Operativo de rescate en Tailandia: una odisea a contrarreloj donde cada detalle cuenta

Los expertos deben sacar a chicos que no saben nadar en condiciones climáticas desfavorables
Los expertos deben sacar a chicos que no saben nadar en condiciones climáticas desfavorables Fuente: Reuters
Adrián Foncillas
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8 de julio de 2018  • 16:19

CHIANG RAI (De un enviado especial).- Trece buzos extranjeros y cinco internacionales y un grupo etiquetado de "all stars" por las autoridades libran en la cueva Khun Nam Nang Non, en Tailandia , la operación más mediática desde el rescate a los mineros chilenos.

Un grupo de chicos y su entrenador de fútbol de 25 años visitaron el 23 de junio la cueva Tham Luang Nang Non, en el norte del país. Debido a las fuertes lluvias y la posterior inundación, quedaron atrapados en su interior.

Cada chico es extraído por un par de buzos, que le sujetan la máscara respiratoria especial que cubre su cara por completo en los tramos aún complicados. También llevan trajes de buceo, cascos y botas. Se sirven de una cuerda de ocho milímetros de grosor extendida a lo largo del trayecto como guía.

En el grueso de los cuatro kilómetros que separan la boca de la gruta del montículo donde se encuentran ya es posible hacer pie, pero otras galerías siguen anegadas. Si son suficientemente amplias, los buzos abrazan a los chicos por el vientre. En otras, donde apenas cabe con dificultad un cuerpo humano, los primeros deben avanzar por sí mismos.

La odisea comprende tramos anegados de lodo y sin visibilidad, tan exigentes que días atrás se cobraron la vida de un buzo que había formado parte de la Marina tailandesa . Regresaba tras depositar las reservas de oxígeno a lo largo del itinerario cuando agotó el aire comprimido de su tanque. Su muerte subrayó el reto de sacar a chicos que no saben nadar y que en los últimos días habían recibido clases aceleradas de buceo.

La operación empezó a las 10 (hora local) tras comprobarse que las condiciones eran las menos peligrosas posibles y que las futuras no serían mejores. Las autoridades habían medido durante días cuestiones como las fuerzas y la moral de los chicos, el menguante aire respirable de la cavidad donde permanecían y la presumible derrota que sufrirían las centenares bombas de extracción de agua frente al inminente monzón. Un doctor y buzo australiano había dado horas antes la luz verde, tras un chequeo a los atrapados. "Sus mentes y sus cuerpos están preparados y saben cómo se desarrollará la operación, están preparados para salir" , dijo Narongsak.

El suboficial Gunan, que había formado parte de la Marina tailandesa, falleció cuando se agotaron sus reservas de oxígeno
El suboficial Gunan, que había formado parte de la Marina tailandesa, falleció cuando se agotaron sus reservas de oxígeno Crédito: Royal Thai Navy

Los centenares de bombas de extracción habían conseguido rebajar el nivel de las aguas en 70 centímetros tras días de febril actividad. Una tromba durante la noche del sábado, sin embargo, amenazó con complicar el cuadro. Urgía aprovechar lo que restaba de ventana ante el riesgo de que el acceso a la cueva quedara sellado y los chicos tuvieran que permanecer encerrados hasta octubre.

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