Sin herederas para la dama, la deuda del peronismo

El PJ tiene en Eva Perón y Cristina Kirchner a sus mujeres más icónicas, pero no generó una alternativa si la expresidenta decide no ser candidata en 2019 Fuente: AFP Crédito: Juan Mabromata

Varios dirigentes del FPV y el PJ se anotan para enfrentar a Macri; pero no hay mujeres entre ellos, si Cristina no compite Mientras Pro construye una figura femenina para acompañar a su líder en cada elección, en el peronismo no surgió aún ninguna mujer, que no sea la expresidenta, que pueda liderar o integrar una fórmula nacional

8 de julio de 2018  

Si Cristina no es candidata a presidenta en 2019, al kirchnerismo y al peronismo les sobran postulantes: desde Agustín Rossi a Sergio Massa , pasando por Juan Manuel Urtubey , Alberto Rodríguez Saá , Axel Kicillof , Jorge Capitanich o algún que otro gobernador que hoy esconde sus cartas. ¿Nota que falta algo? Mujeres. Ni el kirchnerismo ni el peronismo construyeron otra figura femenina con proyección nacional que no sea la expresidenta.

El dato se magnifica ante la coyuntura. Por un lado, porque algunos de los debates más convocantes atraviesan la política y la sociedad surgen de una perspectiva de género y tienen a las mujeres como protagonistas. La ley de interrupción voluntaria del embarazo es el mejor ejemplo, pero no el único.

Por otro lado, porque el rival que enfrentará al peronismo en 2019 definió esa cuestión hace años: Pro sabe que su figura central, Mauricio Macri , debe estar acompañado por una mujer cada vez que enfrenta las urnas: fue el rol de la vicepresidenta Gabriela Michetti en 2007 y 2015 y el de la actual gobernadora María Eugenia Vidal en 2011.

Para 2019, y desde antes que Michetti comenzara a perder influencia, en el oficialismo trabajan sobre la figura de la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley , como partenaire del líder de Pro para la boleta presidencial.

Que hoy no haya mujeres peronistas "en carrera" resulta paradójico en un partido que siempre tuvo una fuerte impronta femenina tanto en sus figuras, como Eva Perón, como en su organización interna, con el Partido Peronista Femenino, y en el número de sus representantes parlamentarias, siempre superior al de la UCR. Las dos mayores referentes del radicalismo de las últimas décadas, Elisa Carrió y Margarita Stolbizer, construyeron su impronta fuera de la UCR.

También resulta llamativo porque el kirchnerismo y el PJ albergan hoy a una gran cantidad de mujeres que se proyectan hacia candidaturas locales o provinciales. Desde Verónica Magario , intendenta de La Matanza, y la senadora Anabel Fernández Sagasti, que aparecen entre los postulantes para gobernar Buenos Aires y Mendoza; hasta las diputadas nacionales Mayra Mendoza, Fernanda Raverta o Emilia Soria y la legisladora provincial Rocío Giaccone, que ya suenan con la puja por las intendencias de Quilmes, Mar del Plata, General Roca y Junín, respectivamente. Son solo algunos de los ejemplos.

Solo por su rango, las gobernadoras del PJ deberían estar en la grilla de postulantes presidenciales. Pero la catamarqueña Lucía Corpacci, la santacruceña Alicia Kirchner y la fueguina Rosana Bertone aparecen hoy más concentradas en sus territorios que en trascenderlos.

Hablar de candidaturas es una falta de respeto con lo que está pasando la gente hoy", sostiene Magario Fuente: Archivo

"Falta un año para las elecciones: todas las mujeres y hombres que tenemos responsabilidades de gestión estamos viendo cómo sostenemos a los chicos que pasan hambre, no en construir candidaturas. Eso hace el Gobierno porque falla en la gestión. Hablar de candidaturas es una falta de respeto con lo que está pasando la gente hoy", sostiene Magario. Un "pero" que se repetirá en el inicio de todas las consultas para esta nota.

No será el único. "En el peronismo estamos viendo cómo hacemos para que el país resurja de este desastre, estamos buscando acuerdos, no candidatos. Cuando tenés un programa, los candidatos se hacen en dos minutos", dice Malena Galmarini, concejal en Tigre y esposa de Sergio Massa.

