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El nuevo disco de Parquet Courts

Alejandro Lingenti
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6 de julio de 2018  

Andrew Savage no suele tener pelos en la lengua. En una entrevista que dio este año para promocionar Wide Awake!, el quinto disco de Parquet Courts, la banda de la que este inquieto músico texano es el cerebro, se ocupó de remarcar que para él el rock sigue vivito y coleando, pero también que hay que dejar de buscarlo en bandas como Foo Fighters o Green Day, a las que calificó taxativamente de "dinosaurios". Para el líder de este grupo, integrado también por Austin Brown, Sean Yeaton y Max Savage, que tiene base desde hace años en Brooklyn, las buenas críticas que recibió cuando apenas había asomado la cabeza no eran del todo fiables. O al menos eso pensaba, con cierto grado de paranoia, hay que decirlo, en aquellos primeros tiempos, que no son para nada lejanos (el primer disco de Parquet Courts, Light Up Gold, es de 2013): "Creíamos que nos estaban tomando el pelo, que en dos meses estarían diciendo que éramos otro invento".

Pasaron cinco años y Parquet Courts, lejos de ser rotulado despectivamente como un nuevo hype, es un proyecto que marcha viento en popa: Wide Awake!, editado por un sello con el prestigio y la trayectoria de Rough Trade, tuvo el aporte inestimable de un productor de los quilates de Danger Mouse (fundador de Gnlars Barkley, productor también de Gorillaz, The Black Keys y Red Hot Chili Peppers) y recogió críticas muy favorables de la prensa especializada -tanto de la más tradicional como de la alternativa- gracias a la amplitud de su abanico sonoro. Y se entiende, porque en este nuevo álbum hay de todo: desde una tormenta punk como la del track de apertura, "Total Football", hasta psicodelia bien actualizada ("Back to Earth"), pasando por un homenaje nada velado al infeccioso groove new wave de Talking Heads ("Wide Awake") y una lúdica relectura del bubblegum pop de los 60 ("Mardi Gras Beads").

En términos de lírica, el tono general es de protesta y de una angustia necesitada, visiblemente, de una urgente catarsis: lo certifican las referencias lúgubres, las críticas a los políticos, los alertas por el cambio climático y la inquietud por el creciente armamentismo en diversas partes del planeta. En ese sentido, la conexión con la obra de David Byrne también es elocuente: las diatribas contra la barbarie transformada en sentido común de "Violence", un tema de ADN rigurosamente G-Funk, recuerdan a las de los Talking Heads de Fear of Music. Una referencia marcada por duplicado en la obra de un grupo que fue construyendo su identidad a través de los años sobre la base de procesamiento inteligente de la información más diversa: el espíritu del mejor rock de vanguardia de Nueva York (Velvet Underground, Ramones), el gesto slacker de Pavement, la angulosidad de Wire, la comedia de Devo y, claro, la chispa rockera de los Strokes.

Savage asegura que los integrantes de Parquet Courts siempre han manifestado abiertamente su interés por el mundo que los rodea. Y remarca que, en esta época salpicada por el barro que Donald Trump parece muy dispuesto a esparcir en múltiples direcciones, esa inclinación es aún más justificada: "Es imposible ignorar el clima político en Estados Unidos", apunta. "El disco refleja el fastidio por la situación que atravesamos y es una respuesta el cinismo de mucha gente joven. El cinismo y el nihilismo son sinónimos de comodidad. Y Parquet Courts ha sido siempre una banda que escapa voluntariamente de eso".

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