La gente no lo quiere, pero los dirigentes blindan a Claudio Chiqui Tapia

Nicolás Russo, presidente de Lanús, habla en uno de los salones de Ezeiza minutos después de la llegada de Tapia
Nicolás Russo, presidente de Lanús, habla en uno de los salones de Ezeiza minutos después de la llegada de Tapia Crédito: AFA
Alejandro Casar González
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4 de julio de 2018  • 23:59

"Llamo desde la AFA para avisarle a su presidente que a las 5 de la mañana debe estar en Ezeiza para recibir al Comandante". El "Comandante" es Claudio Tapia , presidente de la AFA . Palabras más, palabras menos, ese mensaje llegó a las sedes de algunos clubes argentinos. Fue una convocatoria organizada por Ascenso Unido, el movimiento que catapultó a Tapia a la presidencia de la AFA. Y funcionó: horas después, ya en la mañana del miércoles, hubo cerca de 50 directivos alrededor de "Chiqui" Tapia. Se escucharon aplausos. Y hubo una puesta en escena para afuera y para adentro.

"Mirá la foto. Ahí está la mayoría de los votos del comité ejecutivo. Están los representantes del interior. Y hay varios clubes de primera. Estamos unidos y estamos fuertes", explica uno de los asistentes a la reunión, que no quiere que se lo mencione con nombre y apellido. Queda claro: la gente le dio la espalda tras la decepción en Rusia, pero la mayoría de los dirigentes blindó a Tapia. "Al menos por ahora, ninguno de nosotros va a hablar", se excusa. Como una imagen vale más que mil palabras, ahí está Nicolás Russo , presidente de Lanús, hablándole al grupo de dirigentes. Pronuncia un breve discurso. Compara la AFA heredada con la AFA actual. Habla de unidad. Pide un aplauso. Resuenan las palmas. Habla (mucho menos) Eduardo Spinosa, presidente de Banfield. Pese al jet-lag, Tapia sonríe.

La historia seguirá a pocos kilómetros del aeropuerto. En el predio que lleva el nombre de Julio Grondona, Tapia desayuna con sus más cercanos. Está Gabriel Pellegrino (Gimnasia). También están Pablo Toviggino (presidente del Consejo Federal) y Daniel Ferreiro (vocero presidencial), los hombres de más confianza de Tapia. Están, también, Cristian Malaspina (Argentinos) y Javier Marín (Acassuso). Es un desayuno de amigos en el que se habla de la selección, del fracaso mundialista. Del futuro. Y de todas las presiones que recibió la AFA durante la expedición a Rusia.

Para cuando Tapia y sus aliados terminaron el café, las fotos de la recepción "a lo Perón" en Ezeiza ya inundaron las redes sociales. Hay varios destinatarios: por un lado, los dirigentes descontentos con lo que llaman "el personalismo de Tapia". En el entorno del presidente creen que algunos directivos (más cercanos a la Superliga que a la base de poder del ascenso) estaban esperando un mal resultado para mostrar las garras. La queja de algunos dirigentes, por lo bajo, es puntual: "Tapia gobierna sin consultarnos nada". Cualquier parecido con los métodos de Julio Humberto Grondona es pura coincidencia. ¿O no?

Así salía custodiado el micro de la selección que llevaba a Sampaoli y Chiqui Tapia - Fuente: TW

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Pero la foto del recibimiento también es para afuera. Parece una muestra para el Gobierno, que apostó por Tapia para sabotear a Marcelo Tinelli. En la Rosada creyeron a ciegas en la alianza Tapia-Angelici como tabique para el avance del conductor de TV. Mauricio Macri, después de todo, hizo de la pelota su plataforma política. Algunos pensaban que Tinelli le copiaría el método. Pusieron las fichas en Tapia, al que veían "más maleable".

El fracaso en Rusia es de la AFA. Pero Sampaoli no era el entrenador de Tapia. Al DT de Casilda lo fue a buscar el propio Angelici, que negoció con su amigo José Castro, presidente de Sevilla, el exclub de Sampaoli. Puertas para adentro, en la AFA ven a Angelici más debilitado que nunca. No creen que la alianza de gobierno del fútbol termine quebrándose. Pero, por las dudas, hicieron una demostración de fuerza.

En forma indirecta, el mensaje también es para el Gobierno. Si alguien en la Casa Rosada pensaba en "tomar más protagonismo" en las decisiones del fútbol -la frase se escuchó cuando la eliminación mundialista todavía estaba fresca-, Tapia no estará solo para defenderse. En Balcarce 50 no tienen demasiadas armas de presión: uno es la modificación del decreto 1212/03, que establece un régimen especial para los aportes previsionales del fútbol. El otro es el tan mentado proyecto de sociedades anónimas deportivas.

La foto de ayer sirve para el frente externo. Fue para aquellos que intuían cierta debilidad en el movimiento que gobierna la AFA desde hace algo más de un año. Desde hoy, Tapia y los suyos volverán a centrarse en las batallas internas. Lo cotidiano del fútbol argentino. Por lo pronto, Nicolás Russo ya sabe que tendrá un cargo en el nuevo organigrama de las selecciones. Le reconocen su experiencia y su muñeca política. Que haya oficiado de orador en la recepción a Tapia no es un hecho menor. Es, más bien, un indicio de lo que se viene.

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