Patrón monetario, numerario y dinero

4 de julio de 2018  • 01:05

El profesor Julio Olivera, en una de sus clases sobre "Dinero, Crédito y Bancos" en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA en 1969 clarificó la definición sobre los entes monetarios. Dijo que eran tres: patrón monetario, numerario y dinero.

Al patrón monetario Olivera lo definió como aquel bien o servicio que se fija como patrón en el tiempo y por lo tanto, si bien hay aumentos de precios, también se aprecian posteriores caídas de los mismos. En otras palabras, no se registran aumentos permanentes de los precios, es decir, no hay inflación. El bien que ocupó esta función en el tiempo fue el oro y a veces combinado con la plata. El nombre más conocido para este sistema fue el del "Patrón Oro". Si bien no lo aclaró Olivera, con la creación de los Bancos Centrales esto fue cambiando, aunque se mantuvo "el patrón cambio-oro" donde la referencia era el dólar ligado de una manera indirecta con el oro. Por ejemplo, EE.UU. mantenía el precio del dólar con una relación fija con el oro, hasta que el 5 de agosto de 1971 el gobierno de Richard Nixon terminó con esta relación con dicho metal y se dio por finalizado el sistema de patrón monetario de cualquier tipo.

La moneda, incluso para las grandes academias, hoy es un bien cuyo valor está dado por la oferta y demanda de dinero y no por un patrón monetario. Naturalmente, a partir de la creación de los Bancos Centrales en la mayoría de los países nos encontramos con un proceso de inflación que en muchos casos llegó a cifras bastantes altas y luego se alcanzó una convención: "La inflación aceptable es de alrededor de 2% anual" y que ese número implica un "adecuado balance del sector monetario".

Pasemos ahora al concepto monetario número dos que es el numerario, la manera de medir las diferentes unidades de valor, por ejemplo, un departamento puede valer 150.000 dólares y ese es el valor de control de los oferentes o demandantes de ese bien. Lo mismo puede pasar con otros productos, ya sean grandes como camiones o autos o chicos como pueden ser celulares o remeras. Es por lo tanto una forma de contabilizar el valor de cada cosa según el país.

Y finalmente, el dinero es aquel bien en que se pagan los bienes y servicios, por ejemplo, en nuestro país es actualmente "el peso". Por eso es que el tipo de cambio, que se desea mantener por los Bancos Centrales en un valor estable, aun cuando haya alrededor de 30 % de inflación anual, tiene nulas posibilidades de éxito. Esto es así dado que el precio del dinero local, el que se usa normalmente para transacciones, o sea en el corto plazo, tiene escaso valor ya que este valor es la inversa de la tasa de inflación que, como hemos dicho, se sitúa cerca del 30% anual como es el caso de 2018.

En nuestro país no hay patrón monetario, hay numerario, que suele ser el dólar para la mayoría de los bienes y sí hay dinero, que es el peso, con el cual se pagan la mayoría de los bienes, aunque algunos se pagan en dólares u otras divisas.

¿Qué decía Julio Olivera sobre los entes monetarios fundamentales? Que lo ideal es que un país use el patrón monetario, el numerario y el dinero en el mismo bien. Si bien lo normal hoy sería el "patrón cambio-oro", es decir, una moneda con una relación fija con el patrón monetario a lo largo del tiempo, para que esto ocurra no debería haber inflación, aunque se intente bajar la misma a cifras manejables por el Gobierno. De esta manera nos encontraríamos con "dinero honesto", es decir, sin inflación, que es lo que nos falta desde 1945 o aún algo antes.

Ahora bien, un país que no tiene patrón monetario, que usa el dólar como numerario, y utiliza como dinero una moneda como el peso, que se va devaluando alrededor del 25/30 % anual como hemos dicho, es un país desorganizado monetariamente.

Eso es lo que vivimos en la Argentina y lo pagamos con crisis económicas cada 10 años. Esto es cierto, básicamente, por aceptar un déficit fiscal permanente, que se tiene que financiar con emisión monetaria. Esto es lo que le quita al dinero parte de su valor anual por la inflación y ese monto se transfiere a los gobiernos, que son los que emiten dinero sin relación con el nivel de los bienes y servicios ofrecidos al mercado en un período determinado.

Tenemos que cambiar nuestra mentalidad por otra que no cuente con ese impuesto inflacionario, que represente un aumento permanente de los precios nominales como forma de financiamiento del déficit fiscal. Requerimos un país que tenga un sistema monetario con la actualidad de los tres entes fundamentales, claro que adaptados a la modernidad de la situación actual.

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