Rescate en Tailandia: el éxito del segundo día de rescate alimenta una ola de optimismo

La identidad de los chicos es celosamente cuidada a lo largo de todo el operativo
La identidad de los chicos es celosamente cuidada a lo largo de todo el operativo Fuente: Reuters - Crédito: A. Perawongmetha
Ya lograron extraer a ocho chicos; los buzos refinaron el operativo y lograron acelerar los tiempos; hoy sacarían al resto
Adrián Foncillas
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10 de julio de 2018  

MAE SAI, Tailandia.- La marina tailandesa clamaba victoria unos minutos después de que los últimos buzos salieron de la cueva. "Dos días, ocho jabalíes. Hurra", decía su cuenta de Facebook.

Los buzos acababan de entregar su segunda y, previsiblemente, penúltima tanda de jóvenes futbolistas del equipo Jabalíes Salvajes FC. Permanecen los últimos cuatro y el entrenador. La secuencia sugiere que saldrán hoy y la epopeya del equipo de fútbol juvenil que quedó atrapado en una cueva luego de que esta se inundó por las lluvias tendrá su feliz colofón después de dos semanas de drama.

La jornada mostró que los 18 buzos tailandeses e internacionales refinaron la maniobra. Las tareas de rescate habían empezado a las 11 (hora local) y el primer chico alcanzó la superficie antes de las 17. Esas horas eran menos que las seis empleadas anteayer, que ya habían sorprendido por su escasez. Los tres restantes salieron de forma escalonada.

Fue una tarde de rumores, informaciones sin contrastar y desmentidas, con la prensa contando ambulancias y helicópteros para calcular el número de salvados. La confirmación llegó al caer la noche en la preceptiva conferencia de prensa de Narongsak Osatanakorn, jefe del operativo.

"Sacaron a cuatro y el proceso fue más rápido que ayer [por anteayer]. Esperamos hacerlo incluso mejor mañana", dijo el político, con la mueca más relajada. Su intervención concluyó con una salva de aplausos y felicitaciones de periodistas locales. Antes se había negado a aclarar si el operativo de hoy contempla la extracción de todos los restantes. "No lo sé. No estoy a cargo de eso, sino que es decisión del equipo de buzos. Su plan está diseñado para sacar a cuatro", dijo.

Muchos habían alertado de que extraer a chicos que no saben nadar a través de galerías anegadas estrechas, serpenteantes y sin visibilidad anunciaba el desastre por muchas aceleradas clases de buceo que recibieran.

En la práctica ni siquiera bucean, sino que se dejan arrastrar por un par de submarinistas a la espalda y la cabeza que les sujetan la mascarilla facial y la bomba de aire comprimido. Algunos expertos sugerían que recibieron tranquilizantes para evitar ataques de pánico. Las dos jornadas certificaron que el plan funciona.

Chiang Rae, la capital provincial de donde provienen, recibió la certeza con alivio y la sensación de que se atisba el final del túnel. Los vecinos transitaron de la desolación al darlos por perdidos al júbilo tras su encuentro o el desvelo por la complejidad de la operación.

Las autoridades habían informado al mediodía de ayer que los buzos habían regresado a las grutas tras comprobar que persistían las condiciones óptimas del domingo: la moral y fuerzas de buzos y chicos, y, sobre todo, los niveles declinantes del agua. Ese era el temor después de que el monzón arreció en la noche anterior y amenazó con arruinar la febril extracción de agua de las centenares de bombas durante una semana.

Tampoco en los últimos días se extinguió el riesgo de que una súbita inundación obligue a dejar a los chicos en la gruta hasta que el monzón se retire, en octubre. El equipo de 18 buzos enviado a las entrañas de Tham Luang fue prácticamente el mismo de anteayer para aprovechar su conocimiento con algunas sustituciones debidas al agotamiento.

La rumorología ayer también cubrió las identidades de los cuatro rescatados el domingo. Las autoridades se niegan a desvelarlos para, según la versión oficial, no acrecentar la ansiedad de los padres que aún esperan (ver aparte). Todos siguen en la boca de la gruta y ahí seguirán hasta que haya salido el último.

Los médicos confirmaron que todos se encuentran en un estado razonablemente bueno teniendo en cuenta que pasaron más de dos semanas sin luz y con comida escasa. Por ahora denegaron sus deseos de celebrar la salida engulliendo pad krapao, plato típico tailandés de cerdo o pollo frito con perejil y coronado de un huevo frito. Esa orgía calórica se entiende peligrosa para unos estómagos desentrenados.

El hospital los somete a una exhaustiva observación en busca de enfermedades que hubieran podido contraer en el entorno hostil y decretó una cuarentena en previsión de que sean contagiosas. Los equipos médicos sugirieron que la situación se mantendrá durante los próximos días, por lo que una mampara de vidrio separará a los chicos de sus familiares en sus primeros encuentros.

Los chicos y su entrenador se adentraron en la cueva de Tham Luang hace más de dos semanas para cumplir un rito iniciático. Las lluvias provocaron una súbita inundación que frustró su salida y tuvieron que esperar nueve días hasta ser descubiertos por dos buzos británicos.

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