Los economistas recalibran su GPS para las predicciones de este año: más ajuste y menos crecimiento

Tres referentes analizaron el escenario macro luego del acuerdo con el FMI, el cambio de autoridades en el Banco Central y la corrida cambiaria; inflación y dólar, bajo la lupa
Tres referentes analizaron el escenario macro luego del acuerdo con el FMI, el cambio de autoridades en el Banco Central y la corrida cambiaria; inflación y dólar, bajo la lupa Crédito: Fabián Malavolta
Lucila Lopardo
(0)
11 de julio de 2018  

La turbulencia cambiaria, el anuncio del acuerdo stand-by con el Fondo Monetario Internacional (FMI) , el recambio en las autoridades en el Banco Central y la recalificación de la Argentina como mercado emergente son solo algunos de lo hechos que cambiaron el rumbo y dejaron a los referentes de la economía y las finanzas con el desafío de dar certezas para lo que resta de 2018 en medio de la incertidumbre macroeconómica.

"A una persona se la conoce realmente en los momentos malos, lo mismo ocurre con los gobiernos", aseguró Marcos Buscaglia, socio de Alberdi Partners, para quien la turbulencia cambiaria dejó una buena reacción del Gobierno: "Fue para donde tenía que ir, tomó medidas amargas e impopulares. El mercado y la economía lo van a terminar apreciando. Eso se suma al paquete con el Fondo, que va a permitir encauzar la economía", sentenció.

El panel lo completaron Marina Dal Poggetto, directora ejecutiva de Eco Go Consultores, y Daniel Artana, economista jefe de FIEL, quienes, en un panel moderado por José Del Rio, secretario general de Redacción de LA NACION, dieron su diagnóstico y evaluaron las posibilidades del Gobierno. "Yo soy optimista, porque creo que no hay opción", reconoció Artana, y agregó: "Recurrimos al bombero internacional que nos va a ayudar a hacer esta transición en el sector público y en la economía en su conjunto y no veo que exista otra opción".

"Por lo pronto, estamos en una recesión bastante pronunciada", sintetizó Dal Poggetto. La economista definió lo sucedido en las últimas semanas como una crisis cambiaria , que, a diferencia de 2001, no debería tener consecuencias sistémicas sobre los bancos y la deuda. "La causa es global y se da en un contexto en el que la Argentina tiene una vulnerabilidad más grande", detalló.

Su panorama para el tercer trimestre de 2018 es "un poco peor" que el vivido durante el segundo trimestre de 2016, contexto en el que, entre otras cosas, hubo un cambio de precios relativos, un aumento de tarifas que aportó seis puntos y medio a la inflación , y un aumento del tipo de cambio que se había disparado mientras las tasas alcanzaron el 38%. "Hay tasas de interés del 47% que se plantearon en mitad de una corrida y no hay mucho margen para bajarlas", sentenció y abrió una incógnita: "Ahora la pregunta es dónde se estabiliza esto y si pega la vuelta".

Por su parte, Artana hizo hincapié en uno de los compromisos planteados en el acuerdo stand-by firmado con el FMI: "Recordemos que hacia el año que viene hay que bajar el déficit fiscal primario en 1,4 puntos y en un contexto electoral eso es un 'numerito'", subrayó, y aclaró que el Gobierno va a cumplir la meta fiscal de 2,7% del PBI acordada con el Fondo para este año "con cierta holgura", pero "prendiendo velas para el cuarto trimestre", porque no hay ninguna garantía de que la actividad económica vaya a rebotar.

Dal Poggetto aclaró que, probablemente, el tercer trimestre sea peor que el segundo. "La expectativa es que en el cuarto se haga piso y haya margen para recuperar el año que viene, pero eso va a depender de en qué medida los mercados, que están preocupados por el ajuste, no se empiecen a preocupar por sus impactos macro", alertó.

Para Buscaglia, el Gobierno tiene la capacidad técnica y política para hacer el ajuste, al que ve como una combinación de suba de tarifas y algo de baja en la obra pública, que se debería compensar con el aumento de los contratos de participación público-privada (PPP). "Hay que poner un manto de incertidumbre sobre cómo se va a poder ejecutar el plan después de este shock financiero", reconoció, y agregó a su combo de ajuste las emisiones para transferencias a las provincias: "Hay dinero discrecional por fuera de la coparticipación que se transfiere por el fallo de la Corte", argumentó. Sobre este punto, Dal Poggetto hizo un nuevo llamado de atención en un tema que preocupa al Gobierno por su correlación directa con la conflictividad social: el empleo.

"Una buena noticia en la Argentina es que hay un enorme margen para aumentar la productividad; la contracara es un aumento del desempleo", explicó. Según sus estimaciones, hay 0,3 puntos de ahorro que vienen del recorte del empleo público. Con respecto al empleo privado, planteó que es muy difícil que crezca en medio de una recesión: "Es difícil que el desempleo caiga, va a subir y más si la economía no logra pegar la vuelta".

"Aparece una oferta de dólares que antes no teníamos y que nos permite frenar las turbulencias. Calmadas, hay que empezar a crear espacio para que el Central empiece a converger a tasas más razonables", reflexionó Artana, quien aclaró que no estarán por debajo de la inflación: "Estaremos entre 10 y 8 puntos en términos reales", detalló. Además del futuro de las tasas, lo que preocupa es el destino del dólar.

Dal Poggetto explicó que, por no haber corregido el tipo de cambio en abril, la Argentina perdió US$1400 millones. "Hoy estamos viendo el ajuste y estamos viendo al Fondo como un prestamista de última instancia que va a asegurar el pago de vencimientos de capital. No hay riesgo de default, hay riesgo de licuación", remató.

"No puede volver a pasar lo que ocurrió en marzo y abril. Si todas las monedas emergentes se están depreciando, no podemos aspirar a tener un tipo de cambio estable", explicó Buscaglia, y llamó al Gobierno a pensar en un sistema de flotación administrada: "Tenemos que pensar que, si hay shocks, el tipo de cambio se mueve. Si no se mueve, perdemos productividad. Pero tampoco hay que llegar a movimientos tan bruscos", reconoció.

A corto plazo, los especialistas coinciden en que el foco estará en conseguir que el Congreso apruebe un presupuesto acorde con el programa presentado al organismo que dirige Christine Lagarde. "Si no se aprueba, quedará el presupuesto de este año. Como queda fijado en términos nominales, la oposición va a terminar siendo culpable de un ajuste peor al que plantea el Gobierno", argumentó Artana, quien, quitando la votación por la ley de tarifas, destacó el trabajo hecho en el Poder Legislativa por la aprobación de la ley de financiamiento productivo y la ley de defensa de la competencia.

El ajuste toma carrera

Marcos Buscaglia

"[El ajuste] será una combinación entre suba de tarifas, algo de baja en la obra pública y [recorte] de las transferencias a las provincias"

Marina Dal Poggetto

"Hoy vemos al FMI como un prestamista de última instancia que va a asegurar el pago de vencimientos de capital"

Daniel Artana

"Si no se aprueba un presupuesto acorde con el programa del FMI, quedará el de este año, y la oposición será la culpable de un ajuste peor al que propone el Gobierno"

0 Comentarios Ver

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.