.

"Me hiciste algunas cosas. Muchacho, me hacés algunas cosas. Pero el amor es más profundo que tu dolor y creo que podés cambiar. Baby, los altibajos valen la pena. Hay mucho camino por recorrer, pero lo trabajaremos. Tenemos nuestros defectos, pero aún somos perfectos el uno para el otro", canta Beyoncé entonces en el cierre con "Lovehappy". Podría ser una cursilería berreta de dos artistas ricos, famosos y exitosos, pero claro, ellos también son talentosos. De allí que el viaje valga la pena y nos recuerde cuánta verdad hay en aquel pasaje de El hombre sin atributos, de Robert Musil, que insiste en que "toda la belleza del arte y del mundo tiene su origen en la fuerza para comprender un amor".

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