Experiencias de inmersión

Marcan tendencia en el mundo y proliferan en Buenos Aires en distintos formatos: cascos de realidad virtual para ver una película, obras de teatro por WhatsApp o microrrelatos a través de apps son algunas opciones
Marcan tendencia en el mundo y proliferan en Buenos Aires en distintos formatos: cascos de realidad virtual para ver una película, obras de teatro por WhatsApp o microrrelatos a través de apps son algunas opciones
Natalí Ini
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7 de julio de 2018  

Estar inmerso es equivalente a estar sumergido. El teatro inmersivo ya está instalado en la escena y festivales locales e internacionales hace varios años, el espectador dejó la cómoda butaca y se lanzó a ser parte de la ficción. Desde 2016 el Festival de Cannes incorporó la sección Next, dedicada al cine inmersivo en realidad virtual, el espectador en ese caso sale de la pantalla tradicional y tiene 360º para elegir qué mirar. Y las apps de microrrelatos ficcionales presentados en formato de chat se convirtieron en una suerte de literatura inmersiva.

De por sí ver una película supone meterse en un mundo paralelo, y si es en realidad virtual, el exterior desaparece. La amplitud que tiene nuestra vista está completamente captada por ese casco que sostiene una pantalla del tamaño de un celular, que nos envuelve para que nada más nos distraiga. Este año, dos producciones argentinas fueron seleccionadas para participar en la sección Next de Cannes: Brooklyn Experience y el documental Bolivia profunda. La ficción llevada a realidad aumentada es una apuesta y un riesgo para los que se animan a innovar.

Pensar y filmar estas películas fue un desafío. El director de ambas películas, José Campusano, dice que fue redefiniendo un nuevo tipo de espectador: "El destinatario de estos productos resulta un explorador más que un espectador, por eso deseo ser hospitalario ya que lo estoy invitando a ingresar a un universo envolvente, que lo puede hacer sentir inmediatamente avasallado y expulsado. Una de las claves principales en la composición, para mí, es la gradualidad", y agrega que el momento de la filmación nada puede ser azaroso, todo queda registrado y no existe la instancia de edición, a diferencia del cine tradicional.

El rodaje de Brooklyn Experience, presentada este año en el Bafici, fue vertiginoso casi tanto como la experiencia de ver la película terminada. La filmación se hizo en una semana y a diferencia del cine tradicional, necesitó de un equipamiento muy reducido, lo que les permitió registrar Brooklyn y sus atmósferas de una manera única. Recorrer la ciudad con los visores de realidad virtual es una experiencia infinita y, por momentos algo agobiante, pero el sonido puede ir orientando al espectador. A través de los auriculares se oye un diálogo y gracias a la silla giratoria, es sencillo redirigir la mirada y encontrar dónde está sucediendo la acción. En las escenas en las que participan varios personajes, cada espectador es editor de su película: puede decidir focalizar en uno o como ya estamos acostumbrados por la narrativa del cine, ir alternando el foco.

Martiniano Caballieri es fundador InmersiveFilms, una de las productoras a cargo de las películas seleccionadas en Cannes, y dice que es bastante común la pregunta acerca de si este tipo de experiencias reemplazarán al cine tradicional. "El cine con este grado de inmersión es algo verdaderamente nuevo, me animo a decir que después de la llegada del cine sonoro no hubo otro salto tecnológico tan grande que nos obligue a repensar totalmente el lenguaje cinematográfico. Creo que este "nuevo cine" no viene a reemplazar nada, convivirá con el cine tradicional en la medida que los creadores de contenidos sepamos encontrar las singularidades" dice Caballieri y destaca que fue fundamental trabajar en conjunto con las productoras Definite Pictures y Virtual 360 en este proceso tan innovador.

En los videojuegos

La realidad virtual ya ganó terreno en los videojuegos. Surge la pregunta de si estas formas de jugar o entretenerse pueden ser alienantes, "Hay mala prensa de los videojuegos de inmersión, lo que más cuesta procesar es el prejuicio de que sea un juego. Hay gente que lee un libro y también se aliena -en el buen sentido- y eso no está ni bien ni mal, son momentos de aislamiento. La inmersión se da en parámetros de concentración que por supuesto un videojuego en realidad virtual favorece porque generan un entorno audiovisual completo, pero no es algo nuevo ni irremplazable. Un adulto o un niño puede experimentar algo similar con otra actividad", explica Carolina Duek, doctora en Ciencias Sociales e investigadora del Conicet que trabaja temas de juegos y TIC.

