¿Cómo hizo Francia para "democratizar" el esquí?

Pierre Dumas
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6 de julio de 2018  

Los orígenes del esquí como medio de locomoción se pierden en la noche de los tiempos. Los arqueólogos encontraron tablas de más de seis milenios de antigüedad.

El modelo llevó exitosamente a gran parte de la clase media francesa a la montaña gracias a varios factores y políticas de promoción
El modelo llevó exitosamente a gran parte de la clase media francesa a la montaña gracias a varios factores y políticas de promoción

Pero el concepto moderno de esquí, vinculado al turismo y a la práctica de deportes durante el invierno, nació en Suiza y más precisamente en el pueblo alpino de St-Moritz. Allá se cuenta que Johannes Bradutt fue el "inventor" del turismo invernal hace un siglo y medio.

Era el dueño del Kulm, que no era entonces el lujoso palacio actual sino una simple pensión. Un año, al final del verano, invitó a sus huéspedes ingleses a volver durante el invierno y les prometió un tiempo mucho mejor que en Londres y que iban a disfrutar de la nieve como no se lo podían imaginar. "Si no, les reembolsaré su estadía", se dice que les dijo.

Los turistas volvieron, se maravillaron con el invierno alpino, se deslizaron sobre esquíes, inventaron otros deportes e hicieron correr la voz. En pocos años, toda la aristocracia y la alta burguesía de Europa viajaba a los Alpes en invierno.

El primer destino

Sin embargo, el mayor campo esquiable del mundo no está en el país de Guillermo Tell y de Heidi. Se encuentra del otro lado de la frontera, en Francia. Los hoteleros de Saboya, al pie del Monte Blanco (donde hay nieve de sobra durante largos meses cada año) siguieron pronto los pasos de sus colegas de St-Moritz.

Lo hicieron tan bien que Francia es hoy el primer destino de esquí del mundo, delante de Estados Unidos y de Austria. Y los dos mayores campos están allá: se trata de Trois Vallées (ocho estaciones interconectadas, 542 kilómetros de pistas) y Paradiski (combina Les Arcs y La Plagne, con 402 kilómetros).

Los primeros Juegos Olímpicos de invierno fueron organizados en Chamonix en 1924, pero el esquí era todavía un deporte elitista practicado por unos pocos -muy- afortunados. En todos los sentidos de la palabra.

Noventa años más tarde, en 2017, un sondeo indicaba que el esquí es el quinto deporte preferido de los franceses. Detrás de la natación y la bicicleta pero claramente por delante del fútbol (que apareció recién en el octavo lugar). ¿Cómo se logró tal democratización? Varios factores se combinaron y permitieron bajar los costos, facilitar los accesos y difundir deportes que habían estado reservados a unos pocos durante décadas.

¡Gracias, Jean-Claude!

Hasta los años 50, los deportes de invierno eran todo menos populares, como permite imaginar el hotel de lujo construido por el barón de Rothschild en Megève en 1922, el embrión de una estación que recibía a reyes, industriales y financistas. En 1946 empezaron las obras de Courchevel, siempre en los Alpes. Inicialmente fue pensada como una estación dedicada al turismo social: y aunque finalmente no resultó así, sembró la idea de democratizar el turismo invernal para captar a la clase media favorecida por las Trente Glorieuses (así llaman en Francia las décadas de 1945 a 1975, que recibieron un desarrollo económico y social sin precedentes).

Ayudaron también los Plans Neige (planes nieve) del gobierno, llevados a cabo entre 1964 y 1977 para desarrollar infraestructuras y construir resorts de montaña desde el Béarn hasta Lorena. Fue así que buena parte de los franceses pudo iniciarse en el esquí y conocer la montaña en invierno. Una película lo retrata con humor: Les bronzés font du ski (algo así como los tostados esquían). Es la secuela de otra película, Les bronzés, que parodiaba las vacaciones de un grupo de amigos en uno de los primeros clubes de playa.

Cuestión de educación

Al igual que los franceses que retrataron con un humor mordaz, aquellos bronzés descubrieron el esquí a mediados de los años 70. Mientras tanto, sus hijos también iban a esquiar, gracias a las cada vez más generalizadas classes de neige, una semana pedagógica en la montaña durante la cual se combina iniciación al esquí y lecciones.

Varios gobiernos regionales metieron la mano en el bolsillo y ayudaron el Ministerio de Educación al financiar centros para recibir a chicos de sus jurisdicciones. Es el caso por ejemplo del Centro de Montaña de la Charente (un departamento entre Burdeos y Poitiers) que opera en Saint-Lary, en los Pirineos.

Planes, rutas, complejos habitacionales, promoción en el cine: la nieve se había ya convertido en una industria floreciente en los 80. Pero no hay que menospreciar un evento muy importante: los Juegos Olímpicos de invierno de 1968. Aquellos años los maxicampeones fueron dos franceses que inspiraron a toda una generación: Marielle Goitschel y Jean-Claude Killy.

Hoy hay unas 350 estaciones de esquí en Francia. La mayoría está en los Alpes, pero también hay centros importantes en los Pirineos (Font-Romeu, Saint-Lary, La Mongie o Luz Ardiden), el Jura, los Vosgos, Córcega y el Macizo Central (el Lioran es el mayor complejo del centro de Francia, una opción a la vez barata y completa con 45 pistas que suman más de 60 kilómetros).

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