El socialista Sánchez se acerca al independentismo catalán

Sánchez y Torra pasearon hoy por los jardines de La Moncloa
Sánchez y Torra pasearon hoy por los jardines de La Moncloa Fuente: AFP
Silvia Pisani
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9 de julio de 2018  • 15:30

MADRID.- Algo empezó a moverse en España en la tensa relación entre su gobierno central y el independentista de Cataluña , que podrían haber iniciado un "deshielo" en la relación.

Aunque, hasta ahora, en lo único en que han parecido coincidir es en definir como "político" el problema que los enfrenta; así como en la recuperación de una "comisión bilateral de trabajo", aunque no se sabe bien con qué fines ni objetivos.

Ese es el saldo del primer encuentro que mantuvieron el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez , y el independentista de Cataluña, Joaquín Torra.

En el medio, quedaron marcadas graves diferencias. Apenas dejó La Moncloa, Torra insistió con "el derecho a la autodeterminación" "como salida para el "problema político" del que había hablado minutos antes. Algo que, desde su perspectiva, se entiende como "pasar por las urnas" para decidir la independencia. El gobierno español apuntó que, de eso, ni hablar. "No hay posibilidad a la autodeterminación, porque eso no existe en la Constitución española", dijo la vicepresidenta, Carmen Calvo. "El gobierno no puede aceptar un referéndum", añadió.

Dos caras nuevas

Con todo, el encuentro duró más de dos horas. Tal vez lo más significativo es que se trata de dos caras nuevas para un viejo problema. El más grave del pasado reciente.

Sánchez llegó a hace poco más de un mes a La Moncloa, luego de desplazar de la presidencia a Mariano Rajoy por la vía de una "moción de censura" parlamentaria, para cuya aprobación contó con el independentismo catalán.

Torra, un independentista radical, que llegó a tildar de "bestias con forma humana" a "los españoles", llegó hace tres meses al cargo en la región por decisión "a dedo" del expresidente separatista Carles Puigdemont , avalada luego por el Parlamento regional.

Más allá de lo acotado de los logros, lo ocurrido era impensable hace cuatro semanas. Los independentistas no quisieron saber nada con el expresidente Rajoy, que -ante la escasez de diálogo- optó por la vía judicial.

Sánchez esperó ayer a Torra a pie de escalinata en el acceso a La Moncloa. El catalán descendió del auto con un enorme lazo amarillo en la solapa, el símbolo de "los presos políticos en España", cuya existencia el gobierno central niega.

El independentismo define como "presos políticos" a los dirigentes separatistas procesados y encarcelados por haber promovido la fallida independencia unilateral de octubre pasado y que marcó el punto más tenso en la relación entre ambas administraciones.

Sanchez le tendió la mano. Torra respondió con una apelación al prófugo expresidente Puigdemont, que huyó de España para no ser detenido.

Un presidente barato

Los partidos de oposición reaccionaron con dureza. Sin freno, el líder del liberal Ciudadanos, Albert Rivera, censuró la audiencia oficial a Torra y tildó a Sánchez como "un presidente chollo (barato) para el independentismo, al que le debe su presidencia".

"Los separatistas están felices con un presidente en el poder que les debe todo y no hará nada contra quienes provocaron un golpe de Estado", dijo.

Desde el Partido Popular (PP), hasta hace poco en el gobierno central, también se tuvo una visión crítica, en la que coincidieron los dos dirigentes que disputan su conducción, la exvicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y el exsubsecretario de Comunicación Pablo Casado.

"Espero que Sánchez no ceda" a los pedidos del independentismo, dijo la primera. "Esto es un mal punto de partida", acotó Casado.

El encuentro estuvo plagado de gestos. Ambos pasearon por los jardines de La Moncloa y hasta se detuvieron ante la fuente en la que el fallecido poeta Antonio Machado -denostado por el independentismo- solía encontrarse con su amante. Dos figuras furtivas en un jardín que, por entonces, estaba abierto y sin la protección de rejas.

Habrá segunda vuelta. Torra "invitó" a Sánchez a Barcelona. El socialista dijo que irá. Pero aclaró que, para eso, no necesita ser invitado.

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