Rigel: familiares de los marinos piden el rescate de los cuerpos

Pudieron ver las imágenes que confirman el hallazgo del barco hundido a 100 millas de las costas de Chubut
Darío Palavecino
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3 de julio de 2018  

MAR DEL PLATA.- Las imágenes del casco son contundentes y, si alguno todavía tenía dudas, acaban de plano con cualquier expectativa optimista: Rigel y Mar del Plata se leen en esas tomas subacuáticas que personal de la Prefectura mostró ayer, por primera vez, a familiares del pesquero, que anteayer se pudo ubicar a 93 metros bajo la superficie del mar y a más de 100 millas del punto costero más cercano.

Que con medios técnicos se haya llegado hasta esas profundidades para lograr estos registros no garantiza que lo puedan hacer los buzos que son parte de este equipo de maniobras de emergencia. En ellos está depositado el principal pedido de quienes ya aceptaron que sus seres queridos no volverán a casa: quieren que esos expertos ingresen en el casco y confirmen si allí están y si se pueden rescatar los restos de los ocho tripulantes desaparecidos.

El juez federal Gustavo Lleral, que consideró fundamentales estas imágenes para la investigación que lleva adelante en pos de esclarecer este caso, afirmó ayer que tras hallar el buque "ahora se intentará buscar los cuerpos".

"Seguimos esperando que nos digan si el tiempo permite que puedan sumergirse y ver si es posible llegar, pero todo se hace muy largo y dramático", dijo Juan Carlos Mieres, padre de Luciano, uno de los marinos que integraban la dotación de nueve hombres que no pudo con la tormenta de la madrugada del 9 del mes último. Solo el cadáver del capitán y también copropietario de la embarcación, Salvador Taliercio, pudo ser rescatado mientras flotaba en superficie. Se cree que los otros ocho quedaron atrapados dentro del buque.

Esperan que aquella y otras respuestas se las pueda dar de manera directa el juez, que en Rawson acopia documentos y testimonios en pos de esclarecer qué fue lo que ocurrió y por qué. Si bien en principio se dijo que ese contacto se podía dar hoy, familiares y magistrado hablarían pasado mañana por videoconferencia.

El hallazgo del pesquero, que se topó con un temporal cuando iba al sur, hacia la zona de la costa patagónica donde se concentra el esfuerzo de captura de langostino, se logró a partir de un operativo en el que llegaron a participar casi 30 buques y aeronaves.

El primer indicio lo aportó el buque científico Angelescu, la más reciente incorporación del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Inidep). La confirmación se logró con moderno equipamiento del guardacostas Tango.

La tecnología aporta estas valiosas pruebas para la pesquisa a efectos de confirmar el destino final del buque -fundamental para avanzar, por ejemplo, con trámites ante compañías de seguros-, determinar el estado de su casco y desde allí evaluar responsabilidades en este naufragio.

Lo que parece tener mínimo margen de chance es que los buzos lleguen hasta semejante profundidad y puedan recuperar restos de las víctimas. Es la consulta recurrente que los familiares de los tripulantes les hacen a diario a los prefectos y de las primeras que le harán al juez cuando los atienda. Nadie les da una respuesta contundente por sí o por no.

"Insisto en lo mismo: quiero que traigan a mi hijo y si no se puede con vida, tener aquí un lugar donde llorarlo", dijo Graciela Godoy, madre del tripulante Nahuel Navarrete, que ayer pudo ver esas imágenes de la popa del Rigel en las profundidades. Ella suele repetir que lo ocurrido no es casual, por el mal estado general de la flota pesquera. Y lo ha resumido en una frase tremenda. Aseguró que el Rigel, con 50 años de antigüedad, "ya no era un pesquero, era un ataúd".

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