El rescate, un bálsamo para un régimen que busca extender su poder

Adrián Foncillas
Adrián Foncillas PARA LA NACION
Un grupo de voluntarias festejan la finalización del rescate de los 12 chicos y su entrenador
Un grupo de voluntarias festejan la finalización del rescate de los 12 chicos y su entrenador Fuente: AFP
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11 de julio de 2018  

MAE SAI.- Tailandia se reivindicó frente al cliché de playas, desenfreno y prostitutas que algunas películas infames han alimentado. El éxito del complejísimo rescate también baña en respetabilidad a la junta militar que gobierna el país desde su asonada de 2014 y le da oxígeno cuando se intensifica la pulsión democrática. "Hemos demostrado de lo que somos capaces", resumía Suparat, estudiante de 22 años. "Y el gobierno demostró que puede responsabilizarse de nuestras vidas y que nos ve a todos iguales", concluía.

Las fotos del general y primer ministro Prayuth Chan-ocha con los padres de los chicos no escasearon en la prensa nacional. Tampoco los elogios a la marina y otras apelaciones al nacionalismo. El general estuvo en el centro de una operación donde intervinieron China, Gran Bretaña y Estados Unidos. No solo masajeó su vanidad, sino que también eclipsó asuntos menos gloriosos.

Cronología del rescate en Tailandia: desde que quedaron atrapados hasta que los salvaron

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El épico rescate de los chicos les robó las tapas a los humillantes hundimientos de dos barcos frente a las costas de Phuket. Cuesta explicar que eso le ocurra en 2018 a una potencia turística a la que ese sector le proporciona el 10% de su PBI. No hay, de hecho, explicaciones convincentes. La mayoría de la cincuentena de muertos y desaparecidos son chinos y solo después de la insistencia del presidente Xi Jinping se dirigió Prayuth al lugar de la tragedia para priorizar la recuperación de cadáveres y la investigación. En juego está devolver la confianza a los turistas chinos y mantener la concordia con Pekín.

Narongsak Osatakorn, jefe de las operaciones del rescate de los futbolistas, agradecía anoche la atención y la ayuda internacionales. Los familiares de las víctimas chinas lamentan el olvido tras una tragedia empujada a los márgenes mediáticos.

Las vicisitudes de los futbolistas permitían un relato épico: la guerra contra el agua y el tiempo, un país unido frente a la adversidad... "No creo que el régimen militar lo use solo para su beneficio, aunque sí lo explota para marcarse puntos ante el pueblo. El rescate lo ayuda a evitar responder preguntas sobre los turistas ahogados o cuándo regresará la democracia", señala Paul Chambers, experto en política tailandesa y profesor de la Universidad de Naresuan.

Los tailandeses no se inquietaron con la asonada de 2014 porque integran su rutina. Su ejército tiene el récord mundial: 12 éxitos sobre 20 intentos desde 1932. Se desarrolló, además, a la manera del País de las Sonrisas: sin un solo disparo. Y el contexto favorecía la afinidad: una década de fractura social entre las clases acomodadas de la capital y los beneficiados del turismo en las islas del sur frente a los campesinos del nordeste. Los últimos, conocidos como camisas rojas y con razonables quejas por su olvido, protestaban porque todos sus gobiernos democráticamente elegidos eran tumbados por los que siempre se reparten el poder y el dinero del país.

Los enfrentamientos en las calles de Bangkok dejaron 28 muertos y más de 700 heridos en los seis meses previos al golpe militar. Las encuestas revelaban el apoyo masivo a los militares de una población que ansiaba algo de sosiego.

Prayuth insistió entonces en que no quería eternizarse, sino cambiar el país hasta que las condiciones permitieran la restauración democrática. Pero las elecciones inminentes que prometió fueron pospuestas año tras año y quedan pocas dudas de su apego al sillón. El movimiento democrático amplió su base a pesar de la represión y anuncia movilizaciones fragorosas si las urnas no aparecen el año próximo.

El régimen de Prayuth no es una de las dictaduras brutales que se han visto por la región, pero es una dictadura. Detiene a manifestantes pacíficos, dirige al menos a 1800 civiles hacia tribunales militares y acosa a la prensa molesta. Muchos de los que lo apoyaron creen que su hora de salida se retrasa. Si atendemos a los intereses de la junta, esa docena de chicos no podían haber elegido un mejor momento para perderse en la cueva.

Un país marcado por las crisis políticas

Hubo 12 golpes de Estado desde 1932; los militares gobiernan desde el golpe de 2014

  • Golpes: Desde la abolición de la monarquía absolutista en 1932, el país vivió 12 golpes militares; el último fue en 2014. Cuatro años después, los militares continúan retrasando las fechas anunciadas para la celebración de elecciones y que, según la última hoja de ruta, se prevé que sean entre febrero y mayo de 2019
  • Habitantes: Llamada anteriormente Siam, Tailandia es la única nación del sudeste asiático que nunca ha sido colonizada por un país europeo. Con unos 68.863.000 habitantes, tiene una densidad de población de 134 habitantes por km2; la religión oficial es el budismo (95% de la población)
  • La economía: La economía tailandesa, la segunda del sudeste asiático, pasó en las últimas décadas de una base agrícola a una industrial, más diversificada y orientada al exterior. Se convirtió en una plataforma de producción (textil, componentes electrónicos, piezas de autos) con destino al mercado internacional

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