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El debate del aborto exhibió también las divisiones del peronismo

Fuente: Archivo
Se enfrentaron públicamente el titular de la bancada del PJ, Miguel Ángel Pichetto, y el senador José Mayans, de Formosa; el bloque está fragmentado en tres posturas
Gustavo Ybarra
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12 de julio de 2018  

El debate sobre la interrupción voluntaria del embarazo divide aguas en el interior de todas las fuerzas políticas. Ayer fue el turno del PJ de mostrar en público las diferencias que existen en el seno de la principal bancada de oposición de la Cámara alta en torno a la legalización del aborto.

La pelea tuvo como protagonistas al presidente del bloque, Miguel Pichetto (Río Negro), y su vicepresidente, José Mayans (Formosa), quienes terminaron confrontando con el plenario de tres comisiones que discute el proyecto aprobado en la Cámara de Diputados como escenario y con senadores, invitados y curiosos como público privilegiado.

Pichetto y Mayans son la punta del iceberg de las dos posiciones extremas que conviven en un bloque Justicialista en el que también hay un grupo, pequeño por el momento, que estaría dispuesto a introducirle cambios a la iniciativa. En esta columna se anota otro de los vicepresidentes de la bancada peronista, el cordobés Carlos Caserio.

El cruce

El disparador de la disputa ayer fue la dura réplica de Pichetto a la intervención de María de los Ángeles Carmona, representante del Colegio Médico de la Provincia de Buenos Aires, que tras criticar el proyecto había rechazado por "discriminatoria" la confección de listas de objetores de conciencia que propone la iniciativa.

"Si usted trabaja en el sector público está obligada a cumplir la ley, la ley es para todos", la cruzó Pichetto, quien se ha convertido en un militante de la legalización del aborto desde que la iniciativa fue aprobada en la Cámara baja. "Su mirada tiene que ser más amplia, más humana; porque si no es humano el Estado, quién lo va a ser", agregó el senador.

Cuando parecía que el debate se diluía con la respuesta de la profesional a las objeciones de Pichetto, pidió la palabra Mayans y planteó sin medias tintas sus diferencias con el presidente de su bloque, con quien dijo tener "visiones encontradas" sobre el tema del aborto.

"Todos estamos obligados a cumplir la Constitución y las leyes", afirmó el formoseño. "¿Desde cuándo es la vida? ¿Desde la concepción?", se preguntó Mayans, para responderse: "Hay leyes que dicen que es a partir de la concepción".

El formoseño completó su intervención defendiendo la postura de la profesional médica, al asegurar que "el Estado no puede matar, en la Argentina no existe pena de muerte". "¿Por qué tenemos que hacer una lista de quién está obligado o no a practicar un aborto?", concluyó Mayans.

Ambos senadores podrían considerarse las caras más representativas de las posturas extremas sobre el aborto dentro del PJ.

Pero el caso de Pichetto cuenta con un condimento extra: se ha convertido en la principal espada de la interrupción voluntaria del embarazo desde que el proyecto ingresó en el Senado, marcando un notable contraste con el bajo perfil que viene manteniendo el multipartidario bloque de senadoras que mantienen relación con el grupo de cabildeo de la Campaña Nacional a Favor del Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

Detrás del jefe de la bancada se encolumnan a favor de la legalización los entrerrianos Sigrid Kunath y Pedro Guastavino; los chubutenses Mario Pais y Alfredo Luenzo; Norma Durango (La Pampa), y Beatriz Mirkin (Tucumán), entre otros.

En sintonía con Mayans se alinean Guillermo Snopek (Jujuy), Carlos Espínola (Corrientes), Carlos Menem (La Rioja) y los sanjuaninos Rubén Uñac y Cristina López Valverde, quienes rechazan de plano cualquier cambio en la legislación relacionada con el aborto.

En el medio

En una posición intermedia se inscriben Caserio y el catamarqueño Dalmacio Mera, entre otros, quienes consideran, con matices, que la iniciativa aprobada por la Cámara baja debe ser modificada.

En el caso del cordobés, su postura es clara en cuanto a habilitar la legalización del aborto, pero pretende "mejorar" el proyecto en varios aspectos, situación que considera indispensable para dar su voto a la interrupción voluntaria del embarazo.

El bloque que conduce Pichetto no es el único conglomerado peronista con diferencias internas. En el kirchnerismo, por ejemplo, la iniciativa también provoca crujidos.

Detrás del anuncio del voto en bloque a favor subyace el silencio de Cristina Kirchner sobre el tema. Hasta ahora, la senadora no fijó postura públicamente. Y a las suspicacias se sumó otro elemento: el reemplazo de Silvina García Larraburu, de la Comisión de Salud, que algunos atribuyeron a la dudas que tiene la rionegrina sobre si mantener su respaldo a la iniciativa.

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