Arte, superdólar y turismo receptivo

Alicia de Arteaga
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4 de julio de 2018  

La creciente crispación cambiaria ha enrarecido el panorama para quienes viajan al exterior. Como contrapartida, se fortalece el anunciado boom del turismo receptivo, que tendrá en el segundo semestre el punto más alto con la cumbre del G-20. En paralelo, la escena del arte ha sumado a la agenda una serie de actividades que convierten a Buenos Aires en "el" destino cultural.

El 12 de julio está prevista la apertura de las nuevas salas del Museo de Arte Moderno de la avenida San Juan, en el corazón de San Telmo. Finalmente, el Mamba tendrá la mayor superficie destinada a muestras temporarias y permanentes de la ciudad. Una meta conquistada por Horacio Rodríguez Larreta al terminar un proyecto de fines del siglo XX, cuando era jefe de gobierno Enrique Olivera. Se completa así el giro hacia el sur, otro de los objetivos de la gestión actual. Hay una nueva milla del arte, que va de la Usina hasta la Fundación Proa. Poco a poco el recorrido se completó con escalas en espacios de arte no convencionales, como Barro, Munar, Prisma, Casa Suiza, la Verdi, Popa, más un edificio construido por un grupo de coleccionistas argentinos para albergar sus obras. Toda una novedad.

En septiembre se concretará la esperada semana Art Basel Cities (hasta ahora más ruido que nueces), con la dirección de Cecilia Alemani, una destacada curadora italiana cuya celebridad está asociada al éxito de público en la zona de la high line neoyorquina.

Buenos Aires fue la ciudad elegida para el primer destino de Art Basel Cities. Pero el privilegio no es gratis. Hasta ahora, es una inversión que espera su retorno con la llegada de coleccionistas, turistas y amigos del arte atraídos por un imán marketinero. La marca Art Basel tiene peso específico en la escena global y bocas de expendio en Miami, Suiza y Hong Kong. La variable porteña no será de carácter ferial; la intención está asociada a la idea de posicionar la ciudad como destino arty.

El superdólar, pesadilla para muchos, activará la industria sin chimeneas. Los hoteleros locales no disimulan su entusiasmo al asociar turismo con arte.

En la alta hotelería, el arte se considera la "sexta estrella". La modalidad fue inaugurada hace décadas por Jay Pritzker, visionario empresario de Chicago, fundador de una cadena hotelera y del premio de arquitectura más famoso del mundo que lleva su nombre. Los Hyatt son hoteles en el sentido clásico de la palabra, pero los Park Hyatt tienen que tener una colección de arte, un plus a la oferta de las cinco estrellas de rigor. El de Buenos Aires está instalado en un edificio patrimonial, el Palacio Duhau, custodio de la última cuadra palaciega de Buenos Aires. En su interior exhibe una colección de obras de calidad museo firmadas por Guillermo Roux, Rómulo Macció, Battle Planas y Manolo Valdés, entre otros. Suma una galería pública, el Paseo de las Artes, que es el pasaje obligado entre la torre hotelera y el sector palaciego. El Duhau ha sido aliado estratégico de arteBA y de Buenos Aires Photo. Lo será ahora de Art Basel Cities. No es casual. El arte, como la gastronomía de excelencia, suma clientes y fidelidad.

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