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El caballero de las letras sicilianas

LOS RELATOS Por Giuseppe Tomasi de Lampedusa (Perfil Libros)-177 páginas-($ 10)
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20 de enero de 1999  

GIUSEPPE TOMASI, príncipe de Lampedusa, logró una proeza tal vez única: a mediados del siglo XX escribió una novela, El Gatopardo , muy cercana al estilo decimonónico y que no desmerece frente a alguna de su admirado Stendhal, por ejemplo. El caso es también raro porque el inmediato éxito (en reseñas, ventas y hasta un premio) no se diluyó con la rapidez de las noticias.

Lampedusa tenía cincuenta y nueve años cuando comenzó a escribir esa novela, acompañada y seguida de cuatro textos narrativos más breves (a lo que debe agregarse una serie de escritos sobre literatura). Todo en el curso de los dos años previos a su muerte.

Giorgio Bassani editó por primera vez El Gatopardo (rechazada por Mondadori en vida del autor) un año más tarde. Algo después publicó Los relatos , donde se recogían los demás textos narrativos, según versiones mecanografiadas al dictado de la viuda de Lampedusa, quien suprimió ciertas referencias personales. Luego de casi tres décadas, el hijo adoptivo del autor preparó una nueva edición, con la ayuda, entre otras cosas, de manuscritos recuperados.

El primero de Los relatos es "Recuerdos de infancia", escrito paralelamente a El Gatopardo . Las relaciones entre ambas obras no son pocas y brindarán placer adicional a quien haya leído la novela. Pero el interés no es meramente documental. Fuera de cierto exceso de morosidad en alguna que otra descripción de lugares y objetos, el esprit de finesse de este noble siciliano de vastísima cultura literaria, aristócrata de la delicadeza, resulta siempre encantatorio. En "La alegría y la ley", cuento breve, contundente en su economía narrativa, el escritor aristócrata hace gala también de un notable don de observación de la pobreza y sus bemoles.

De no haber escrito El Gatopardo , Lampedusa merecería idéntica gloria por un cuento que lleva por título "La Sirena" (mejor le sentaba el de la primera edición, "Lighea", según grafía italiana). Las lecturas de mitología griega que menciona en sus "Recuerdos..." y una estadía como soldado voluntario, durante la Gran Guerra, en un rincón de Sicilia, son lejanos ecos sobre los que este verdadero poeta demuestra su capacidad para pulsar cuerdas diversas de la lira. Se trata de una narración fantástica, en la medida en que puede decirse lo mismo de, por ejemplo, Doctor Faustus de Thomas Mann: lo fantástico radica en un único "detalle", por así decirlo, para el cual se diseña una verosimilitud particular.

El último texto de este volumen ("Los gatitos ciegos") es el capítulo inicial de una segunda novela, trunca por la muerte del autor. Continuaría con la historia siciliana que atraviesa El Gatopardo y alcanza ya a presentar, con la calidad de siempre, una primera confrontación implícita entre un nuevo rico en ascenso y un grupo de aristócratas en vías de empobrecer.

A esta altura, ya merece reconocimiento el rescate de este tipo de textos literalmente "excéntricos" que está llevando a cabo Perfil Libros, en traducciones (varias de ellas a cargo de escritores argentinos, como ésta de E. Butti) que suenan tan de nuestro gusto.

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