Lo inmersivo encierra al espectador en la ficción y le da cierto margen de libertad para elegir qué mirar o en qué participar. Esto pasa en la obra icónica de la inmersión y site specific (diseñadas para ser montadas en un espacio en particular) Sleep No More, que desde 2011 está en cartel en Nueva York. Por lo pronto, no transcurre en una sala de teatro convencional sino en un hotel. En cada habitación pasan cosas y es posible circular de manera libre. Se puede optar por permanecer en uno de los espacios o, por ejemplo, seguir a uno de los personajes durante toda la obra. En Buenos Aires hay una propuesta similar: Lapsus. Volvió a estar en cartel en La Casona del Teatro. El terror se apodera un poco de este tipo de espectáculos, juega constantemente el susto y lo escalofriante.

El Cervantes tiene por tradición hacer visitas guiadas ficcionadas e inmersivas. En este momento, Acá no hay fantasmas lleva varios espectadores todos los sábados a la mañana. Es una obra que recorre el teatro y que cuenta -sin excederse en datos duros- la historia de ese lugar. Desde el comienzo se oyen por los parlantes varias instrucciones como "no quedarse solo" ,"no perder la calma en las zonas oscuras del edificio", "no escupir". La expectativa va creciendo.

Lisandro Rodríguez, artista escénico y director de la obra, tuvo la intención de ir trabajando con esa expectativa que sucede en el teatro en general, pero que en este tipo de puestas "se trata de direccionar la mirada a través de los guías o los estímulos que van apareciendo, pero dando la mayor apertura posible a las sensaciones de cada uno. Los actores se corren de ese lugar de protagonismo, dejan que cada uno tenga su experiencia", dice Rodríguez.

Algo similar sucede con Perfil Bajo, una experiencia teatral de inmersión, bastante única en su especie, que se hace por WhatsApp para un solo espectador y en espacios públicos. Ezequiel Hara Duck es el creador de esta obra que tiene funciones hace un año y medio en Buenos Aires y que en estos días, resultado de una residencia con artistas en el Centro Cultural GAM, se estrenó en Santiago de Chile bajo el título de Paranoia. El espectador es citado en un punto de encuentro y los mensajes empiezan a llegar a su celular. "Lo inmersivo en Perfil Bajo se da cuando el espectador abandona su rol pasivo y se entrega al movimiento. Se vuelve protagonista de una obra teatral en la que ve la realidad urbana con ojos de ficción", dice Hara Duck.

Leer un chat ajeno puede ser muy divertido, sería como un voyerismo de esta era porque hoy cosas muy importantes se dicen por ese medio. Esto captaron los creadores de Leemur, una aplicación de microrrelatos que se presentan en forma de conversaciones de chat muy atrapantes. "Leemur refleja la nueva forma de contar historias del siglo XXI. Vivimos en una sociedad de la inmediatez, de contenidos breves e intensos", dice Ángel María Herrera desde Madrid, uno de sus cofundadores y considera a Leemur una app inmersiva "desde el momento en que abres la app por primera vez, hay algo muy distinto. No quiero spoilear pero desde el comienzo puedes ver que es una experiencia inmersiva. Incluso estamos desarrollando opciones de 'elige tu propia aventura' donde el usuario podrá redirigir la historia y hasta llamadas interactivas que harán la experiencia sea aún más inmersiva", dice Herrera. La mitad de los usuarios es menor de 30 años y ya tienen más de 300 historias. Las más leídas son las de amor y misterio.

La inmersión existe desde antes de la tecnología y sigue habiendo propuestas que prescinden del celular para llevarnos a esos mundos paralelos. Dejarse envolver por la ficción en una visita guiada, en un microrrelato a través de una app, en una experiencia teatral por WhatsApp o calzarse el casco de realidad son algunas de las maneras de experimentar la inmersión.

Dónde bucear

Teatro

  • "Acá no hay fantasmas" en el Teatro Cervantes. Dirección de Lisandro Rodríguez. Durante vacaciones de invierno, lunes a domingos, a las 11. Luego, solo sábados, a las 11.
  • "Perfil Bajo" horarios de funciones en www.perfilbajoteatro.com
  • "Lapsus" en la Casona del Teatro. Viernes y sábados a las 21.

Cine

  • "Brooklyn Experience" Las próximas funciones se publicarán en Instagram y FB @brooklynexpok

Literatura

  • Apps de microrrelatos inmersivos: Innocent y Leemur.

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