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Nuevos talentos: Pato Smink une la filosofía con las consolas

Walter Lezcano
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3 de julio de 2018  

¿Qué hace falta para ser un rey del ritmo? En el caso de Pato Smink es claro: filosofía, escritura y ajedrez. La complejidad de este enunciado se aclara cuando este excelente DJ y productor, uno de los héroes actuales de las pistas de baile que llegó a la masividad gracias a musicalizar un segmento en el programa radial de Lalo Mir, pronuncia un nombre clave: Jacques Derrida. Sus palabras son las siguientes: "Después de leer el concepto de deconstrucción en Derrida pude ser mejor músico, eso lo tengo clarísimo. Me sirvió para reflexionar sobre muchas de las cosas que hago".

Nacido en Buenos Aires, pero criado en San Luis, la vida de Patricio Smink se modificó cuando encontró el colegio secundario ideal para sus inquietudes: pasó de uno de curas (donde le hacían bullying por entregarse a los libros con pasión) a otro que tenía como director a un anarquista declarado. Recuerda Smink: "En la escuela Leonardo Da Vinci había una materia que me marcó: Sociología de la Música. Desde ese momento nunca pude separar lo que escuchaba del contexto en el fueron creados los sonidos".

Cuando cumplió 18 años decidió volver a Buenos Aires para estudiar Filosofía. Se anotó en Puán y empezó a ir a las clases como quien ingresa en un oasis o en un templo: parecía que su destino estaba marcado. Siempre se inclinó por esa clase de mentes: Hegel, Kant, Schopenhauer, entre otros niños zarpados del pensamiento. Mientras tanto, en la vida de Pato Smink se iban abriendo dos caminos: la escritura ("me había abierto dos blogs y escribía sin parar, me consideraba más escritor que músico") y la percusión (con la que experimentaba a partir de lo que aprendía en la facultad).

Su corazón se definió, entonces, por el lado de la música. Con las puertas de la percepción abiertas se empezó a construir una reputación en el under a partir de sus sets volcánicos, extremistas y epifánicos: "Puedo unir elementos y temas muy disímiles, pero que tienen su sentido. Toqué mucho, pero mucho: a veces hasta 15 días sin parar". A pesar de estos esfuerzos, no lograba vivir de la música. Así que probó con el call center. Y sumó trabajos: consultor del Departamento de Musicología de la Universidad de Oxford e integrante del Combinado Argentino de Danza. De pronto, el sueldo comenzó a alcanzarle y pudo entregarse completamente a la experimentación con la percusión. De ahí a producir bandas y musicalizar un segmento en Circo Super Pop con Lalo Mir, fue un paso natural. "Tengo que hacer un remix por semana, y eso me da un entrenamiento impresionante. Pero con todo ese material se ve cierto armado de obra donde los materiales dialogan", explica.

En vivo, Pato Smink transpira la camiseta como si no hubiera mañana. Pero sí lo hay. Ya está pensando en publicar su primer mixtape: "Estoy viendo cómo lo hago. Tengo mucho de dónde elegir y eso lleva tiempo. Pero también es parte de mi guerra contra mi propia neurosis".

Señas particulares

Nació en 1988 en la Capital Federal. Se crio en San Luis. A los 15 entró en la escuela experimental pública Leonardo Da Vinci. Empezó con la percusión y cambió el Age of Empires por el Fruity Loops. A los 18 volvió a Buenos Aires a estudiar Filosofía. Se interesó cada vez más por la música hasta que Hizo carrera de DJ y productor musical. Es parte del Combinado Argentino de Danza. De 2012 a 2014 trabajó como investigador del Departamento de Musicología de la Universidad de Oxford. fue DJ del Pabellón Argentino de la Expo Milán 2015. Desde 2018 trabaja en Circo Super Pop.

Instrumentos

. Handsonic

. Computadora

. Bidón de Agua Vacío 20 litros

. Cajón Peruano

Discos

. El Remolón-Pibe Cosmo

. Villa Diamante- Empacho Digital

. Bife-Adentro

. Los Espíritus-Gratitud

Músicos

. Santiago Vázquez

. Omar Varela

. Chancha Vía Circuito

. Juanito El Cantor

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