La familia de Justina, del dolor a la alegría por la aprobación

La madre de Justina, muy emocionada en el momento de la votación en Diputados
La madre de Justina, muy emocionada en el momento de la votación en Diputados Crédito: Gustavo García / HCDN
Ezequiel Lo Cane y su esposa, Paola, presenciaron la votación
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5 de julio de 2018  

Esperó a que ese corazón para su "leona" llegara, aferrado con uñas y dientes a la vida. Y sintió ahogarse en su propio llanto el 22 de noviembre pasado, cuando su hija Justina murió. Ayer, sentado en uno de los palcos del recinto de la Cámara de Diputados , Ezequiel Lo Cane volvió a tener un nudo en la garganta. Lo invade ahora la emoción. Está orgulloso del paso que lograron dar en menos de ocho meses, porque desde que su hija "pasó de plano", él sintió que tenía un compromiso ineludible. Logró materializar lo que ella le había pedido mientras ideaban juntos la campaña #Multiplicatex7: "Papi, ayudemos a todos los que podamos". Deseo cumplido: la ley que impulsó el caso de Justina fue aprobada ayer en el Congreso.

Como dice Lo Cane, el camino a partir de ahora para las 10.728 personas que están actualmente en la lista de espera del Incucai será un poco más simple, ya que la nueva ley de trasplantes se basa, según él mismo define, en tres pilares: "Desmitificar, simplificar y liberar a las familias de tomar una decisión tan difícil en el momento trágico de la muerte de un ser querido".

Puede ser renal, hepático, cardíaco, pulmonar, intestinal. También son miles los que esperan por un trasplante de córnea o de tejidos. "Entre el 25% y el 35% de esos pacientes fallecen esperando, y menos del 10% llegan a salvarse", enumera Lo Cane. Los datos recuerdan a Justina, que el 7 de septiembre pasado, con 12 años, entró de urgencia a la terapia intensiva de la Fundación Favaloro. Dos días después, luchaba por su vida en un quirófano, conectada a un corazón artificial y en estado crítico. "Lleva tres meses en cama. Le duele el cuerpo, el alma. Cuesta contagiarle esperanza, pero ella es una leona y se aferra a la vida", escribió su mamá, Paola, en Facebook el 1° de noviembre.

Cómo cambia el trámite de donación de órganos tras la Ley Justina

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Justina, recuerda Lo Cane, hizo que muchos se inscribieran como donantes de órganos en el Incucai. Unas 48.000 personas se registraron la semana posterior a su muerte, el 22 de noviembre último. "En lo que va de 2017, ya son un total de 200.000, casi cuatro veces más del registro completo de 2016", grafica.

Contagiar esperanza y salvar vidas. "Es gratificante, en el dolor incluso, que haya sido mi hija la que inició todo esto. Me voy llena de felicidad porque era lo que ella quería", concluye Paola al término de la sesión.

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