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Innovadores, pesados y con la información bien al día

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6 de julio de 2018  

Manal para nosotros representa una de las más elevadas expresiones que tuvo el rock en la Argentina. Con Manal empieza un recambio generacional musical estético. Se inaugura el rock pesado con zapada libre, respuestas argentinas a las vanguardias de época como Hendrix y Cream. Pero también se vislumbra el conocimiento del jazz, el free y las improvisaciones psicodélicas de la costa oeste, tipo Grateful Dead. Todo esto con códigos reinventados por el mismo grupo y sujetos a la época teniendo las certezas de la música negra de los Estados Unidos, como el blues y el soul. Con condimentos letrísticos filosóficos heredados del tango y la corriente del existencialismo formada en los cafés.

Manal reúne a tres de nuestros referentes rockeros en un momento de lucidez, la cual hace que su luz siga alumbrando a todos los que venimos detrás, una postal vibratoria que sigue sonando bien casi 50 años después. El primer disco de Manal (el de "la bomba", editado en 1970) y sus singles para el sello Mandioca también son novedad en cuanto a grabación, producción y la extravagancia de innovar con lo que se tiene a mano. Algunos ejemplos: la distorsión valvular hecha con un grabador Geloso, invento del mismo Gabis; el bajo con fuzz de Medina en "Informe de un día"; las realentadas de cintas en "Qué pena me das"; los paneos y juegos de cámaras en "El leoncito".

Aunque si tenemos que hablar de la ejecución de cada instrumentista, sería capítulo aparte. Martínez usa la batería no solo para sostener el ritmo y el canto, sino que también usa el instrumento de una forma digamos armónica, llena de sutilezas y feels hasta ese momento inéditos en nuestro rock, lo cual hace que cada parte de las canciones esté realzada y adornada.

Medina entiende esto de forma natural, lo cual refuerza esa idea, se siente un aplomo en la ejecución y a la vez en las partes que improvisan zarpan en un viaje de alto vuelo sonoro y artístico como pocas veces sucedió en una grabación. Medina no se queda fijo en un solo registro de la pentatónica ni haciendo la tónica, acompaña las notas y frases de los solos de Gabis, lo cual hace que se realcen aún más.

Moviendo a veces el centro armónico ("Paula", "Si no hablo de mí", "Informe de un día"), en el joven guitarrista pasan cosas asombrosas de gran inspiración, que quizá tengan que ver con una mezcla de su juventud, el estudio y la información registrada de forma poco ortodoxa e intuitiva haciendo que suenen solos con técnicas y fraseos totalmente auténticos.

Esa conjunción hace de Manal un grupo único. Tan único como lo es también la voz de Javier Martínez.

Por Zelmar Garín

El autor es músico de los grupos Gualicho Turbio y Los Peyotes y es coleccionista de discos y memorabilia de los inicios del rock argentino

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