Tres grandes películas de Tom Cruise que se pueden ver en Netflix

Tom Cruise aprende a los golpes a ser padre en La guerra de los mundos, la obra maestra de Steven Spielberg
Tom Cruise aprende a los golpes a ser padre en La guerra de los mundos, la obra maestra de Steven Spielberg Crédito: Crédito: The Grosby Group
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7 de julio de 2018  • 00:33

Asegurar que Tom Cruise es uno de los actores más importantes de la industria no es aventurarse demasiado. El intérprete que comenzó siendo un galán en Risky Business, rápidamente buscó nuevos caminos hasta convertirse en un todoterreno hollywoodense, capaz de camuflarse en un film de cualquier género. Con el paso de los años, Cruise se ganó a pulso un lugar en la industria. Y por ese motivo, repasamos tres de sus mejores películas que están disponibles en el catálogo de Netflix .

1. The Firm: sin salida (1993)

Trailer de The Firm - Fuente: Youtube

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Luego del éxito de Cuestión de honor, Cruise volvió a convertirse en un abogado para esta película de Syney Pollack. Tom encarna aquí a Mitch McDeere, un abogado recién recibido de Harvard, que debido a su prometedor desempeño es contratado por una prestigiosa firma legal. Una vez instalado en su nuevo trabajo, Mitch no tarda en descubrir que el importante estudio en realidad se encarga de proteger los intereses de una conocida familia mafiosa, y de ese modo el protagonista queda atrapado en una red en la que debe aceptar una posible vida delictiva o debe entregar a sus jefes al FBI para luego perder su identidad y esconderse de por vida.

The Firm fue un verdadero éxito de taquilla al momento de su estreno y, no solo porque es de los mejores trabajos realizados por Pollack (que tiene en su haber otro gran título como Yakuza), sino porque Cruise encarna aquí a uno de esos hombres que fueron símbolo en esta etapa de su carrera, una mezcla entre el idealismo y el cinismo. En una historia cuya hipótesis es que solo los abogados pueden intentar hacer justicia en un mundo en el que los policías parecen no saber qué es un libro. El film, basado en la novela de John Grisham, es un thriller perfecto, de esos que actualmente escasean en Hollywood, y en el que Gene Hackman necesita actuar apenas un par de escenas para demostrar que su ausencia en la pantalla grande aún es irreemplazable.

2. Colateral: lugar y tiempo equivocado (2004)

Avance de Colateral: lugar y tiempo equivocado - Fuente: Youtube

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La sombra de Alfred Hitchcock se extiende de manera particular en la filmografía de Cruise, y no solo porque Misión: Imposible 2 es una original relectura de Tuyo es mi corazón, sino también porque Colateral es imposible de no leer como una historia de estructura típicamente hitchcockiana. Aquí Jamie Foxx interpreta a Max, un taxista que por casualidad del destino termina convirtiéndose a lo largo de una noche en el chófer de un peligroso asesino llamada Vincent (Cruise). Max es uno de esos héroes que tanto entusiasmaba al director de Psicosis, un hombre común y corriente que de golpe termina en el centro de una situación policial que amenaza con desbordarlo.

Para Colateral, el director Michael Mann encontró en Cruise al villano ideal, a un enemigo de furia animal que se convierte en una fuerza imparable. Este es un personaje muy atípico dentro de su carrera, no solo porque es el villano de la historia sino también porque teñido de blanco y en un saco a tono de ese color, puede mimetizarse con una película de estética urbana que poco tiene que ver con la estilizada acción de muchos de sus films.

3. La guerra de los mundos (2005)

Trailer de La guerra de los mundos - Fuente: Youtube

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Apenas un año después de Colateral, Cruise estrena otra de las grandes obras de su carrera, para la que trabaja, una vez más, bajo la siempre confiable batuta de Steven Spielberg . La guerra de los mundos se centra en un invasión alienígena y en cómo los seres humanos comienzan a ser aniquilados por misteriosos trípodes que emergen de la tierra. Pero lejos de mostrar el combate a gran escala, el director elige hacer foco en el conflicto de un padre y cómo debe cuidar a sus hijos en medio de la catástrofe. Y en esa elección de ir de lo macro hacia lo micro, la película se convierte en la escuela de un hombre que aprende a ejercer la paternidad a la fuerza.

En esta película, Cruise es Ray, un trabajador portuario que está en las antípodas de muchos de sus personajes más característicos. Es visceral, impulsivo y no tuvo una vida privilegiada y justamente por eso está mejor preparado para enfrentar a mundo que se desmorona. Solo él entiende cómo sobrevivir en un nuevo orden en el que pocos duran más de unos minutos. La sabiduría de Ray es de orden práctico, y de esa manera se convierte en un héroe que parece beber de Bruce Springsteen para entender que la ruta es el único lugar posible para rehacer su propia historia.

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