Cristales y cementos

Una tercera objeción surgirá en todas las charlas y apunta a las mujeres del oficialismo. "La fórmula presidencial del peronismo va a tener una mujer que nos represente, no un agregado estético", dirá Fernández Sagasti. "En Pro buscan una mujer linda o sensible para ablandar a Macri", agrega Galmarini. "La mujer en la fórmula del peronismo será la mejor de nosotras, la que sume más votos para que no se siga destruyendo el país", completará la diputada Cristina Álvarez Rodríguez.

Contempladas esas objeciones que apuntan fuera de los límites partidarios, la pregunta inicial se mantiene: ¿por qué son todos hombres los peronistas que se muestran en carrera, recorren el país y hablan de candidaturas?

"No es que no hay mujeres, es que están invisibilizadas", responde Galmarini. "Las mujeres no son relevantes a nivel nacional porque los medios no les dan lugar y sin esa vidriera es muy difícil. Para el que gobierna siempre es más fácil", agrega Emilia Soria.

"Cuando una mujer manifiesta su voluntad de ser hay una reacción fuerte, un cuestionamiento permanente. Le pasó a Cristina y todavía no se lo perdonan", dice Mayra Mendoza. Durante años, la actual diputada fue la "pendeja de m..." de La Cámpora en Quilmes, territorio donde sobran apellidos masculinos del PJ: Camaño, Fernández, Scarabino, Gutiérrez y más. Hoy, incluso dentro de ese PJ "patriarcal" le reconocen méritos para pelear la intendencia.

"Poníamos un pelotero para que las mujeres pudieran venir a las reuniones. Si no, tenían que quedarse en su casa cuidando a los chicos o a los viejos. Esa visión doméstica todavía se traslada a la política: los hombres dirigen y las mujeres trabajan en lo operativo, resuelven todo por detrás, como mujeres orquesta", dice Mendoza.

"En el peronismo estamos viendo cómo hacemos para que el país resurja de este desastre, estamos buscando acuerdos, no candidatos. Cuando tenés un programa, los candidatos se hacen en dos minutos", dice Malena Galmarini, concejal en Tigre y esposa de Sergio Massa. Fuente: Archivo

Soria no tiene dudas: hay tareas que dejan a las mujeres en desventaja respecto de los hombres a la hora de hacer política. Y, sobre todo, campaña. Recuerda bien que, mientras recorría Río Negro para renovar su banca de diputada el año pasado más de un compañero peronista le dijo: "¡Che, qué macana que te embarazaste!". Aunque también lo contrario: "El embarazo nos va a sumar unos puntitos".

"Las mujeres enfrentamos un techo de cemento, que son las limitaciones que pone el entorno. También un techo de cristal: las trabas que nosotras mismas nos ponemos", agrega Galmarini. Se suma Giaccone: "Es un problema generacional y cultural, que está evolucionando. Pero las mujeres tenemos algo de culpa: cedemos el espacio, la oportunidad".

"Es cierto que muchas de nosotras pensamos primero en qué podemos aportar a la construcción antes que en encabezar la lista. Lo que cuesta, como ocurre en toda la sociedad, es que haya más mujeres con poder de decisión y que lo ejerzan", agrega Álvarez Rodríguez.

Las anécdotas se multiplican. "Sigue pasando que hasta para participar en un congreso femenino, que no representaría ningún 'riesgo', las mujeres les piden permiso a sus jefes políticos", cuenta una legisladora. La corrige Fernández Sagasti: "Hay varones, sobre todos los mayores, que ven un riesgo en cada paso que damos".

Sororidad y affidamento

Todas apuntan, en ese sentido, a la idea de "sororidad" o " affidamento": dos conceptos que, conjugados, apuntan tanto a la solidaridad que hay que tener con las mujeres que llegan al poder, porque ese liderazgo "irradia" hacia las demás y, a la inversa, que las mujeres que acceden al poder deben promover a otras.

"Vidal no tiene una sola ministra, que sería la mejor forma de elevar a otras", puntúa Giaccone. Un búmeran que, a fin de cuentas, también impacta en el gabinete que formó Cristina Kirchner.

