Miriam Sevilla: un viaje que no logró llenar el vacío

2 de julio de 2018  

Desde Salta, Miriam Sevilla, hermana de Luis Guillermo Sevilla, otro de los soldados cuyo nombre apareció en 2004 sin registro previo, cuenta cómo fue el tortuoso proceso por el que pasaron. La primera en ir a las islas Malvinas con un viaje de familiares de los caídos , en 1991, fue la mamá de Sevilla, Cristina, que no encontró el nombre de su hijo en ninguna cruz. Tampoco esperaba encontrarlo porque le habían dicho que el cuerpo de su hijo había quedado en el monte Longdon.

La falta de información es un padecimiento constante entre las familias de los soldados. Su hijo, en realidad, murió en Goose Green -o Pradera del Ganso-, un lugar muy distante del monte Longdon y más cercano a Darwin. Estaba más cerca de lo que pensaba.

Más tarde viajó Miriam, en 2009, cuando el cementerio ya había sido remodelado. Ella encontró el nombre de su hermano y, al igual que le sucedió a Mariana Soledad Aguirre, también le dijeron que era una cuestión simbólica. Se supone que ambos están en la misma tumba.

Esta familia tampoco reclamó, ni protestó, ni fue informada por ningún funcionario. Recién en los últimos meses, por medio de gestiones ante la Secretaría de Derechos Humanos de Salta, y de la insistencia de esta ante la Nación, se les extrajo sangre para comparar los ADN con los de los restos sin nombre del cementerio de Darwin.

Actualmente están a la espera del resultado para tener alguna certeza de dónde están los restos de Luis.

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