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Antonio Banderas: "No creo que vuelva a casarme, los matrimonios son muy caros"

A solas con ¡Hola! Argentina, habla de las mujeres más importantes de su vida, del infarto que lo dejó al borde de la muerte y de su faceta como emprendedor serial.
A solas con ¡Hola! Argentina, habla de las mujeres más importantes de su vida, del infarto que lo dejó al borde de la muerte y de su faceta como emprendedor serial. Fuente: HOLA - Crédito: Ernesto Ainaud
Dolores Paillot
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11 de julio de 2018  • 15:21

A los 57 años, Antonio Banderas juega el segundo tiempo del partido de su vida, "marcado por mi divorcio, mis hijos que crecen y mi mudanza a Londres". Y hay mucho más todavía en sus palabras: las mujeres a las que ama con locura, su hija Stella -que "me marca la cancha y me dice todo lo que me tiene que decir con brutal sinceridad", reconoce-, su amor por Nicole Kimpel, el apego a su ex Melanie Griffith; ese punto de ansiedad y hambre creativo que no se acobardó con el infarto y los tres stents que le colocaron en 2017. Dice que no fuma más; tiene mucha energía ("en unos días comienzo en Madrid el rodaje de una nueva película" (la octava que hará bajo las órdenes de Pedro Almodóvar). Y celebra los veinte años de la primera gran aventura de negocios off cine: sus perfumes.

-¿Cuál es la estrategia para tu segundo tiempo?

-Tengo una vida distinta en otro lugar, pero lo esencial no ha cambiado: el motor está igualmente engrasado. Cuando la gente dice que se retira, se muere. Yo quiero que la muerte me encuentre trabajando, quiero seguir haciendo cosas, dejando algo detrás de mí. Sigo teniendo gran curiosidad, me interesa mucho la vida, me interesan las personas y la posibilidad de hacer, de emprender de la nada. He tenido un ataque al corazón por no parar.

Antonio actúa, dirige, crea perfumes, diseña moda sustentable, tiene un restaurante en Málaga y compró los derechos del Miami Fashion Week

-¿Te cuidás más ahora después del infarto que sufriste el año pasado?

-Sí, pero no en exceso. Dejé de fumar radicalmente y si bien no era un gran bebedor, tampoco tomo alcohol. Le doy mucha importancia a la sencillez: mi familia, mis amigos, mi trabajo. Todo lo demás me parece una locura.

-Casi un monje tibetano.

-No, tampoco para tanto. Me divierto mucho y hay cosas que no he dejado, en absoluto. Desde el ataque al corazón, me están pasando cosas muy bonitas. Estos bichitos que me pusieron (se refiere a los stents) andan bien.

En mayo de 2017 desfiló junto a su mujer, Nicole Kimpel, por la alfombra roja del Festival de Cannes.
En mayo de 2017 desfiló junto a su mujer, Nicole Kimpel, por la alfombra roja del Festival de Cannes. Fuente: HOLA - Crédito: COVER

-¿Volverías a vivir en Málaga?

-Me encantaría, es uno de mis sueños. Pero tengo que ser consecuente. Vivo con una persona y la decisión la tomamos juntos. Londres es ahora donde tenemos la vida hecha. Nicole quería vivir en un sitio donde la entendieran, lógicamente, ella habla inglés, y no está lejos de su hermana gemela que vive en Suiza. Por otro lado, yo quería un lugar cerca de España y también de Estados Unidos para subirme a un avión e ir a ver a Stella, que está en Nueva York. Y al mismo tiempo, necesitaba estar cerca de mi trabajo: Londres es lo más parecido a Hollywood en Europa. Y por último, nos admitieron en Central Saint Martin, uno de los mejores centros para estudiar diseño de moda.

-¿Cuándo van a graduarse?

-Creo que jamás nos graduaremos, ese no era el propósito. Nos hacen cápsulas de trabajo, de cinco o seis semanas cuando yo tengo tiempo libre. Vamos cinco semanas y aprendemos a hacer pantalones, por ejemplo, durante ese tiempo. Cortamos, cosemos, usamos las máquinas industriales y también estudiamos la teoría. Vamos solamente mi chica y yo con los profesores, y generalmente traen alumnos que ya están haciendo experiencia laboral. Ahora compré parte de las acciones de Miami Fashion Week, donde además de desfiles organizamos un Summit sobre la sustentabilidad, el reciclado y los daños que genera la industria de la moda en el ambiente y en la sociedad. Hay una compañía en España que se llama Ecoalf, que hace una labor increíble. El año pasado recogieron 400 toneladas de plástico del mar, desde Barcelona hasta Murcia, y lo reciclaron en bolitas de poliéster y con eso generan distintos tejidos. Fabrican ya unos 600, desde sedas a fibras más fuertes para confeccionar ropa de frío. A eso voy a jugar en mi segundo tiempo.

A Melanie la quiero muchísimo. No puedo entender mi vida sin ella. Es mi mejor amiga y lo será hasta el día que me muera
Antonio Banderas

-Nicole es una mujer de finanzas, o sea que tenés tu propia asesora en casa.

