Sharp Objects: oscuro viaje hacia el Sur más profundo

Amy Adams se luce con su Camille, una periodista agobiada por el pasado que regresa a la casa de su madre para investigar a un asesino serial
Amy Adams se luce con su Camille, una periodista agobiada por el pasado que regresa a la casa de su madre para investigar a un asesino serial
Paula Vázquez Prieto
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11 de julio de 2018  • 09:46

Sharp Objects (Estados Unidos, 2018). Creadora: Marti Noxon. Director: Jean-Marc Vallée. Basada en la novela de Gillian Flynn. Elenco: Amy Adams, Patricia Clarkson, Chris Messina, Eliza Scanlen, Elizabeth Perkins, Miguel Sandoval, Matt Craven. Emisiones: los domingos, a las 22, por HBO (disponible en HBOGo). Nuestra opinión: Excelente.

Todo comienza en un viaje en auto, lento, casi eterno. El calor impregna las ventanillas con esa humedad pegajosa de los veranos calurosos, los suelos terrosos, el aire irrespirable. Los insectos celebran su temporada y Camille conduce de regreso a su pasado, el de sus peores pesadillas. Sharp Objects tiene la textura de un sueño oscuro y pecaminoso, de una pesadilla llena de barro y recuerdos. Su hechizo crece con cada episodio, sus pistas se dispersan y cambian de signo, se acomodan en la memoria, como los fantasmas en el presente de Camille, entre rencores y botellas de alcohol.

El trailer de la serie de Amy Adams "Sharp Objects" - Fuente: Youtube

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Ambientada en Wind Gap, ciudad imaginaria que condensa el alma de la sureña Missouri, la nueva miniserie de HBO trata de climas y atmósferas antes que de grandes acciones. La periodista Camille Preaker ( Amy Adams ) regresa al pueblo de su infancia para investigar crímenes y desapariciones ocurridas en el último tiempo. Enviada por su paternal editor desde St. Louis, en batalla con sus propias adicciones, recorre entre el presente y el pasado los territorios de su adolescencia, de sus propias deudas, de otras muertes. Creada por Marti Noxon y basada en la primera novela de Gillian Flynn ( autora de Perdida), la serie encuentra sus raíces en los melodramas sureños de los 40, en su aura decadentista, con esa falsa aristocracia roída por prejuicios y claudicaciones, por sus viejas rencillas nunca resueltas.

Construida como un viaje interior que coquetea con un descenso a los infiernos, la historia de Camille y su búsqueda no deja de tener eco en los otros personajes femeninos del lugar: su gélida madre adherida a los fantasmas que deambulan en la mansión familiar ( excelente Patricia Clarkson); su hermanastra adolescente, heredera de su propia rebeldía y algo de contenida perfidia; y los cuerpos de las víctimas, las que permanecen en sus funerales pomposos y misterios latentes. El director canadiense Jean-Marc Vallé ( Big Little Lies ) consigue hacer fascinantes personajes incómodos, filmados en esa oscuridad que anida en los rincones de un pueblo quedado en el tiempo y la luz que emana del bosque, de su inquietante y perpetua vegetación.

Sharp Objects asume numerosos riesgos: un universo femenino agobiante y desprovisto de glamour, cuya rebeldía radica en esa sorda e imperceptible resistencia; una puesta en escena exuberante que se tensa en el encuentro con el horror sin perder nunca ese agridulce encanto; y una narrativa demorada, firme pero que escamotea claves y resoluciones, que entiende su pulso hasta envolverlo todo, definitivamente. Por último, c omo la primera y última fuerza detrás de todo, está Amy Adams, capaz de dotar a su Camille de esa encrucijada única e imposible que existe entre el hoy y el ayer, entre el dolor y la fortaleza.

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