Ni Fred Perry entendería al Wimbledon que ignora al Mundial

Sebastián Fest
Sebastián Fest LA NACION
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9 de julio de 2018  • 13:43

MOSCÚ - Es cuestión de cerrar los ojos y recordar el olor a césped húmedo y recién cortado para entender de inmediato por qué el deporte inglés emociona tanto. Muchas de las cosas que amamos y dieron forma a nuestra personalidad están ahí, nacieron ahí, en Inglaterra y en las Islas Británicas. Cosas que van mucho más allá del deporte, claro, pero, ¿qué serían el fútbol, el tenis, el rugby y el hockey en la Argentina sin el aporte británico? La educación y la elegancia, el respeto a las reglas y la rebeldía, la disciplina y los sueños sin límites. Lo interesante de los ingleses es que son bien conscientes de que, si no existieran, habría que inventarlos. Lo interesante, también, es que ellos, a los que la FIFA reconoce oficialmente como inventores del fútbol, vienen siendo hace años una selección de segunda línea en los Mundiales. Hasta Rusia, hasta que un Gareth Southgate al que muchos de sus compatriotas veían como "loser" le dio forma a una selección poco inglesa. Ve el gol más allá del cabezazo y tiene un buen arquero. Tan impensable como lógico: los jugadores de la selección crecieron viendo una Premier League de fútbol mucho más rico que el que marcó a los "three lions" por décadas. Y si los españoles dejaron de ser "la furia" y los alemanes "panzers", ¿por qué no habrían de cambiar los ingleses?

Cambiaron su fútbol y sus jugadores y están cambiando sus hinchas. La última vez que llegaron a semifinales, en Italia 90, los hooligans se hicieron notar. Esta vez es muy distinto: esos hinchas que se molieron a golpes con rusos en la Eurocopa de Francia 2016 no llegaron al Mundial, y la estrella del equipo, Harry Kane , mete goles sin llevar un solo tatuaje. Cambian muchas cosas, incluyendo a los millennials ingleses, que ya no dependen del pub, la BBC y la TV en vivo para seguir el Mundial. No, ellos siguen el Mundial a su manera, muchos en diferido, para que los horarios del fútbol no decidan sus vidas, y registran sus celulares o play para recibir contenidos on demand. Alientan a Inglaterra, pero también a Francia, Argentina o Brasil, porque son tan hinchas de su selección como de los jugadores de su equipo en la Premier o algún otro campeonato. Todos cambiaron, excepto Wimbledon .

¿Y si Inglaterra llega a la final? Jugarán a la misma hora de toda la vida aunque las finales del tenis y el fútbol se superpongan este domingo. Ni Fred Perry , enterrado junto al court central, sería capaz de entenderlo.

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