Lo virtual se hace real

Con distintos desenlaces, algunos casos que tomaron relevancia

2 de julio de 2018  

La primera condena: se hizo pasar por una amiga y la asesinó

Fue a partir del femicidio de Micaela Ortega, ocurrido en 2016 en Bahía Blanca, que se juzgó el primer caso de grooming seguido de muerte en el país. Micaela tenía 12 años cuando se encontró con Jonathan Luna, entonces de 26, quien la había contactado a través de Facebook haciéndose pasar por una chica de su misma edad. Se presentaba como "la Rochi de River", en uno de los varios perfiles falsos que mantenía en dicha red social. El 23 de abril de ese año, Micaela dejó su casa para ir a Ingeniero White, donde vivía esta supuesta "amiga". Su madre denunció la desaparición y varias semanas después fue hallado el cuerpo sin vida en un descampado. Los peritajes determinaron que la niña había sido golpeada y estrangulada, presuntamente por haberse resistido al abuso sexual. Luna, quien tenía antecedentes por robo y al momento de asesinar a Micaela se encontraba prófugo de la Justicia rionegrina, fue condenado a cadena perpetua por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 2 de Bahía Blanca.

El acosador, un conocido: asustada, la niña se lo contó a su madre

En los casos de grooming también está la posibilidad de que el delincuente sea un allegado a la familia del niño o de la niña. Eso sucedió con la hija de Rosa Castro, oriunda de Cipolletti, que desde 2009 trabaja incansablemente como miembro de Mamá en línea. Pedro Fadelli era el hijo del dueño del negocio donde trabajaba Rosa, tenía 35 años cuando, haciéndose pasar por un chico de 14, contactó a través de MSN a su hija. Ganó la confianza de la menor y la alentó a tener contactos a través de la webcam, durante los cuales él no mostraba su rostro. Además de insistir en concretar un encuentro, en una de esas ocasiones se masturbó y le solicitó a la chica que hiciera lo mismo. Asustada, la niña, de 13 años, contó lo sucedido a su madre, quien pudo determinar, para su horror, que se trataba de una de las personas más allegadas a su familia. Fadelli fue a juicio, pero dado que en ese momento no estaba sancionada aún la ley de grooming, en 2012 se le dio una pena de un año por "exhibiciones obscenas".

Antes de las redes: dejó sus datos por internet e intentaron captarlo

Andrea Desmoures vive en Brandsen, provincia de Buenos Aires. En esa misma ciudad, esta madre de cuatro hijos sufrió en 1999, mucho antes de la proliferación de los dispositivos electrónicos, el auge de internet y las redes sociales, una situación que hoy se enmarcaría como grooming. "Mis hijos de 9 y 11 años iban todos los días al cíber. Obviamente no había internet en casa y yo sabía que ellos se encontraban ahí con otros chicos para jugar". Un día, el pequeño de 9 llegó a su casa muy asustado, para contarle que un hombre que se movilizaba en un auto con vidrios polarizados lo estaba buscando. Tratando de atar cabos, el nene confesó a Desmoures que había dejado todos sus datos personales en un sitio de internet, por una convocatoria a participar en una escuelita de fútbol. En la comisaría se negaban a tomarle la denuncia, pero accedieron a ponerle un oficial de consigna. La familia se mudó de casa y, al tiempo, Desmoures empezó a trabajar activamente contra el grooming.

Cazadores cazados: se conectaban por WhatsApp y fueron interceptados

Este año se dieron a conocer dos casos de grooming con características muy similares. El primero ocurrió en febrero en el barrio de Palermo, cuando una niña de 11 años estaba siendo acosada a través de WhatsApp por Germán Acosta, un hombre de 29 años. El padre de la menor se hizo pasar por ella, para darle una golpiza. Como resultado, se inició una investigación contra el delincuente, quien a su vez denunció por lesiones al padre de la chica. Pocos días atrás sucedió algo muy similar en La Plata; una niña de 12 años que sufría el acoso de un joven contó a su familia lo sucedido. La madre de la víctima siguió las conversaciones y acordó, fingiendo ser la menor y tal como solicitaba el groomer, un encuentro en una plaza. Ya cara a cara con el atacante, se dio una violenta discusión, en la que luego intervino la policía y detuvo al delincuente (de más de 20 años), al que se le encontraron entre sus pertenencias preservativos y marihuana. Se abrió una causa por grooming, entre otros delitos.

TEMAS EN ESTA NOTA