Trump vuelve con los tapones de punta a Europa, que teme un cisma histórico

Trump habló con los medios antes de subirse al avión que lo lleva a Bruselas
Trump habló con los medios antes de subirse al avión que lo lleva a Bruselas Fuente: AFP
Luisa Corradini
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10 de julio de 2018  • 13:01

PARÍS.- Durante más de 70 años, nunca nadie imaginó que Estados Unidos y Europa pudieran llegar al borde de un cisma histórico. Sin embargo, eso es lo que sucede en estos momentos: Donald Trump llega hoy al Viejo Continente para participar en dos reuniones donde todo podría suceder: la cumbre de la OTAN (prevista para el 11 y 12 de julio en Bruselas) y la reunión del lunes 16 en Helsinki con Vladimir Putin .

Nunca en la historia los aliados de dos guerras planetarias abordaron una cumbre transatlántica en una atmósfera tan execrable. Incluso en los momentos más difíciles de esa relación, como la crisis de Suez de 1956, la guerra de Vietnam o la guerra en Irak, los desacuerdos entre Washington y Europa podían ser considerados profundos, pero en ningún caso entraban en la categoría de "conflictos existenciales". Esta vez es diferente y así lo hizo sentir hoy el jefe del Consejo Europeo, Donald Tusk

"Señor presidente, le ruego que recuerde esto mañana, cuando nos reunamos en la cumbre de la OTAN, pero sobre todo cuando se reúna con el presidente Putin en Helsinki. Siempre vale la pena saber quién es su amigo estratégico y quién es su problema estratégico", dijo el funcionario polaco.

Señor presidente [Trump], le ruego que recuerde esto cuando se reúna con el presidente Putin en Helsinki. Siempre vale la pena saber quién es su amigo estratégico y quién su problema estratégico
Donald Tusk

Esa reunión, en todo caso, viene precedida de signos inquietantes.

Para Trump, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la Unión Europea (UE) forman parte, junto con la Organización Mundial del Comercio (OMC), del trío de enemigos que aspira destruir durante su mandato. Aunque no es europeo, esa lista también incluye, desde hace algunos meses, a Canadá.

En su doctrina diplomática todos representan lo mismo. Esa visión no tiene en cuenta que la OTAN y la OMC fueron dos creaciones de Estados Unidos para garantizar su hegemonía militar y económica.

"La UE fue creada para aprovecharse de Estados Unidos", argumentó con descaro el 26 de junio en un acto electoral en Dakota del Norte.

"¿Qué hace Francia en la UE? ¿Por qué no la abandona?", le propuso desafiante al presidente Emmanuel Macron durante la última reunión en la Casa Blanca.

Donald Tusk, jefe de la Comisión Europea, participó hoy en una reunión preparativa con la OTAN
Donald Tusk, jefe de la Comisión Europea, participó hoy en una reunión preparativa con la OTAN Fuente: AFP

El desdén de Trump por la OTAN -a la que calificó de "obsoleta" en su campaña presidencial y en la reciente cumbre del G7 definió como "peor que el NAFTA"- está visiblemente enfocado en Alemania y en la canciller Angela Merkel en particular.

El símbolo de ese desprecio quedó en evidencia con el gesto inaudito que tuvo con Merkel en el último G7 de Canadá. En un momento de la reunión, Trump le arrojó a la canciller dos caramelos Starburst, mientras le decía: "Así no podrás decir que nunca te he dado nada".

Además de despreciar el formato multilateral de la cumbre de la OTAN, Trump es insensible a los matices y sutilezas de la política y, aun más, a la realidad de las cifras.

A fines de junio, apenas 15 días antes de la reunión, la Casa Blanca le pidió al Pentágono que comenzara a analizar el costo y el impacto de un "retiro a gran escala" de las fuerzas norteamericanas estacionadas en Alemania, estimadas en 35.000 hombres. Esa medida está teóricamente destinada a sancionar la actitud "inamistosa" de Berlín y otros países que no contribuyen equitativamente a la seguridad conjunta que proporciona la OTAN.

Tropas belgas patrullan la sede de la OTAN en Bruselas
Tropas belgas patrullan la sede de la OTAN en Bruselas Fuente: Reuters

Desde que terminó la Segunda Guerra Mundial, la presencia militar de Estados Unidos en Alemania actuó como el principal disuasivo contra una invasión rusa de Europa y un estratégico trampolín para las operaciones en África y Medio Oriente.

Trump no dice o no sabe que Berlín financia alrededor de 33% de los costos que representa la presencia militar norteamericana en el país. Además, una amplia proporción de las fuerzas estacionadas en Alemania son utilizadas en operaciones militares fuera de Europa. El ocupante de la Casa Blanca tampoco recuerda que ese movimiento de repliegue fue iniciado por Barack Obama , que redujo el contingente de 48.000 en 2010 a 35.000 en la actualidad.

Irritación

Pese a todo, Trump no disimula su irritación por la actitud de varios países que consagran menos de 2% de su Producto Bruto Interno (PBI) al presupuesto de defensa. Ese es el objetivo que los miembros de la organización aspiran a alcanzar en 2024. Además de Estados Unidos, que destina alrededor de 3,6% de su PBI a gastos militares, hay otros cinco países que cumplen con la meta del 2% (Gran Bretaña, Estonia, Rumania, Polonia y Grecia). A fin de año se agregarían a esa lista Lituania, Letonia y, posiblemente, Francia.

En la primera semana de julio Trump les escribió principalmente a Alemania, Bélgica, Noruega y Canadá para exigirles que cumplan sus obligaciones con la OTAN.

La ministra de Defensa alemana, Ursula von der Leyen, no se dejó intimidar por el apremio norteamericano y anunció que este año Alemania llegará apenas al 1,24% del PBI y solo alcanzará el objetivo de 2% en 2025.

La contabilidad que exhibe Trump omite otros tres datos esenciales. Por un lado, la suma de los presupuestos de defensa de los miembros europeos de la OTAN, estimados en 240.000 millones de dólares triplica el total de los gastos militares de Rusia y es comparable al esfuerzo de defensa chino. Por otra parte, cada vez que Europa intentó crear una defensa autónoma, Washington torpedeó sin piedad esos esfuerzos de "autonomía estratégica".

La razón, ese es el tercer dato crucial, reside en que el complejo militar-industrial norteamericano exporta un porcentaje esencial de su producción a miembros de la OTAN como Australia, Alemania, Gran Bretaña, Canadá, Holanda, Bélgica, Suecia, Noruega, Dinamarca, Polonia, República Checa, Rumania, Lituania, Letonia, Estonia e incluso Francia.

Si la grieta que separa actualmente a Estados Unidos y Europa no se reabsorbe en la cumbre de Bruselas de esta semana, el ganador esperará a Trump el lunes 16 de julio tranquilamente sentado en Helsinki para sacar partido de ese cisma histórico.

"Francamente, Putin puede ser el más fácil de todos. ¿Quién lo habría pensado?", deslizó Trump antes de emprender el viaje.

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