Una diosa en un mundo de machos

Fabián Minelli, eje de esta sátira carcelaria
Fabián Minelli, eje de esta sátira carcelaria
Alejandro Cruz
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12 de julio de 2018  

La reina del pabellón. Autoría y dirección: Gonzalo Demaría. Elenco: Hugo Agudo, Bruno Alcón, Nahuel Bazán, Daniel Campomenosi, Fabián Minelli, Nacho Pérez Cortés, Joaquín Vázquez y Agustín Vera. Diseño de vestuario: Julio Suárez. Diseño de luces: Gonzalo Córdova. Fotografía: Claudio Larrea. Sala: El Portón de Sánchez. Funciones: sábados, a las 21; domingos, a las 20. Duración: 60 minutos. Nuestra opinión: buena

Gonzalo Demaría es un dramaturgo y director de enorme talento. El actual éxito de Tarascones, obra de su autoría escrita en verso que sigue en cartel, así lo demuestra. Esa propuesta con cuatro personajes sentados alrededor de una mesa con té y masitas finas con mucha crema se convierte en una despiadada y demoledora crítica de la clase alta argentina.

En La reina de la noche, su último estreno esta vez como director y autor de la obra, algunos de esos procedimientos que aparecen en Tarascones se repiten: está escrita en verso, se impone el tono satírico y las diferencias de clases vuelven a estar en escena. Claro que, a diferencia de estas señoronas de tapados de piel, en esa oportunidad el ambiente es el carcelario. Cárcel de hombres, de machos alfa, de mundo tumbero, de músculos trabajados y abusos e impunidades que, en su tránsito, le permite al creador revisitar la amplia imaginería homoerótica.

Hay un grupo de seis presos con apodos como el Siete Leches, el Chori o el Sacamantecas. Habitan el patio de un penal que tiene algo de circo romano, de ambiente de estilo actoral parakulturoso, de número erótico de algún sótano urbano. Están "custodiados" por seres regidos por leyes impunes y caprichos sexuales: el guarda, a cargo de un efectivo Daniel Campomenosi, y la Señora del Hoyo y el Juez del Hoyo, a cargo de Fabián Minelli. La señora en cuestión es la que deberá elegir a dos de estos muchachotes para entregarlo a su hijo, el juez. En esos dos roles interpretados por Minelli es cuando esta comedia de hormonas en llamas alcanza su punto más logrado.

Claro que más allá de su entrega actoral, del preciso casting, del despliegue en el vestuario y de cómo esa escritura en verso se articula con lo tumbero, La reina del pabellón no despega de esos lugares ya transitados en películas o series en una sátira sobre el submundo carcelario que se queda en lo formal.

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