Qué pueden aprender las empresas de la derrota argentina en el Mundial

Fuente: Reuters
Andrés Hatum
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2 de julio de 2018  • 12:51

Perdimos la posibilidad de avanzar en el Mundial , hay que esperar cuatro años más. La sensación para un país fanático como es el nuestro no es más que un espanto potenciado por la depresión de tener que esperar tanto tiempo para demostrar que sí podemos ganar alguna vez. El momento del mundial de fútbol genera una especie de parálisis en el tiempo donde todas las actividades se modifican y aletargan para poder ver la televisión en la pantalla más grande posible.

Pero la tristeza de haber perdido debería, al menos, permitirnos reflexionar sobre los acontecimientos que nos llevaron a esa situación. El mundial y nuestra baja performance, nos deja una clara enseñanza de management para el futuro.

La elección del líder

¿Era Jorge Sampaoli el líder indicado para el equipo nacional? Pareciera que no, por sus actitudes y por su incompetencia en aspectos tales como la planificación, el aprendizaje y el trabajo con la diversidad. Estos temas fueron expuestos por el director técnico como temas con los que no logra congeniar: odia la planificación, le aburre leer y escribir, y prefiere trabajar con grupos homogéneos antes que trabajar con la diversidad y la riqueza que la misma implica.

Ahora bien, ¿por qué elegir a alguien como Sampaoli entonces para dirigir al seleccionado? Aquí cabe una responsabilidad de la AFA en la selección del líder: ¿Qué vieron? ¿Qué evaluaron? Cuando se elige a alguien para una responsabilidad tan importante hay que tener en cuenta qué objetivos se persiguen, pero no solo de corto plazo, sino construir un equipo sustentable en el mediano y largo plazo.

Fuente: AFP

¿Tiene el líder capacidad de generar un equipo sólido? ¿Puede motivar al equipo en momentos de crisis? ¿Posee influencia necesaria para ganarse el respeto de los miembros del equipo? La elección de Sampaoli pareciera no responder afirmativamente ninguna de estas preguntas.

De hecho, al inicio del Mundial las desavenencias del técnico con el equipo fueron evidentes y dejaron al equipo argentino en la incertidumbre donde parecía más un equipo que se autogestionaba que uno que tenía un director técnico a cargo. Entonces, ¿Por qué fue elegido Sampaoli? Primera lección, seleccionar al líder adecuado mirando no solamente el corto plazo, sino el largo también.

¿Estrellas o equipo?

Mirar al Seleccionado Mayor es mirar un conjunto de estrellas, pero difícilmente se pueda desprender que allí hay un equipo. Aquí hay una responsabilidad tanto del entrenador en su selección de jugadores como de los mismos jugadores. Carencia de liderazgo y motivación por parte del entrenador, y de compromiso de los jugadores explica las falencias no solamente de un equipo de fútbol, sino de cualquier equipo directivo en una empresa también.

En las empresas, existe la idea de que, contratando a los mejores del mercado, se lograría destrozar a la competencia. Y esto es porque los mejores ejecutivos permitirían anticipar los cambios, adaptarse rápidamente y tomar decisiones bajo un contexto de incertidumbre. El problema es que aunque esta idea es muy popular, no funciona. Por el contrario, es un boomerang a la performance del equipo.

Hay un clásico artículo de Harvard "El alto riesgo de contratar estrellas" de Grosysberg, Nanda y Nohria que es muy claro describiendo y analizando qué es lo que sucede cuando una organización contrata súper talentos. Lo que sucede es que los talentosos se parecen más a los cometas que a estrellas. Los cometas terminan yéndose de las compañías por mejores condiciones salariales y demuestran poco compromiso con el equipo. Además las estrellas no logran extender sus resultados en toda la compañía.

De hecho, el estudio de estos profesores de Harvard demuestra que al contratar estrellas el rendimiento del equipo baja así como el funcionamiento del mismo. Terminan sugiriendo que las organizaciones deberían hacer lo posible por generar su propio talento y hacer todo lo posible para retener a las estrellas que ellas mismas crean. Segunda lección, tener figuras maravillosas y de primer nivel no garantiza la creación de un equipo de alta performance.

El líder que no es líder

Otra cuestión crítica que el equipo mundialista nos deja como aprendizaje es coronar como líder a quien no es o no quiere serlo. Messi es un gran jugador. Así opinan todos los expertos de fútbol y aquellos fanáticos que se apasionan por ese deporte. Sin embargo, no es alguien que desee ser líder y/o ejercer como tal. El equipo argentino demostró, nuevamente, la relevancia de Mascherano a la hora de resolver cuestiones que tienen que ver con la operatoria del equipo, la negociación con el técnico y la motivación de sus colegas.

Muchas empresas terminan colocando a sus talentos críticos, aquellos que son especialistas en algún tema, en roles de responsabilidad directiva simplemente porque son buenos en lo que hacen. Es la mejor forma de que esa persona se vaya de la organización en poco tiempo. El talento crítico es muy respetado por sus colaboradores y colegas por lo que es capaz de hacer técnicamente. Pero no nos equivoquemos, no necesariamente son afectos a hacerse cargo del poder. Tercera lección, diferenciar los talentos dentro de un equipo de alta performance.

Es cierto, perder la posibilidad de coronarse campeón de fútbol en el Mundial es algo espantoso para nuestra sociedad. Pero debería darnos la posibilidad de reflexionar las cosas que podríamos hacer mejor.

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