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Papa Francisco: "¡Cuántos pobres son hoy pisoteados!"

El pontífice encabezó una misa por los migrantes, en el quinto aniversario de su visita a la isla de Lampedusa
El pontífice encabezó una misa por los migrantes, en el quinto aniversario de su visita a la isla de Lampedusa Fuente: AFP
Elisabetta Piqué
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6 de julio de 2018  • 09:36

ROMA.- Con la crisis de migrantes exacerbada en Europa por políticas más restrictivas, con el cierre de puertos impuesto por el nuevo gobierno populista italiano y más de mil muertos en el Mediterráneo en lo que va de 2018 (según cifras de la Acnur), el papa Francisco volvió hoy a lanzar un grito en favor de los desesperados. En una misa por los migrantes que celebró en el quinto aniversario de su visita a la isla siciliana de Lampedusa, símbolo del drama de los que se ahogan escapando de guerras y miseria, denunció "las injusticias cometidas en el silencio cómplice" de la comunidad internacional y aseguró que "la única respuesta sensata a los desafíos migratorios es la solidaridad y la misericordia".

"¡Cuántos pobres son hoy pisoteados! ¡Cuántos pequeños son exterminados! Son todos víctimas de esa cultura del descarte que más veces ha sido denunciada. Y entre ellos no puedo no incluir los migrantes y los refugiados que siguen golpeando las puertas de las naciones que gozan de mayor bienestar", clamó Francisco en su sermón, que pronunció en el Altar de la Cátedra de la Basílica de San Pedro, ante unas doscientas personas. Entre ellas había muchos afriancos que sobrevivieron a la odisea de llegar a Europa, refugiados y personas que los ayudaron, socorristas y rescatistas de diversas organizaciones caritativas.

"Hace cinco años, durante mi visita a Lampedusa, recordando a las víctimas de los naufragios, me hice eco del perenne llamado a la humana responsabilidad", evocó Francisco, que entonces decidió de un día para el otro peregrinar a a la isla de Lampedusa, el 8 de julio de 2013, periferia jamás pisada por un Pontífice, tras quedar impactado por un enésimo naufragio de una barcaza con centenares de personas. Esa emotiva visita a Lampedusa, en la que denunció la "globalización de la indiferencia" y sacudió la conciencia de Occidente, fue el primer viaje de su pontificado.

Como entonces, el Papa volvió a evocar el pasaje de la Biblia en el que Dios le pregunta a Caín "¿dónde está tu hermano?". "Esta no es una pregunta dirigida a otros, es una pregunta dirigida a mí, a tí, a cada uno de nosotros", subrayó. "Lamentablemente las respuestas a este llamado, aún si generosas, no han sido suficientes y nos encontramos hoy para llorar a miles de muestros", lamentó.

Solidaridad y misericordia

Inspirado en el Evangelio del día, Francisco también denunció las "injusticias cometidas en el silencio tal vez cómplice de muchos". "En efecto, debería hablar de muchos silencios: el silencio del sentido común, el silencio del 'se ha hecho siempre así', el silencio del 'nosotros' contrapuesto al 'ustedes'", dijo. También criticó la "hipocresía estéril de quien no quiere ensuciarse las manos" y las tentación de hoy de "cerrarse hacia quienes tienen derecho, como nosotros, a la seguridad y a una condición de vida digna, y que construye muros, reales o imaginarios, en lugar de puentes".

Frente a los desafíos migratorios de hoy, la única respuesta sensata es la de la solidaridad y de la misericordia

"Frente a los desafíos migratorios de hoy, la única respuesta sensata es la de la solidaridad y de la misericordia", siguió. "Una respuesta que no hace demasiados cálculos, pero exige una ecua división de las responsabilidades, una honesta y sincera evaluación de las alternativas y una gestión prudente. Política justa es la que se pone al servicio de la persona, de todas las personas interesadas; que prevé soluciones aptas para garantizar la seguridad, el respeto de los derechos y de la dignidad de todos; que sabe mirar al bien del propio país teniendo en cuenta el de los demás países, en un mundo cada vez más interconectado", afirmó.

Entre los asistentes a la misa había varios voluntarios de la ONG española Proactiva Open Arms -que se dedica a salvar en el mar a desesperados que intentan cruzar al Viejo Continente-, sor Lucía Caram, monja argentina que abrió su convento de dominicas de Manresa a refugiados, marinos y soccorristas de otros organismos. A todos ellos el Papa les agradeció "encarnar hoy la parábola del Buen Samaritano, quien se detuvo a salvar la vida del pobre hombre golpeado por los bandidos, sin preguntarle cuál era, su procedencia, sus razones de viaje o sus documentos.: simplemente decidió de hacerse cargo y de salvar su vida".

A los rescatados presentes -a quienes al final saludó, uno por uno, al igual que a los representantes de rescatistas-, en tanto, Francisco les transmitió su solidaridad y aliento "ya que conozco bien las tragedias de las que se están escapando". "Les pido que sigan siendo testigos de la esperanza en un mundo cada día más preocupado de su presente, con muy poca visión de futuro y reacio a compartir, y que con su respeto por la cultura y las leyes del país que los acoge, elaboren conjuntamente el camino de la integración".

Llamado a respetar el Acuerdo de París

Antes de celebrar la misa por los migrantes, al recibir en audiencia a los participantes de una conferencia internacional que hubo en el Vaticano en el tercer aniversario de la encíclica Laudato Sí , sobre el cuidado de la casa común, el Papa llamó a los países firmatarios del Acuerdo de París de diciembre de 2015 contra el cambio climático, a cumplirlo y a las instituciones financieras y a los organismos como el FMI y el Banco Mundial, a tener un rol en el tema.

Todos los gobiernos deberían esforzarse para honrar los compromisos asumidos en París

"La cumbre COP24 sobre el clima, programado en Katowice (Polonia) en diciembre próximo, puede ser una piedra miliar en el camino trazado por el Acuerdo de París de 2015. Todos sabemos que mucho debe hacerse para la actuación de ese Acuerdo. Todos los gobiernos deberían esforzarse para honrar los compromisos asumidos en París para evitar las peores consecuencias de la crisis climática", dijo. "No podemos permitir perder tiempo en este proceso", agregó, al destacar que, además de los Estados, otros actores están llamados a actuar. "Autoridades locales, grupos de la sociedad civil, instituciones económicos y religiosas pueden favorecer la cultura y la praxis ecológica integral", afirmó.

Francisco destacó asismismo que "también las instituciones financieras tienen un importante rol que jugar, como parte sea del problema, como de su solución". "Es necesario un desplazamiento del paradigma financiero con el fin de promover el desarrollo humano integral. Las organizaciones internacionales, como por ejemplo el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, pueden favorecer reformas eficaces para un desarrollo más inclusivo y sostenible. La esperanza es que la finanza vuelva a ser un instrumento finalizado a la mejor produccióin de riqueza y al desarrollo, así como al cuidado del ambiente".

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