Graciela Camaño, jefa parlamentaria del massismo, agrega un último condicionante a la lista: "Los machos peronistas fueron siempre muy mezquinos con las mujeres: Cristina e Isabelita llegan por ser las mujeres "de", no por mujeres. Pero, para mí, el limitante más importante para la candidatura de una mujer es otro: el económico. Cuesta mucho una candidatura y cuesta más conseguir fondos siendo mujer".

Para Ricardo Sidicaro, investigador del Conicet, profesor de la UBA y autor de Los tres peronismos, la ausencia actual de mujeres peronistas en la palestra nacional "es difícil de explicar" en términos sociológicos: "Históricamente, cuando las instituciones declinan, entran las mujeres, porque se debilita la resistencia de los varones. Es raro que con partidos políticos tan caídos no haya más mujeres".

¿Cuál podría ser la explicación entonces? Según Sidicaro, la historia ofrece un indicio. "La tradición peronista, aun cuando ha introducido a las mujeres a la política y ha ampliado sus derechos, es más machista que fuerzas nuevas como Pro, más orientadas al mercado, más hábiles para captar el espíritu de época y alentar la participación de la mujer. Todas las fuerzas se modernizan, pero sobre la base de una tradición determinada", razona.

Por el contrario, la socióloga e investigadora del Conicet Dora Barrancos plantea que la proyección nacional de una dirigente política no es decisión de nadie ni se decide a priori, sino que es "producto de una circunstancia" y una "serie de acontecimientos".

En esa línea, la especialista en estudios de género le restó peso a que hoy no haya mujeres en la escena nacional del PJ. "El problema es cómo se reorganiza el peronismo. Hay muchas mujeres en gateras: es cierto que hoy no tienen escala nacional, pero es cuestión de tiempo", señala.

En la misma tónica, cuestiona la vigencia de la idea de las dirigentes sobresalientes del PJ como "mujeres o hijas de". "No es así. Las familias políticas marcan la política argentina desde hace 40 años. También hay 'hijos de'. La lógica del delfín alcanza a todos los peronistas", contrapone.

Para María Esperanza Casullo, doctora en Ciencia Política por la Universidad de Georgetown, el fenómeno se explica, en parte, por la vigencia de Cristina: "Sigue muy asociada al rol de candidata". ¿Eclipsa al resto? "Sin ocupar el centro, hace que la emergencia de otras mujeres sea difícil. Representa una paradoja: es un modelo que no se puede imitar, pero tampoco dejar de imitar", analiza.

También Alberto Fernández aludió a la centralidad de Cristina, pero en otro sentido. "En el peronismo hay infinidad de mujeres. Y tiene a la más fuerte, que es Cristina. Además, ¿cuántos hombres con proyección tiene el PJ?", se preguntó. Y completó: "El problema es que no hay líderes, ni hombres ni mujeres".

"Yo estoy convencida de que este es el ciclo de las mujeres", dice Fernández Sagasti. "En los momentos de crisis, la que ejecuta y lidera es la mujer. Por eso soy optimista", se suma Magario. Cierra Mendoza: "La decisión final sigue siendo de nuestra jefa, de una de nosotras: Cristina".

Hitos femeninos del PJ

  • Voto de la mujer

Las argentinas votaron por primera vez en 1951. "Mujeres de mi patria: recibo de manos del gobierno de la Nación la ley que consagra nuestros derechos cívicos. Y la recibo entre vosotras con la certeza de que lo hago en nombre y representación de todas las mujeres argentinas", dijo Evita cuando se aprobó la ley, en 1947

  • Renunciamiento histórico

El 31 de agosto de 1951, nueve días después de que una multitud se lo pidiera en el acto de la CGT en la 9 de Julio, Eva Perón renunció a la candidatura a vicepresidenta. "No renuncio a la lucha ni al trabajo; renuncio a los honores", fue la frase que quedó en la historia

  • Isabel presidenta

María Estela Martínez de Perón asumió la presidencia de la Nación el 1° de julio de 1974, tras la muerte de Perón. Fue destituida tras el golpe militar de 1976

  • Reelección récord

En 2011, Cristina Kirchner fue reelecta con el 54% de los votos, el mayor porcentaje logrado por un candidato a presidente desde 1983. En diciembre pasado volvió a ocupar una banca en el Senado