La contradicción de proteger embriones y postergar a los niños

El proyecto para legalizar la interrupción voluntaria del embarazo genera discusión en el Congreso y en la sociedad. Aquí dos miradas contrapuestas
Fuente: LA NACION
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12 de julio de 2018  

En la Argentina, las fuerzas ultraconservadoras han lanzado una dura ofensiva para impedir la legalización del aborto. Derrotadas en la Cámara de Diputados, buscan frenar en el Senado el proyecto que da libertad de decidir a la mujer en las primeras 14 semanas de embarazo. Su propuesta: promover la adopción frente al aborto.

El senador Federico Pinedo presentó un proyecto de ley que prevé alimentar y dar alojamiento a mujeres embarazadas de hijos no deseados hasta que nazcan y los entreguen a otra familia para su crianza. El texto firmado por Pinedo se titula "El Estado se hace cargo y te acompaña" y propone que las mujeres con embarazos no intencionales sean obligadas a dar a luz, pero no tengan que correr con gastos médicos, ni tampoco de manutención ni vivienda.

La iniciativa se conoció dos días después de que la vicepresidenta, Gabriela Michetti, se mostrara partidaria de endurecer aún más la normativa contra el aborto, lo que ha provocado una catarata de críticas y comparaciones con El cuento de la criada, la distopía de Margaret Atwood, en la que las mujeres son obligadas a gestar y parir contra su voluntad.

La legislación actual, que se remonta a 1921, contempla penas de entre uno y cuatro años a la mujer que interrumpe su embarazo, excepto en casos de riesgo para la vida de la madre y de violación. Para la vicepresidenta, tampoco en este último caso debería ser legal. "¿No permitiría el aborto ni en casos de violación?", le preguntaron a Michetti en una entrevista en LA NACION. "No. Lo dije claramente siempre. Lo podés dar en adopción, ver qué te pasa, trabajar con psicólogo, no sé...", fue su respuesta. En el caso de que la mujer no quiera seguir con su embarazo, la vicepresidenta volvió a ofrecer la misma alternativa: "O sea, podés dar en adopción al bebé y no pasa nada". No solo desconoce la necesidad de una respuesta al problema del aborto clandestino, sino que se desconoce el derecho de la mujer sobre su cuerpo obligándola contra su voluntad a finalizar dichos embarazos, desconociendo como mínimo el artículo 19 de nuestra Constitución.

No menos grave es que se desconoce cómo funciona el sistema de adopción en la Argentina, donde los trámites llevan un mínimo de 5 a 8 años, mientras los niños viven en orfanatos, instituciones u hogares sin gozar del amor de una familia, a la espera de interminables gestiones legales.

Son las edades más importantes en el desarrollo neuronal, madurativo y nutricional. Entre el nacimiento y los 18 meses el cerebro de un niño pesa el 80% del peso de un adulto, es el momento del llamado cableado tecnológico donde cada neurona cerebral emite entre 5 y 15.000 cables. Estas neuronas se interconectan entre sí favoreciendo las capacidades de adaptación, intelecto y desarrollo, para la vida futura. Este desarrollo ocurre en el primer año y medio de vida, y luego nunca más se da. El capital humano logrado en esta instancia es lo más importante del ser humano, el intelecto intacto nos brindará la capacidad de educación, desarrollo madurativo y cerebral para la vida.

La burocracia judicial desmotiva a entrar en un proceso de adopción, que termina siendo muy desgastante. Según el Ruaga (Registro Único de Adopción) solo hay 5667 familias registradas para la maratón legal.

Nos consta por la cantidad de consultas que recibimos semanalmente a raíz de haber adoptado hace ya 8 años a nuestros amados hijos en Haití, donde existe un sistema que funciona desde lo legal, anteponiendo los derechos del niño a burocracias absurdas, fruto del retraso de legislaciones que conspiran contra la protección del niño. ¿Por qué decidimos adoptar en Haití? Justamente porque en la Argentina nos dieron 8 años de espera. Hay una ley que duerme en el Senado desde septiembre del año pasado, con aprobación en Diputados, para poder conocer cuántos niños existen hoy en estado de adoptabilidad y demostrar así claramente que están abandonados, por la desidia de un Estado ausente.

Es una gran contradicción. El Estado argentino no se preocupa por tener cifras claras acerca de los niños abandonados y saber qué suerte corren, pero sí se preocuparía por los embriones de mujeres violadas.

Sin duda, un absurdo más de nuestra Argentina donde se trata de proteger a los embriones y se sigue postergando a los niños.

Andrea Pietra es actriz; Edurne Ormaechea, médica

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