Brecha tecnológica: por qué hay muchos más hombres que mujeres en esta industria

Aunque hay una percepción de que es un ámbito equitativo y diverso, los datos demuestran lo contrario
Aunque hay una percepción de que es un ámbito equitativo y diverso, los datos demuestran lo contrario Crédito: Collage de Vale Boquete.
Stephanie Chernov
(0)
6 de julio de 2018  • 17:00

Desde que apretamos el botón de snooze en el teléfono y abrimos Instagram para chequear las últimas stories hasta el medio de transporte que usamos para ir al trabajo, la tecnología está entre nosotras. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar que hay un universo de personas trabajando detrás de todo esto y, aunque hay una percepción de que es un ámbito equitativo y diverso, los datos demuestran lo contrario. Según un relevamiento de la ONG Chicas en Tecnología, el número de mujeres que se inscriben a carreras vinculadas con esa área es muy inferior al de hombres (15,08% contra 84,92%) y la brecha de género es cada vez más amplia.

Es probable que si tenés alguna amiga o conocida que estudia Sistemas te haya comentado que en su entorno hay mayoría de hombres y que, con suerte, tiene tres o cuatro compañeras mujeres. No es de extrañar, tampoco, que se haya sentido menospreciada por sus pares. Profesores que le dijeron: "¿Entendiste o te lo vuelvo a explicar?". Familiares que las desalentaron: "¿Para qué vas a estudiar eso? Es una carrera de hombres. Hacé algo humanístico o social". Estos son solo algunos ejemplos que surgieron cuando hablamos con chicas jóvenes que estudiaron programación (y, spoiler alert, ¡sobrevivieron!). Sin embargo, la misma dinámica se repite incluso cuando se gradúan y acceden al ámbito laboral.

Piedras en el camino

Según UNESCO, las mujeres representan el 35% de las personas graduadas y el 21% de las personas en puestos de decisión. En los puestos de liderazgo la falta de mujeres es aún más notoria. Es más, las pocas mujeres que sí llegan a escalar realmente alto en el rubro cuentan que participan en eventos o cenas de sistemas en las que son todos hombres excepto ellas. Además, notan que los espacios predominantemente masculinos suelen tener ciertos códigos que no son inclusivos de otras diversidades y resultan expulsivos para las mujeres.

Desde la niñez nos enseñaron que hay ciertas tareas, juguetes o actitudes que están asociadas a cada género: seguramente cuando ibas al jardín, los chicos jugaban en el rincón de los bloques, construían y trabajaban en equipo, mientras que las chicas jugaban a ser madres o a preparar el té. Este sesgo nos encasilló y generó la idea errónea de que las mujeres no tenemos la misma capacidad que los hombres para trabajar en lo que en el universo tech se conoce como "STEM" (ciencia, tecnología, ingeniería y matemática).

Otro factor que interviene son los estereotipos y role models. En los años 80, con el boom de los videojuegos, la imagen que se representaba de ellos en las publicidades contribuyó a alejarnos de la tecnología: estaban dirigidos a hombres blancos y norteamericanos. No es ninguna coincidencia que en la misma época se registrara una caída estrepitosa en la inscripción de mujeres a carreras vinculadas con la programación, que eran mayoría antes de este punto de inflexión. Según el Goethe Institut, aunque la mitad de la población gamer hoy está compuesta por mujeres, el género femenino representa una pequeña minoría entre creadores y desarrolladores de videojuegos, lo que resulta en una variedad de personajes, temas y diseños muy limitada.

Por otro lado, nombres de referentes como Hedy Lamarr, la coartífice de un sistema de salto de frecuencias de comunicación precursor del wifi y del Bluetooth, no trascendieron como sí lo hicieron investigadores varones con descubrimientos similares. Si hoy nos ponemos a pensar en los popes de las compañías tecnológicas más poderosas, evocamos a Steve Jobs, Elon Musk, Bill Gates y Mark Zuckerberg. La falta de mujeres líderes que demuestren que es posible alcanzar un puesto jerárquico y destacarse no aporta a la causa.

Por qué está bueno involucrarse

Solo el 6% de las aplicaciones de todo el mundo fueron creadas por mujeres. ¿Cómo impacta esto en el diseño, desarrollo e implementación de la tecnología? En primer lugar, la subrepresentación de identidades diversas implica, además de inequidad, una oferta de trabajo que supera la demanda. Al ser la tecnológica una de las principales industrias que nutren de empleo a millones de personas alrededor del mundo, se convierte en una necesidad la generación de trabajo sin discriminar por género. De hecho, cada año, en la Argentina, unos 5000 puestos de trabajo quedan vacantes por falta de profesionales. Si las mujeres estudiáramos de forma más masiva este tipo de carreras, sería más fácil cubrir el déficit.

En segundo lugar, se pierde la riqueza de perspectivas que conlleva la diversidad en cualquier equipo de trabajo y, en consecuencia, se ofrecen productos y servicios de más baja calidad. Por ejemplo, hace quince años, cuando se incluyó el reconocimiento de voz en los autos, era muy difícil para las mujeres hacerlos funcionar porque los sets de datos utilizados no incluían voces femeninas. Si llamabas al servicio al cliente para quejarte, la respuesta que recibías era: "Dejá que lo configure tu esposo".

Por otro lado, l a tecnología es uno de los ejes estratégicos de la economía de un país y, según diversos estudios del Foro Económico Mundial, crece a mayor empleabilidad y empoderamiento económico de las mujeres.

Otro tema preocupante es la inclusión digital. Se estima que en el mundo hay un 12% menos de mujeres que de varones que acceden a Internet, ya sea porque viven en zonas sin conectividad, porque no pueden pagar el servicio o porque culturalmente no está habilitado que hagan uso de Internet.

