La selección seguirá presa de los impostores

Cristian Grosso
Cristian Grosso LA NACION
Fuente: Reuters
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9 de julio de 2018  • 21:00

Es apenas una pausa, esta historia de enredos, disparates y mentiras no se terminó. La AFA no despidió a Sampaoli ni el entrenador presentó la renuncia. ¿Entonces está confirmado hasta Qatar 2022? Ni por asomo. Solo los une la desconfianza. Los dirigentes lo quieren lejos porque lo culpan de todo, pero ni se lo dicen en la cara ni lo asumen ante los medios. Sí, operan, lejos de la sinceridad que reclama la situación. Buscarán evitar el costo de echarlo e insistirán con viciarle la atmósfera. Sampaoli no piensa rendirse fácilmente, y su resistencia no está movilizada por un contrato millonario que lo ampara, sino por el orgullo del entrenador que le reclama revancha. Siente que sin los condicionamientos de los jugadores históricos podrá revertir las críticas y construir su auténtico ciclo. No sume que su credibilidad quedó desfigurada entre tantos giros tácticos y de liderazgo. Claudio Tapia jugará con los tiempos, convencido de que las dilaciones serán funcionales a su estrategia de desgaste.

Los dirigentes no lo quieren, pero por ahora lo mantienen. Sampaoli sabe que no lo respaldan, pero no se marcha. La AFA escenificará una prolijidad que no aparece en su manual de gestión. Nada de personalismos, aparentemente. En la próxima reunión de Comité Ejecutivo, el colectivo dirigencial evaluará al entrenador. ¿Tiene fecha? No, y esas tardanzas forman parte del 'operativo erosión'. ¿Por qué Sampaoli se queda, aun rodeado de enemigos? No es el dinero. Por cierto, la AFA desde ayer sabe que le costará menos de lo imaginado desprenderse de él, porque el entrenador les aclaró que en caso de un despido no exigirá hasta el último día de un contrato con validez hasta Qatar, y con una cláusula de rescisión tras la Copa América de Brasil 2019. Tiene un plan y sueña con desarrollarlo.

Pero la AFA insistirá con ahogarlo a Sampaoli. Una idea tan desleal como mezquina con la selección, siempre descuidada detrás de cualquier interés ajeno al bien común. Por eso, también, en algunas semanas el DT dirigirá al Sub 20 en el torneo de L'Alcúdia, en Valencia. Si el 30 de junio pasado condujo a la Argentina ante Francia, en los octavos de final de Rusia, el 28 de julio debutará en un certamen juvenil de tercer orden ante Mauritania, Qatar o Venezuela. Con qué jugadores contará es una incógnita, porque antes de marcharse, su ayudante, Sebastián Beccacece, había presentado una nómina de 35 apellidos y los clubes ya se habían encargado de negarle a casi una veintena de futbolistas. L'Alcúdia puede ser otra excusa para que Sampaoli se sienta abandonado.

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