Los vinos añosos se pinchan

Joaquín Hidalgo
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8 de julio de 2018  

En la mesa de arrime hay un calentador de gas. Y sobre la llama, la pinza cuya mordedura dibuja una O perfecta se va poniendo al rojo vivo. Al cabo, con destreza el mozo les muerde el cuello a las botellas añosas que, al calentarlo, con un pincel y agua fría luego los parte parejos como una guillotina. Decenas de botellas de Marqués de Riscal 1956 están siendo degolladas para maravilla de los presentes en el cierre del 9º Simposio del Instituto Master of Wine en Logroño, España, en junio pasado.

Pero cuando se abren botellas viejas hay que estar dispuesto al mal trago o, por lo menos, al trago errático: algunas botellas del Marqués están bien, otras no. Es una ley universal. Aunque como hecha la ley, hecha la trampa, hay una solución para los fanáticos de los vinos viejos que quieran ahorrarse el mal trago: se llama Coravin y, básicamente, se trata de una aguja inyectora de gas inerte que, aplicada a través del corcho, permite extraer una porción de vino para saber en qué estado está, antes del descorche.

Su eficacia quedó demostrada en una cata de viejas añadas argentinas cuando, al cierre de la visita de los Masters Of Wine a nuestro país -organizado por Wines of Argentina en febrero- se ofreció un listado de increíbles botellas entre 1942 y 2006. También quedó demostrada la capacidad de guarda de varios vinos locales. A cargo de la selección local estuvo el presidente de la Asociación Internacional de Sommelier Andrés Rosberg y equipo, quienes, con la ayuda del Coravin y mucha destreza en el descorche, pusieron solo las botellas gloriosas sobre las mesas. ¿Cuáles?

Los antológicos Baron B Nature 2006 (degollado en 2018), Etchart Torrontés 1992 (embotellado en 2018), Catena Alta Chardonnay 1995, Humberto Canale Reserva Especial Semillón 1987, Terrazas de los Andes Single Vineyard Las Compuertas Malbec 1999, Angélica Zapata Alta Malbec 1995, Weinert Reserva Especial 1977, Luigi Bosca Finca Los Nobles Cabernet Bouchet 1996, Weinert Estrella 1994, Fond de Cave 1986, Lagarde Semillón 1942, Rutini Vin Doux Naturel 2002 y Malamado 2000.

La moraleja es una: antes de pasar a degüello cualquier botella añosa siempre es mejor pincharla antes.

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