-Ella viene del mundo de la banca, trabajó muchos años en Merryl Lynch y después en la banca suiza privada, Lombard Odier. Ella y su gemela son inteligentes en términos de números y de economía. Las inversiones que hago, ella siempre las aprueba primero. Yo me casé con dos actrices y está bien. Pero los actores tenemos un punto de neurosis que es complicado compaginar y puede haber competencia en muchos momentos.

-¿Hacia dónde va tu futuro con Nicole?

-Si te refieres al casamiento, probablemente no. Me siento casado con ella. Siento que es mi mujer y así vivimos como marido y mujer. Los matrimonios son muy caros. [Se ríe]. La entrada es cara., pero la salida lo es mucho más. He tenido mucha suerte porque me he encontrado con una persona discreta, muy dulce, muy suave, que no quiere ningún flash. Y a mí me ha equilibrado muy bien. Soy una persona muy inquieta, muy nerviosa y ella es todo lo contrario. Y además que no tenga que ver con mi profesión me ha hecho conocer a amigos distintos, de otros mundos, a los que no les interesa el estrellato y eso es muy sano.

Junto a su hija Stella Banderas (21), en una imagen tomada a principios de junio, en Beverly Hills, después de almorzar en Il Pastaio.
Junto a su hija Stella Banderas (21), en una imagen tomada a principios de junio, en Beverly Hills, después de almorzar en Il Pastaio. Fuente: HOLA - Crédito: COVER

-Stella, tu hija, estudia actuación en Nueva York.

-Mi niña está estudiando en Stella Adler Acting Studio, donde se formó Marlon Brando y donde yo también he preparado papeles como el de Pancho Villa. Fue una sorpresa porque ella siempre había sostenido que no quería ponerse delante de la cámara. Pero ahora estoy descubriendo que era un grito de rebeldía, era su forma para conseguir un mundo propio. Pero ha mamado la actuación desde muy chica, con su madre, su padre, su hermana, su abuela. Stella no me dijo: "Voy a ser actriz". Me adelantó: "Papi, voy a probar. Déjame que lo intente. Quiero meterme en los cursos, saber lo que es subirse a un escenario, preparar un texto, un monólogo, hacer escenas, ver cómo me siento".

-¿Cuánto tiempo estará allá?

-Todo el verano, tres meses, y después volverá a la universidad. Le he pedido que termine sus cursos y le den su título. Porque además está haciendo estudios narrativos. Stella estuvo muy cerca de la literatura, yo pensaba que iba a escribir, lo hace de hecho, y ahora con esta nueva inquietud termina escribiendo guiones. La dirección también le interesa y eso es lo que estudia en la Universidad del Sur de California. Su madre y yo siempre la empujamos a que hiciera algo que le gustara.

Me siento casado con Nicole y así vivimos, como marido y mujer. He tenido mucha suerte porque es una persona muy discreta y muy dulce
Antonio Banderas

-¿Qué relación te une a Melanie Griffith, tu ex?

-Yo a Melanie la quiero muchísimo, no puedo entender mi vida sin ella. Es mi mejor amiga, sin duda, y hablamos prácticamente todos los días por teléfono. Cuando vamos a Los Ángeles nos vemos y salimos a comer. Y Nicole está integrada, claro. Melanie es mi familia y lo será hasta el día que me muera.

Durante años, junto a Melanie Griffith, había formado una de las parejas más queridas por los fotógrafos del festival de Cannes.
Durante años, junto a Melanie Griffith, había formado una de las parejas más queridas por los fotógrafos del festival de Cannes. Fuente: HOLA - Crédito: COVER

-Como emprendedor serial, los perfumes fueron tu primer negocio fuera del cine.

-Así es, y el balance que hago es magnífico: son veinte años de éxito y de trabajo continuo. Además, le sumamos una parte ética, de compromiso para colaborar con Unicef, Broadway Cares, el Garrahan en Argentina, mi fundación Lágrimas y Favores. Ha sido fenomenal y yo aprendí mucho, especialmente a tomarle el gusto al mundo de la moda, la estética, el diseño. Los perfumes me abrieron la cabeza a los negocios, que hasta entonces lo percibía como un mundo árido y frío. Me da placer emprender, es difícil de explicar. Ahora me he hecho con un teatro en Málaga y me voy a gastar una fortuna, creo que encontré la forma de arruinarme. [Se ríe]. Tengo El Pimpi también, un restaurante-bodega precioso en Málaga, que lleva funcionando desde 1969. Adquirí un tanto por ciento y sus locales. Y en septiembre de 2019 soñamos con presentar la primera colección de moda sustentable.

-Después de veinte años seduciendo con tus perfumes, ¿cuál es tu truco infalible para la conquista?

-La naturalidad. No hay otro camino: no me gustan las cosas impuestas, falsas. Si alguien intenta conquistarme tratando de ser otra persona, no lo va a conseguir.

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