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El Palomar: el aeropuerto que crece con la cercanía y la amabilidad como ventajas

Al aire libre y en medio del verde, otra forma de esperar en El Palomar
Al aire libre y en medio del verde, otra forma de esperar en El Palomar Fuente: LA NACION - Crédito: Emiliano Lasalvia
Funciona a apenas 200 metros del tren; sus instalaciones son amigables y los precios de la gastronomía, accesibles; ya duplica el movimiento de cabotaje de Rosario y Resistencia
María Ayzaguer
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9 de julio de 2018  

Al bajar de la estación El Palomar del tren San Martín, un cartel electrónico indica los vuelos próximos a despegar. Si no fuera por eso, sería difícil imaginar que hay un aeropuerto a 200 metros de esa tranquila parada ferroviaria de Morón. Basta caminar unos cinco minutos desde ahí para, de pronto, tener la sensación de estar entrometiéndose en una quinta de descanso. "¿Por acá es?", pregunta un pasajero frente al ingreso para peatones -relativamente poco señalizado- de la terminal aérea El Palomar. Apenas se traspasa la reja, un camino entre árboles conduce a una casita con techo a dos aguas. Cuesta creer que más de 54.000 pasajeros volaron desde y hasta este lugar solo durante mayo.

Situada a 26 kilómetros del Obelisco, la aeroestación es la primera a la que se puede llegar en tren de manera directa. Para los porteños, una opción cercana y tentadora que no para de consolidarse más allá del Aeroparque y de Ezeiza, que además suman denuncias por irregularidades con los taxis y los históricos precios altos por la comida. Claro que El Palomar no está exento de polémica: mientras los porteños festejan tener un aeropuerto low cost cerca, un grupo de vecinos llevan sus quejas a la Corte Suprema de Justicia.

Por la pequeña terminal aérea pasaron 115.000 personas desde que inició sus operaciones el 9 de febrero. Como comparación, en los últimos doce meses por el Aeroparque Metropolitano transitaron 38.500 pasajeros por día; otros 29.500 lo hicieron por Ezeiza. Aunque chico, El Palomar ya supera en operaciones de cabotaje a Comodoro Rivadavia, Ezeiza y Bahía Blanca y duplica la afluencia de otros aeropuertos como Resistencia o Rosario. Flybondi es hoy la única aerolínea que está operando desde este lugar.

Solo en el fin de semana del 25 de mayo tuvo un movimiento de pasajeros de cabotaje de más de 10.000. Las tres rutas más elegidas para viajar desde El Palomar son Córdoba, Corrientes y Mendoza, de un total de doce que ya se ofrecen.

La "casita" hiperactiva

La sala de pasajeros del aeropuerto El Palomar es más chica que la mayoría de los minimercados de la ciudad de Buenos Aires. Afuera, los carritos de valijas descansan sobre el pasto, hay bancos para sentarse al aire libre y se escucha el canto de los pajaritos. Dicen que en los días lindos la gente se sienta a esperar al sol después de hacer el check-in. Los más chicos hasta aprovechan para jugar al fútbol.

Adentro hay cinco puestos de check-in, poco menos de 20 asientos, una cafetería y un señor de Tienda León en un pupitre de tamaño escolar. Patricia espera su vuelo a Posadas, que sale dentro de más de dos horas. "Calculé demasiado tiempo de más", se ríe, mientras toma un café. Pensó que registrarse para abordar y moverse por el aeropuerto demoraría más.

"Parece un salón de fiestas, o que me voy a tomar un colectivo", dijo Lara Barboza, que viajó a Bariloche. Muchos pasajeros se sorprenden del tamaño de las instalaciones en cuanto llegan. También, de los precios "normales" de la cafetería. Es el caso de Maru Carracedo, una joven de 30 años que partía rumbo a Salta. "Este local tiene los mismos precios que las demás sucursales de la cadena en la Capital. Por más o menos $150 te comés un sándwich con bebida, me parece más que razonable". Para llegar al aeropuerto desde su hogar en Palermo se tomó un Uber, que le costó $250, en un viaje de poco más de una hora por el que las remiserías de la zona cotizan entre $500 y $600.

Martín Parravicini llegó por primera vez al aeropuerto El Palomar desde Bariloche con su esposa y dos hijos. En su caso, consiguió pasajes mucho más baratos en comparación con los que suele adquirir para venir a visitar a su familia en Buenos Aires. "La verdad es que está espectacular, es chiquito, pero está todo impecable. Y los aviones son exactamente los mismos", expresó.

Hoy Flybondi opera 12 destinos desde El Palomar: Córdoba, Bariloche, Iguazú, Mendoza, Neuquén, Tucumán, Jujuy, Bahía Blanca, Salta, Posadas, Santiago del Estero y Corrientes. Pero el plan más ambicioso es seguir sumando hangares para poder volar a nivel regional: para antes de fines de año se prevé que se podrá volar a Paraguay y Uruguay. Otras empresas interesadas en empezar a operar allí son Norwegian, Jet Smart y Sky.

Planes de expansión

Claudio Balzola, administrador del aeropuerto, se emociona con el potencial de crecimiento que ve en la exbase militar. Antes gerente de operaciones del Aeroparque, hoy maneja un terreno de 400 hectáreas donde está todo por hacer: planea construir más hangares, aumentar frecuencias y lograr que más compañías quieran venir a operar a la Argentina. "De acá podrían salir hasta 80 vuelos diarios", detalló. Sus planes, más allá de la ampliación de terminales y mejoras de pista, van hasta habilitar un check-in en la estación del tren y poner a funcionar una separadora de residuos.

Balzola explicó que el desembarco fallido de Avianca se debió a que la empresa no vio rentabilidad si no podía poner a funcionar diez aviones en el aeropuerto. A medida que se vayan sumando hangares, se espera que continúen desembarcando nuevas líneas aéreas.

Ya se está construyendo una nueva sala de embarque satélite, a 100 metros de la actual terminal, que funcionará complementariamente. Tendrá 320 metros cuadrados de superficie, dos puertas de embarque adicionales (las 3 y 4), nuevos sanitarios y un pequeño sector gastronómico. Con una inversión de $7 millones, debería estar terminada antes de que termine el mes.

La obra que sigue -aunque sin fecha definida de inicio- es la ampliación de la terminal existente para que puedan operar desde allí vuelos internacionales. Se sumará un escáner más de control de seguridad (hoy hay solo uno), un nuevo sector de Migraciones y otro de Aduana para arribos y partidas, tres nuevos mostradores de check-in (quedarán ocho en total) y más sanitarios. La superficie de esta nueva ampliación será de 815 metros cuadrados adicionales y costará $40 millones.

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