La vida, el primer derecho humano

Marcelo J. Louge
Marcelo J. Louge PARA LA NACION
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9 de julio de 2018  • 02:38

Al momento de votar los Senadores deben respetar la vida, el primer derecho humano y recordar que legalizar el aborto es violatorio de la Constitución Nacional, de la Convención de Derechos Humanos y de la Declaración de Derechos del Niño. La Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica) es clara al respecto dispone en su art. 4, primer párrafo, que "toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente". Por lo tanto, desde la concepción, hay persona (persona por nacer), con derecho a su vida. La sola voluntad de la madre no es justificativo para legitimar y provocar la muerte de la persona por nacer.

San Juan Pablo II decía que "en el caso de una ley intrínsecamente injusta, como es la que admite el aborto o la eutanasia, nunca es lícito someterse a ella". (Evangelium Vitae, 73). Benedicto XVI dice "la vida es un don de Dios" y es única e irrepetible. Es el Creador quien da la vida y solo él puede quitarla. Nosotros somos solo transmisores de la vida. El niño desde su concepción tiene derecho a la vida y es otra vida distinta de la de su madre.

Tras la media sanción de la iniciativa que propone legalizar el aborto en la Argentina, una larga lista de establecimientos de salud expresaron su preocupación y rechazo a la prohibición de objeción conciencia institucional que prevé el texto, como también a la inclusión de penalidades para los profesionales que se nieguen a practicar un aborto. También más de mil profesionales de la salud de todo el país expresaron que hay vida humana desde la concepción. El aborto viola el derecho primero, que es el derecho a la vida. Se hace creer que el bebé que lleva una mujer en su útero es una parte más de su cuerpo, pudiendo hacer con él lo que quiera. El aborto no libera a la mujer de ser madre, la convierte en madre de un hijo muerto.

Se hace creer que el aborto no tiene complicaciones. Oculta así maliciosamente los graves efectos adversos de las pastillas abortivas, como hemorragias masivas o retención de restos de bebé que necesitan resolución quirúrgica. El aborto genera un severo trauma psicológico, que va desde ansiedad, depresión y adicciones hasta el suicidio. El aborto es la primera causa de muerte infantil en el mundo.La mortalidad materna no disminuye con el aborto legal, sino con mejoras en educación, acceso a la salud, saneamiento y agua potable.

A todos nos debe preocupar tanto la vida de la mujer, como la del bebé por nacer y así salvar las dos vidas. Por eso, es de esperar que el presidente de la Nación, en caso de que este inconstitucional proyecto ley de despenalización sea aprobado en el Senado, ejerza su derecho de veto, de acuerdo a sus valores y convicciones expresados recientemente a favor de la vida y en contra del aborto.

Abogado constitucionalista

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