Rizhoma Hotel: una serie que apuesta a superar límites

Jimena Accardi y Benjamín Rojas en una historia que desafía límites
7 de julio de 2018  • 11:23

La propuesta de una serie de media hora en la que la historia transcurra en escenarios mínimos es un recurso rendidor y eso habilita a que se lo use más allá de que no sea novedoso. De hecho es lo que, por ejemplo, proponía la serie Room 104, que emitió HBO en 2017. La diferencia con Rizhoma Hotel, que estrenó ayer Telefe y que desde hoy puede verse en Cablevisión Flow está dado por el género de los relatos. En los de aquella había algún elemento sobrenatural o del orden de lo fantástico que aparecía de manera, cambiaba el rumbo del relato y lo llevaba a un final difícil de imaginar con antelación. Los relatos de Rizhoma Hotel se apegan más al realismo y por lo que se vió en el primer episodio apuestan a mostrar situaciones perturbadoras de carácter morboso. Además de desplegar una línea narrativa que se desvía muy poco de lo que se puede esperar desde el principio.

En el primer capítulo, que luego será seguido de 20 historias unitarias más, se cuenta el caso de Lalo ( Benjamín Rojas ), un futbolista en decadencia que recibe dinero para echarse a menos en los partidos, a partir de arreglos de este tipo que le negocia su representante. La encargada de acercarle la plata hasta la habitación del hotel en el que concentra, para que la transacción sea en un ámbito a resguardo de testigos, es Florencia ( Gimena Accardi ), la mujer del tipo que le maneja la carrera a Lalo. En estos encuentros, el jugador primero le insinúa con conductas que resultan bastante explicitas su intención de pasar más allá del límite de lo amistoso y entrar en terrenos que permitan el contacto sexual. Ella rechaza todas las insinuaciones y establece su deseo de mantener distancia. Este juego de indirectas crece en intensidad y la estrategia narrativa lleva al climax de la situación, en la que Lalo despliega sus intenciones de abusar de Florencia, y la resuelve de una manera que roza el mal gusto. La chica logra escapar esta vez, pero habrá una segunda, en la que pasará lo que anuncia la historia desde el comienzo, aunque con una resolución que introduce cierta dosis de sorpresa y pone en su lugar al malo del episodio.

Más allá de este contenido, las actuaciones de los dos protagonistas en el primer episodio son muy buenas. No así la iluminación y los ajustes de color que se mostraron con problemas de oscuridad y de saturación. Algo que seguramente será solucionado en los capítulos que vienen, los que también probablemente guarden algunas piezas que resulten más sorprendentes y atractivas que la primera que se vió.