Gabo Ferro cuenta cómo fue musicalizar un poema de Luis Alberto Spinetta

Para conmemorar el atentado a la AMIA, Ferro fue convocado para convertir en canción un texto escrito por el músico en 1994
Para conmemorar el atentado a la AMIA, Ferro fue convocado para convertir en canción un texto escrito por el músico en 1994 Fuente: LA NACION - Crédito: Soledad Aznarez
Sebastián Ramos
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14 de julio de 2018  

"Abro los ojos, ya todo pasó. Solo quedan sin resolver los reflejos de las miradas que se han perdido entre nuestras cosas más queridas. Abrazados como estábamos, no percibíamos el infierno. Yo creí, por un instante, que podría olvidar el dolor". Así empieza el texto que Luis Alberto Spinetta escribió en 1994, dedicado a las víctimas del atentado a la AMIA y leído antes de su set en el marco del festival Por la reconstrucción y para no perder la memoria, llevado a cabo en noviembre de aquel año y del que también participaron artistas como Fito Páez, Fabiana Cantilo, Andrés Calamaro, Juan Carlos Baglietto y Patricia Sosa, entre otros.

Veinticuatro años después, a días de recordarse un nuevo aniversario del atentado (el próximo miércoles), Gabo Ferro fue convocado por la AMIA , con el consentimiento de la familia Spinetta, para musicalizar aquel texto titulado "Abro los ojos", como parte de las acciones que la institución realiza cada año.

"Cuando la AMIA me propuso hacer canción ese texto de Spinetta, la primera pulsión fue decir que no", cuenta el compositor, cantante, escritor e historiador Gabo Ferro.

Amia y Gabo Ferro I Abro Los Ojos - Fuente: Youtube

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Video

"Me parecía que lo mejor era que llamaran a un concurso ad hoc o lo que sea, pero ellos y otros cercanos confiaron e insistieron para que lo haga. Ya decidido me embarqué con algunos objetivos muy claros, el más importante era el de no tocarle una coma al texto original a pesar de que no tenía el formato regular de letra de canción. Luego armé una caja de elementos para trabajar y componer, suyos y míos. Con los suyos: su sonido más sensible para mí, el de los primeros años 70, sus modos, inflexiones, acordes, gestos vocales, de toque y de respiración entre tantos más. Disponerle mi voz y mi cuerpo, correrme lo máximo posible para que sea él quien enuncie. Que sea él, el Spinetta de Almendra, de Artaud... Por eso me fui de mi guitarra y recalé en un guitarrón de doce cuerdas. La idea para producir la grabación fue la misma economía para que nada distraiga de la voz de su palabra"

"Hacía un par de años que Spinetta no se presentaba en los escenarios, pero cuando lo convocamos dijo que sí de inmediato, que era un honor para él participar, y se comprometió desde el inicio con el concierto", dijo al sitio Silencio, Elio Kapszuk, productor general del video grabado por Ferro. "Con la aprobación de la familia de Luis Alberto, avanzamos en concretar un viejo sueño", agregó Kapszuk.

El video de "Abro los ojos" cierra con el mensaje que Spinetta dio al final de su participación en el festival, en 1994: "Ustedes saben que acá no queda ningún espacio ni para egos, ni para otras estupideces, sino para luchar por una humanidad que se niega a comprender la importancia de la paz. Esta adhesión, en forma personal, aparte de dedicarle con todo amor a todos los damnificados por este atentado horrible, y por cualquier comunidad cuyos hogares, cuyos hijos se ven amenazados, donde los niños no son tenidos en cuenta, donde el odio, el resentimiento, la venganza ancestral superan la barrera del raciocinio, ya no es una cuestión de judíos, árabes o maoríes, se trata de la vida en el planeta Tierra".

El cantautor aceptó el desafío nada fácil de ponerle música y voz a la poesía
El cantautor aceptó el desafío nada fácil de ponerle música y voz a la poesía Crédito: Patricio Pidal/AFV

Abro los ojos (Luis Alberto Spinetta)

Abro los ojos, ya todo pasó.

Solo quedan sin resolver los reflejos de las miradas

que se han perdido entre nuestras cosas más queridas.

Abrazados como estábamos, no percibíamos el infierno.

Yo creí, por un instante, que podría olvidar el dolor.

Al intentarlo vi la sonrisa de unos niños.

No tenían banderas, ni ejércitos.

Todo aquello que nos separaba, desapareció.

Solo quedamos esperando una sonrisa, un gesto.

Ese silencio hace despertar en nosotros la esperanza

de que tal vez, un día, ya no existan los enemigos.

Abro los ojos, ya todo pasó.

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