"Mi bebé rechina los dientes": por qué pasa y qué hacer

Es algo muy normal y no trae las mismas consecuencias que a los adultos
Es algo muy normal y no trae las mismas consecuencias que a los adultos Crédito: Shutterstock
Mariana Israel
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3 de julio de 2018  • 17:36

Me pasó a mí. Volviendo a casa en el auto con mi hija de 7 meses en su sillita, escuché cómo claramente rechinaba los dientes. En ese momento, el chupete resolvió el problema. Pero el sonido se repitió varias veces. ¿Qué era? ¿Podía ser ansiedad, como en los adultos? ¿Existe el bruxismo en los chicos?

Primer dato: es algo bastante común

Mamás o papás preocupados como yo deben saber que 2 ó 3 de cada 10 niños rechinan los dientes, según la Fundación Nemours, sistema de salud pediátrica de EEUU. En la población general, la prevalencia del bruxismo es del 70-80%, añade la Dra. Ángela Nakab, médica pediatra del Hospital Elizalde, miembro de la Sociedad Argentina de Pediatría.

"Entendamos por bruxismo al hábito de apretar los dientes de forma involuntaria. Suele ser diurno o nocturno, pero mayormente se manifiesta a la hora de dormir", define Carla Juarez, odontóloga. "Puede que hayas escuchado a tu hijo desde otra habitación y pienses que se le van a romper los dientes, pero tranquila, no va a suceder".

Segundo dato: en los bebés, suele irse solo

Tener dientes es una experiencia novedosa para los menores de un año. "Les gusta hacer ruidos con su boca, autoescucharse y experimentar con su cuerpo", explica la Dra. Nakab. Es común que incluso hagan sonidos para dormirse.

A una edad tan temprana, apretar la mandíbula también se relaciona con la aparición de los primeros dientes. Según la Fundación Nemours, los niños suelen presionar para aliviar el dolor, así como se frotarían un brazo.

"Es un hábito de desarrollo que disminuye progresivamente al salir las muelas permanentes y dientes incisivos, así que en principio no hace falta ningún tratamiento", añade la odontóloga Romina Natalia Oieni. Los padres pueden observar cuando los hijos bruxan y ofrecerles mordillos fríos, juguetes de goma o collares de silicona.

Tercer dato: las complicaciones a esta edad son raras

"Si el bruxismo aparece durante el recambio dentario, debería desaparecer cuando este finalice, lo cual no dejaría ningún daño", explica Juarez. Pero si el problema persiste, sí puede ocasionar desgastes y deterioro de los dientes, y perjudicar las encías. Además, el rechinamiento puede causar dolores musculares en la mandíbula y en la cabeza, agrega Oieni.

Qué pasa en niños más grandes

"Lo más común es que el bruxismo sea por tensiones emocionales", indica la Dra. Nakab. Disminuir la actividad física y mental antes de dormir, usar técnicas de relajación, un baño, un paseo o leer, son estrategias que pueden ayudar, según Oieni. Es importante que el chico no se acueste triste o enojado, y conviene evitar que se duerma con la televisión prendida.

A veces, el bruxismo se relaciona con un problema físico: dolor de cabeza, de oídos, mala posición de los dientes, y hasta parásitos, enumera Juarez.

Muchas otras veces, los chicos rechinan los dientes sin un motivo puntual, avisa la Dra. Nakab. Por suerte, la mayoría de los casos son leves y no dejan secuelas, aunque hay que estar atentos a que el hábito no afecte su calidad de vida, por dolores en la cara o en la mandíbula.

Las expertas consultadas recomiendan hablar del tema con el pediatra, y acudir a una consulta con un odontólogo apenas aparezca el primer diente, antes del año.

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