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Bestiario

A Thor lo atropelló una moto, tiene rota la mandíbula y así lucha por su vida

Jimena Barrionuevo
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11 de julio de 2018  • 00:53

Cuando esa mañana Daniela revisó, como hacía todos los días, los alertas en las redes sociales para ofrecer ayuda ante algún caso urgente, no imaginó la situación a la que se iba a enfrentar. "Vi la foto de un gato con un ojo afuera que escupía sangre. Me descolocó y se la mandé a mi compañera porque sabía que enviársela era sinónimo de hacer algo por el animal". Sin perder tiempo se pusieron en contacto con quien había rescatado al gato -le agradecieron por no haber seguido de largo- y organizaron la logística para traerlo desde zona sur a la ciudad de Buenos Aires. "Lo único que sabíamos hasta el momento era que, aparentemente, una moto había atropellado de frente a Thor. Su mandíbula, paladar y ojos se habían visto afectados pero el gato lograba pararse perfectamente en sus cuatro patas y no había entrado en shock".

En cuanto lograron tenerlo con ellas, Daniela y sus compañeras de Salvá un gato (el grupo de rescate y ayuda a animales en situación de calle que armaron con ánimo de dar una mano en casos de este tipo) lo llevaron al veterinario. "El veterinario y el cirujano aún no pueden entender qué le pasó a Thor. Su mandíbula y paladar están rotos en varios pedazos, perdió uno de sus ojos y todavía no se sabe qué va a pasar con el otro. Pero el animal, en rasgos generales, se encontraba bien. Su mayor dificultad está en la ingesta de alimentos ya que no puede comer solo por lo que se decidió colocarle una sonda", explica Daniela.

Los médicos le administraron calmantes y antibióticos y ese mismo día se le realizó una cirugía para colocar en su lugar el ojo que se había edematizado por el golpe. Luego de la intervención, Thor quedó internado, se le aplicaron sedantes ya que estaba muy inquieto, con muchísimo dolor y se le hicieron análisis de sangre. "Cuando llegaron los resultados nos sorprendimos con otra mala noticia: Thor tiene hemobartonella, una enfermedad causada por una bacteria que produce una infección en los glóbulos rojos con consecuente anemia, entre otros síntomas. Además, los análisis dieron positivo para el sida felino. Por eso tuvimos que recurrir a una transfusión de sangre que le permitiera soportar la intervención que iba a necesitar", cuenta Daniela.

Finalmente el jueves pasado Thor entró nuevamente a quirófano. "Los especialistas pudieron acomodar su mandíbula pero descubrieron que su paladar estaba con una infección, al igual que los huesos de la zona. Entonces se optó por recubrir esa parte con una mucosa y comenzar a tratarlo con antibióticos. La idea es que en quince días su cuadro pueda evolucionar favorablemente. Mientras tanto, Thor va a comer por medio de una sonda que va directamente a su esófago", detalla Daniela.

Aunque es un gato joven -le calculan unos cuatro años-, la salud de Thor acusa recibo de las inclemencias de la vida en la calle. Sin embargo es mimoso y agradecido. "Cada vez que lo visitamos en la veterinaria donde está internado, lo acariciamos y empieza a ronronear. Si bien descubrimos que ya estaba castrado por alguien, se nota que la persona que lo tenía no supo cuidar de él y queremos que tenga una segunda oportunidad. Por eso estamos buscando un hogar definitivo donde realmente sea elegido por una familia todos los días. Si alguien se emocionó como nosotras con su historia y desea darle el espacio que necesita y los cuidados les pedimos que se comuniquen a la página de Salvá un gato", dice Daniela con esperanzas. Por el momento Thor evoluciona en forma positiva aunque con algunas recaídas. Se mantiene estable pero, desde lo anímico, se lo nota un tanto desanimado. Sus cuidadoras confían en conseguir ayuda de alguien con experiencia que pueda asistir al gato durante las tardes mientras dure su internación.

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