Cómo achicar la brecha

Esta desproporción se está visibilizando junto con movimientos como Ni Una Menos, Time's Up y #Metoo, y la equidad está ganando terreno en todos los ámbitos. Hay muchas iniciativas del Estado, ONG y empresas con conciencia social que trabajan para eliminar los prejuicios y fomentar el interés por la industria. Lo más importante es que se está empezando a hablar de las mujeres en tecnología y sus logros, y eso es lo que inspirará a futuras generaciones a seguir esas carreras y sentirse aceptadas.

Iniciativas argentinas

. Ada IT

Es la única escuela de programación exclusiva para mujeres en el país y un detalle importante es que entregan "préstamos de honor": el 60% de las alumnas devuelven el costo del curso ($45.000) una vez que están empleadas. Para que el emprendimiento sea rentable, brindan servicio de software a empresas y reciben el apoyo de partners como MercadoLibre, IBM y Accenture.

. Chicas en Tecnología (CET)

Esta ONG p romueve la programación entre adolescentes en escuelas de todo el país. A través del proyecto Programando un Mundo Mejor (PUMM), equipos de tres chicas por escuela identifican un problema en su comunidad y en 4 días, con la asesoría de mentores profesionales, lo resuelven a través de herramientas de programación. Además de aprender a programar, el intercambio con los adultos y la posibilidad de contar el proyecto en pocas palabras como cierre les brindan una formación integral. Además, tiene como objetivo que las egresadas del programa sigan profundizando el conocimiento con oportunidades de pasantías y encuentros con referentes.

. @LasDeSistemas

Es una comunidad que nació en las redes sociales para generar una red de contención para aquellas que ya están en la industria. Organizan encuentros, comparten ofertas de trabajo, se alientan entre ellas y fomentan la producción de tecnología crítica y con perspectiva de género.

. Media Chicas

Organización para fortalecer la inclusión de mujeres en tecnología y medios digitales.

. Partners

Empresas techie privadas tejen alianzas con las organizaciones sociales para incentivar la inclusión. IBM, por ejemplo, organiza actividades con Chicas en Tecnología para apuntar a la cibernética, el nicho de trabajo donde hay la menor cantidad de mujeres (un 8% en todo el mundo), para capacitarlas y que empiecen a tomar un rol mucho más protagónico.

. W20

Este año y por primera vez, Argentina presidirá el G20, un foro internacional que tiene como finalidad la cooperación económica, financiera y política entre los países que lo integran. En este marco, el W20 es un programa para que las mujeres se empoderen económicamente y uno de sus ejes es la inclusión digital.

. Digital House

En alianza con Facebook, esta casa de estudios ofrece una beca exclusiva destinada a mujeres para el curso de Desarrollo Web Full Stack, en el que podés aprender lo necesario para llevar a cabo proyectos web de principio a fin realizando programación con Laravel, React, HTML, CSS, MySQL y PHP.

Confiar en nosotras mismas

Charlamos con Cecilia Ribecco, miembro del Board de ASEA (Asoc. de Emprendedores de Argentina).

Por Ayelén Di Leva.

¿Cómo podemos hacer, como mujeres, para insertarnos en la industria tecnológica?

Tiene que ver con darnos una oportunidad de crecer en otra área diferente, darnos cuenta de que podemos hacerlo, de que no tenemos ninguna limitante de ningún tipo. Ganar esa confianza y saber que existen un montón de organizaciones, programas para acceder, universidades... Y que es un camino que podríamos adoptar tranquilamente para tener un desarrollo diferente. Nadie dijo que tenemos que dedicarnos a las industrias culturales o a la indumentaria.

¿En qué áreas recomendás que nos capacitemos?

Nos tenemos que capacitar, por ejemplo, en el área del liderazgo. Eso nos va a servir para poder negociar, para ganar fortaleza en todo lo que estamos haciendo y para poder liderar un equipo y tener esas herramientas. Por otro lado, todo lo que tiene que ver con costos es fundamental. Hay que amigarse con los números porque no hay manera de sostener un negocio, un emprendimiento, si no tenemos idea, si no hacemos un análisis. No hay que tenerle temor a eso. Y también todo lo relacionado con herramientas de inclusión digital, lo que nos permita a nosotras y a nuestro equipo hacer uso a full de todas las herramientas que existen, lo que tiene que ver con el ámbito bancario, de finanzas, marketing, social media. Hoy tenemos montones de herramientas disponibles a nivel digital y muchas de ellas son gratuitas, es importante estar capacitadas en eso.

¿Qué consejo le darías a una mujer que tiene ganas de emprender en el área tecnológica?

Primero, que se acerque a alguna de las organizaciones que están vinculadas con tecnología, con emprendedores. Lo más importante para una mujer es encontrar un grupo de sostén y ese sostén se lo van a dar otras mujeres que estén haciendo lo mismo y que le cuenten que pudieron hacerlo, que encontraron herramientas, que le van a pasar contactos. Nos cuesta todavía, pero si queremos salir del lugar en donde estamos, y más en el área tecnológica, tenemos que movernos, hacer networking, conocer gente, capacitarnos, pero, por sobre todas las cosas, tenemos que confiar en nosotras. .

¿Te gusta la tecnología? ¿Te identificaste con alguna de estas situaciones? Contános. También te proponemos: Por qué a veces estamos de peor humor que otras y Para principiantes o expertos: 15 talleres literarios para todos los gustos

Expertas consultadas: Mariana Varela y Melina Masnatta de Chicas en Tecnología, Celeste Medina y Ezequiel González De Ada IT, Juliana Bonetto (W20) y Stella Loiacono (IBM).

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.